jueves, 17 de enero de 2019

MI HERMANA VIVE SOBRE LA REPISA DE LA CHIMENEA


Hoy traigo a Opticks un libro bastante breve, 232 páginas; es obra de la escritora inglesa Annabel Pitcher y se titula Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea.
En este caso el título responde al contenido porque para el padre de James (Jamie) y Jasmine (Jas), Rose, gemela de Jasmine, que murió a los 10 años un 9 de septiembre en un atentado terrorista en Londres, continúa viviendo en la urna colocada sobre la repisa de la chimenea.
Mi hermana Rose vive sobre la repisa de la chimenea. Bueno, al menos parte de ella. Tres de sus dedos, su codo derecho y su rótula están enterrados en una tumba en Londres. Mamá y papá tuvieron una discusión de las gordas cuando la policía encontró diez pedazos de su cuerpo. Mamá quería una tumba que pudiera visitar. Papá quería incinerarlos…
Cuando ocurrió el atentado, Jamie, tenía cinco años y su familia era feliz. La muerte de Rose alteró por completo el panorama familiar hasta hacerlo casi irrespirable.
Tras cinco años de problemas, con la madre en manos de psicólogos y el padre dándose a la bebida, el día en que Jamie cumplía diez años, la madre confesó que tenía un amante, Nigel, miembro de su grupo de apoyo; Jas llegó a casa con el pelo teñido de rosa y el conflicto degeneró en catástrofe.
La madre abandonó la casa y se marchó con Nigel. Los niños quedaron al cuidado del padre, que buscó trabajo en un pueblo al norte de Londres y se instaló allí con ellos y con Roger, el gato de Rose que ahora no se separa del niño.
“No hay gente” dije cuando encontramos la casa al final de un camino serpenteante, y yo iba mirando por la ventanilla en busca de alguien con quien jugar. “No hay musulmanes”, me corrigió papá, sonriendo por primera vez aquel día.
Cuando salimos del coche, nos quedamos mirando nuestra nueva casa. El sol se estaba poniendo, las montañas tenían un brillo naranja y yo veía nuestro reflejo en una de las ventanas: papá, Jas y yo con Roger en brazos. Por una milésima de segundo me sentí lleno de esperanza…
La historia está contada en primera persona por James que ha cumplido diez años, que apenas recuerda a la hermana que su padre tiene tan presente, que no entiende por qué las cenizas de la muerta importan tanto y Jas y él, que están vivos y necesitan cariño y atenciones, no obtienen ni lo uno ni lo otro.
La incorporación a un nuevo colegio agudiza los problemas que el niño siempre experimentó al relacionarse con los compañeros de curso. Nunca fue popular en el grupo porque es inteligente, le gusta leer y dibujar y le cuesta hablar con gente a quien no conoce.
Para complicar más la situación, la maestra lo sienta al lado de una niña musulmana, Sunya, que lleva velo y por la que tampoco los cabecillas de la clase muestran simpatía.
Poco a poco y a iniciativa de Sunya que descubre que, junto al rechazo que concitan, ambos son partidarios de Spiderman y sus historias, los dos se hacen amigos, aunque él se siente culpable y teme que su padre descubra que ella es musulmana.
Las amistad entre Sunya y Jamie, las situaciones conflictivas a las que se enfrentan y la manera cómo las resuelven, las dudas del niño por el hecho de tener una amiga denostada por el padre, la actitud protectora de Jas hacia su hermano con una madurez impropia de una adolescente, todos los sentimientos que experimenta Jamie ante la mamá ausente y el papá enajenado, las estrategias de las que se vale para reunir de nuevo a la familia, y mucho más que el lector descubrirá en el libro, convierten a Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea en una pequeña obra maestra por la capacidad que ha tenido la autora de colocarse en el lugar del niño y hablarnos como imaginamos lo haría él, con un lenguaje en el que encontramos ternura, humor, dudas, alegría, rabia, incredulidad, esperanza, dolor, etc.
También por el modo en que Annabel Pitcher ha organizado el relato introduciendo los diálogos en cursiva (yo los he señalado entre paréntesis), técnica que agiliza la lectura y la hace más amena, comprensible y cercana.













