jueves, 6 de diciembre de 2018

CUANDO SALE LA RECLUSA

El pasado 19 de octubre se entregaron en Oviedo los Premios Princesa de Asturias. Entre los premiados, en este caso con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, como ya indiqué el 8 de junio en la reseña de Tiempos de hielo, estaba la escritora francesa Fréderique Audoin-Rouzeau, autora de dicho libro, que firma sus obras con el seudónimo de Fred Vargas.
Los periodistas dicen de Fred Vargas, refiriéndose a su carácter, que es una persona tímida, que jamás firma autógrafos y huye de las entrevistas y de cualquier clase de exposición pública.
Quizá por esa razón, en una emotiva carta de agradecimiento, excusó su asistencia a la entrega de los Premios alegando motivos de salud. Lo que le supuso dejar de recibir los 50.000 euros y la escultura de Joan Miró que obtienen los galardonados, ya que en las bases se indica que la presencia de éstos en el acto de entrega es obligatoria.
Ese carácter retraído e introspectivo lo encontramos en muchos de los personajes que aparecen en las novelas policiacas que escribe esta autora, género que, por otro lado, afirma comenzó a cultivar por diversión y para descansar de su habitual trabajo como especialista en arqueología, zoología e historia.
Se me ocurre que el hecho de que Fred Vargas se divierta escribiendo sus novelas, ayuda a que todas sean distintas y vayan mejorando con cada nueva entrega.
Así me parecen geniales Huye rápido vete lejos (2001), Tiempos de hielo (2015) y la que hoy traigo a Opticks, última publicada, Cuando sale la reclusa (2017).
Por el contrario, no encuentro tan extraordinarias Los que van a morir te saludan, escrita en 1987 y El hombre de los círculos azules de 1991.
Como en entradas anteriores, 8 de junio y 25 de junio, he hablado ampliamente de las características de la escritora francesa, me centraré  en Cuando sale la reclusa, obra perteneciente a la serie que protagoniza el comisario Adamsberg ayudado por sus habituales compañeros en la comisaría: los comandantes Dangrard y Mordent, las tenientes Retancourt y Froissy, los también tenientes Mercadet, Veyrenc, Voisenet y Noël, el cabo Estalère, y algunos más que los lectores irán descubriendo, ya que se trata de un libro en el que conviven tres investigaciones diferentes y una gran cantidad de personajes.
La novela se inicia con el comisario Adamsberg en Islandia (allí se desarrolla una parte de Tiempos de hielo). Sentado en una roca de la escollera del puerto, contempla relajado a los marineros que regresan de la pesca. Acaba de perder el móvil sepultado en excrementos de oveja, lo que aprecia en su justo valor y le hace sentirse muy lejano de los 27 agentes de la Brigada Criminal del distrito 13 de París.
Perdido el móvil, es un marinero el que le avisa de que ha llegado un mensaje de la capital de Francia. En el mensaje se requiere su presencia para investigar el asesinato de una mujer que ha sido atropellada, quizá por su marido o quizá por su amante.  
Resuelto ese primer asesinato, llegan las noticias de dos muertes más, las de dos hombres de edad avanzada, infectados inexplicablemente al morderles una pequeña araña denominada reclusa.
Es en este caso en el que Fred Vargas despliega todo su talento como arqueóloga, narradora, historiadora, zoóloga y experta en recorrer los oscuros laberintos del alma humana.
Al igual que en las anteriores novelas que protagoniza, el comisario Adamsberg se deja guiar por su intuición para investigar la muerte de esos hombres, que él considera han sido asesinados, pero en su mente hay una especie de niebla que le impide dar a su equipo elementos sólidos en que apoyar la investigación.
Por otro lado, dos miembros del equipo, el comandante Danglard y la teniente Froissy, se ven afectados por cuestiones en las que el comisario también se verá obligado a intervenir.
Entre unas cosas y otras, la trama se complica con nuevas muertes y nuevas y horripilantes historias que nos presentan a reclusas que no son  precisamente arañas.
Tratándose de una novela del género negro, mejor es no seguir hablando sobre ella y que el lector descubra sus muchas y variadas cualidades.
Sí que puedo decir que en sus páginas va a encontrar ternura, humor, maestría en el desarrollo de la trama, angustia, compasión, rabia, compañerismo y hasta seducción.
De igual modo podrá obtener conocimientos de historia, arqueología y aracnología, por citar unos cuantos.    
Además, dejando a un lado los conocimientos y las cualidades que cada uno apreciará a su manera, Cuando sale la reclusa de Fred Vargas  permite, al sumergirse en un apasionante y extraordinario relato policiaco, alejar por un tiempo las preocupaciones habituales.

 

 

 

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