miércoles, 22 de agosto de 2018

LA BASTARDA DE ESTAMBUL

Una amiga del grupo de lectores me recomienda que lea La bastarda de Estambul, novela publicada en el año 2006 por la escritora de origen turco Elif Shafak.
El primer capítulo titulado Canela nos presenta a Zeliha, atractiva joven de 19 años que corre bajo la lluvia por las calles de Estambul porque llega tarde a una consulta médica.
En ese primer capítulo observamos ya algunos detalles que se irán repitiendo en el relato: el nombre de los capítulos siempre asociado a un producto alimenticio: garbanzos, azúcar, avellanas tostadas…; la intensa personalidad de todas las mujeres que encontramos en él; y la ciudad de Estambul anárquica, abigarrada y cambiante como un barco en movimiento.
Pronto conocemos a la familia de Zeliha, la familia turca Kazanci, de clase media alta e integrada en la actualidad por seis mujeres: madre, abuela y cuatro hermanas. El único hermano, Mustafá, se fue a estudiar a Estados Unidos a donde lo enviaron para alejarle de la maldición que parece perseguir a los varones de la casa y por la cual todos mueren jóvenes.
En el capítulo segundo, Garbanzos, la acción se centra en otra familia, esta vez armenia, la de Barsam Tchajmajchian que vive con su madre y sus dos hermanas en Estados Unidos, se ha casado con Rose, una norteamericana de Kentucky, tienen una hija, Armanoush  (Amy para Rose), y acaba de divorciarse.
De nuevo aquí destacan las mujeres, las armenias de convicciones firmes, recordando siempre el genocidio que se cometió con su pueblo por parte de los turcos; y Rose, la norteamericana, incapaz de adaptarse a las costumbres del clan de su marido, pero presentando también  características peculiares.
En el tercer capítulo, Azúcar, la familia armenia descubre que Rose se ha casado con un turco, y que a la niña Armanoush, Amy, será un turco quien la eduque; posibilidad que llena a todos de pavor.
En el cuarto capítulo, Avellanas tostadas, descubrimos por fin a la persona que da nombre al libro, la bastarda, Asya Kazanci, hija de Zeliha a la que no pudo abortar cuando corría hacia la clínica en el capítulo primero.
Me detengo aquí. El libro tiene dieciocho capítulos y no creo haber descubierto nada que limite su interés en los cuatro a los que me he referido.
Una parte de la narración tiene lugar en la época actual; nos muestra el modo de vivir de ambas familias, insistiendo en la forma de ser de las mujeres, en la preparación de las comidas tradicionales, creencias religiosas o ausencia de ellas, trabajos, maneras de vestir, perspectivas de futuro, etc. 
En el caso de la familia turca, presenta además cómo se desarrolla la vida en Estambul. Resulta interesante el análisis de la Turquía actual que realizan los amigos de Asya en las tertulias del Café Kundera, así como todo lo relacionado con dicho café.
Igualmente, por el lado armenio, el foro que mantiene Armanoush a través de Internet con un grupo de jóvenes de esa procedencia al que llaman Café Constantinopolis.
Otra parte de la novela nos traslada al pasado, a la época del genocidio. En concreto al año 1915 cuando en la ciudad de Estambul un numeroso grupo de intelectuales armenios fueron asesinados por los turcos y sus familias deportadas, en una larga marcha en la que casi todos murieron por las penalidades sufridas o a manos de soldados o bandidos.
Ese genocidio, herida abierta para los armenios, y negado o reducido a un enfrentamiento armado entre ambas comunidades por muchos turcos, se analiza en el curso de la narración, que busca tender puentes de concordia.
Muchas más cuestiones se abordan en el libro, abigarrado a veces; son tantas, que el final nos llega de improviso y creo que resulta un tanto acelerado, si tenemos en cuenta el número de personajes que aparecen y los distintos ambientes en los que actúan.
 

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