jueves, 10 de enero de 2019

LOS BAÑOS DEL POZO AZUL


Un amigo me presta el libro que hoy traigo a Opticks y me advierte al hacerlo de que, en su opinión, le sobran páginas.
En otras ocasiones me he referido aquí a esas voluminosas obras cuyo argumento, que podría resultar interesante, pierde por completo el interés cuando el autor ocupa para desarrollarlo más páginas de las convenientes.
Es lo que sucede con Los baños del pozo azul, novela escrita por Jesús Sánchez Adalid.
De Sánchez Adalid he leído cuatro novelas. La primera, que recomendé a muchas personas, fue El mozárabe.
La segunda, regalo de una amiga por el entusiasmo que mostré ante la primera, se llamaba Los milagros del vino y me decepcionó bastante.
En la tercera, Y de repente, Teresa, se habla más de la Inquisición que de la Santa en sí.
Con la tercera, Los baños del pozo azul,  la decepción ha ido en aumento. Explicaré por qué.
En Los milagros del vino, el tema tratado era original y distinto al expuesto en El mozárabe, no tenía nada que ver con al-Ándalus. La decepción venía porque, al igual que a ésta, le sobraban páginas.
A Los baños del pozo azul, no sólo le sobran páginas, sino que el autor extremeño ha aprovechado el merecido éxito que obtuvo con El mozárabe para construir una historia centrada también en los tiempos del califato de Córdoba y, además, con algunos de sus protagonistas.
Así aparecen el tercer califa Hisem II, su madre, Subh Um Wallad, y Almanzor como más importantes. Aunque hay otros personajes secundarios, históricos o no, por ejemplo, el eunuco Chawdar, comunes a ambas narraciones, y se hacen continuas referencias al pasado del califato, tan presente en la anterior novela.
Junto a Subh, su hijo Hisem, Almanzor y el eunuco Chawdar, desempeñan un papel destacado un eunuco más joven, Sisnán, y su amiga Delila, sirvienta en la casa de Subh; las ocurrencias de ambos ocupan demasiado espacio y llegan a aburrir.
Pero es un joven poeta, Farid al Nasri, el que quizá debiera sobresalir en el relato, por la importancia que Jesús Sánchez Adalid da en él a la poesía, reproduciendo poemas de este joven, de autores anónimos o de famosos poetas de la época.  
Sin embargo, Farid al Nasri y su amigo el comerciante Yacub sólo sirven para alargar un poco más la trama que se desarrolla en el libro, en la cual un grupo de personas, familiares y partidarios de la dinastía omeya, intenta arrebatar el poder a Almanzor, que se aprovecha del poco carácter de Hisem, el califa legítimo, y de que su madre, la sayida Subh, permanece recluida en los Alcázares, lejos del palacio de Medina Azahara, para tomar todas las decisiones importantes y ejercer de facto dicho poder.
En ese movimiento de oposición a Almanzor sobresale el cadí Raíg al Mawla o Eneko según su nombre vasco, hermano de la sayida Subh o Auriola, ya que los dos llegaron a Córdoba desde la tierra de los vascones y está comprobado que eran de origen navarro.
Los Baños del Pozo Azul, título de la obra, como su nombre indica son unos baños públicos, en este caso para personas distinguidas, que Eneko compra al propietario con el objetivo de regalárselos a su hermana y lograr así que secunde sus planes en contra de Almanzor. El poeta Farid y sus amigos se encargarán de embellecerlos al máximo, logrando que la sayida se encuentre feliz y relajada en ellos.
En los últimos capítulos de la novela a los Baños del Pozo Azul se les otorga una nueva función. Aunque eso deberán descubrirlo los posibles lectores.
Resumiendo. La revuelta de Subh contra Almanzor, en un entorno tan extraordinario como la Córdoba califal, puede que mereciera un libro, pero no de 718 páginas.

miércoles, 2 de enero de 2019

LA BRUJA


Empiezo el año 2019 con una novela perteneciente al género negro que me ha parecido interesante por las razones que después explicaré. Se trata de La bruja, su autora, nacida en Suecia, es Camilla Läckberg.
La bruja es el último exponente de una serie que Camilla Läckberg inició en el año 2004 con La princesa de hielo, primera novela que publicaba y cuyo éxito la impulsó a continuar escribiendo libros con los mismos protagonistas principales, el policía Patrik Hedström y la escritora Erika Falcky, a los que fue poco a poco añadiendo familiares de ambos y nuevos personajes, muchos de ellos vecinos de Fjällbacka, lugar de nacimiento de la autora y en el que se desarrollan las historias que cuenta, que hasta ahora han comenzado con un crimen y su posterior investigación.
Por lo general, la ya famosa escritora sueca alterna en el transcurso de la investigación del o de los asesinatos, el tiempo actual con alguna época del pasado que guarda relación con las víctimas, los asesinos o todos en general, lo que le permite ampliar el campo del relato, profundizar en la psicología de los distintos personajes y hasta despistar al lector con datos contradictorios, encontrados en muchas ocasiones por Erika mientras busca materiales para confeccionar sus propios libros.
Una característica que creo importante destacar de Camilla Läckberg es la habilidad que muestra en la creación de ambientes; algo que notamos de manera acusada en La bruja, hasta el punto de que hay momentos en los que la lectura de determinados pasajes resulta opresiva y, por tanto, incómoda.
He apuntado antes que La bruja es el último exponente de la saga que Camilla Läckberg inició en el año 2004 con La princesa de hielo, saga que ha ido aumentando año tras año atrayendo sobre ella numerosos elogios y convirtiéndola en la autora más leída de Suecia.
Quizá por todo esto y por el largo camino recorrido, Camilla Läckberg alterna en  La bruja no dos historias sino tres coordinadas de forma inteligente: la desaparición de Linnea, una niña de 4 años que vive con sus padres en una granja a las afueras de Fjällbacka; el asesinato de Stella, otra niña de la misma edad a la que se encontró muerta hace treinta años en esa granja propiedad de su familia; y unos terribles sucesos acaecidos en la zona en el año 1672, con acusaciones de brujería de por medio, que impresionan bastante por la ausencia de humanidad de casi todos los actores.
La novela, la más extensa de la serie, 679 páginas, recoge en su argumento conflictos sociales de actualidad, como la inmigración, en este caso de sirios en Suecia; el bullyng o la homosexualidad. Todo ello, unido a un argumento con multitud de variables por las características psicológicas y sociales de las personas que aparecen, los traumas que arrastran y lo inesperado del desenlace, convierten a La bruja en una novela muy recomendable para cuya lectura no importa demasiado no haber leído ninguna otra de la citada serie.