domingo, 12 de agosto de 2018

LA REVOLUCIÓN DE LA LUNA

Repaso mentalmente los libros que he leído desde que llegué al pequeño pueblo manchego en el que, desde hace años, pasamos lo que algunas personas llamarían “vacaciones”. Yo no las llamo así, porque para mí las vacaciones suponen desentenderse de todo lo doméstico, y éste no es el caso.
Sin embargo, he de reconocer que hay en ellas una parte muy positiva: el tiempo que puedo dedicar a la lectura aumenta de forma considerable.
Pero como no deseo abrumar con una enumeración de títulos a quien haya quedado de guardia para ojear esta página en Opticks, me limitaré a comentar la obra de un autor italiano al que admiro desde que descubrí a Silvio Montalbano, el comisario que protagoniza la serie de novelas policiacas creadas por él. Me refiero a Andrea Camilleri y la obra en cuestión, una novela de 284 páginas, se titula La revolución de la luna.
Andrea Camilleri publicó La revolución de la luna en el año 2016. La verdad no sé si en la idea de poner por escrito la historia que contiene tuvieron entonces alguna influencia las reivindicaciones feministas que se van extendiendo por el mundo.
Fuese o no fuese esa su intención, la protagonista de La revolución de la luna es una mujer sin un solo defecto: bella, inteligente, compasiva, valiente, ilustrada.
Una mujer que, en menos de un mes, lo que tarda la luna en dar la vuelta a la Tierra, mejora las condiciones en las que viven las mujeres de su territorio, reforma los derechos de los trabajadores del campo, baja el precio del pan y logra, con ingeniosas estrategias, eliminar la corrupción en Palermo y vencer a sus poderosos detractores.
Tal maravilla de mujer existió en realidad, se llamaba Eleonora de Mora y, en el siglo XVII, cuando Sicilia pertenecía a la corona española, dirigió el gobierno del territorio al morir el virrey, don Ángel de Guzmán, que era su marido y había dispuesto en el testamento que ella le sucediese en el cargo de virreina, algo del todo revolucionario en aquel tiempo.
Con la facilidad que Andrea Camilleri muestra siempre para desarrollar cualquier trama, presenta la realidad de Palermo, en la que aún no existía la Mafia como tal organización, pero sí su manera de actuar por parte de los dirigentes: nobles y clérigos.
A esa forma de actuar, basada en el robo y el asesinato, se opone doña Eleonora, a la que el autor rodea de algunos, pocos, honrados acompañantes masculinos que admiran su belleza y buen hacer y secundan eficazmente sus planes.
Estrategia tras estrategia, ardid tras ardid, Andrea Camilleri construye un relato de buenos muy buenos y malos muy malos que se lee como una novela de intriga y aventuras.
Una novela en la que la heroína principal es doña Eleonora de Mora, marquesa española a la que los libros de historia dedican apenas unas líneas, pero cuya figura el autor italiano reivindica de un modo tan ameno e instructivo, que su personalidad y excelentes logros en el campo de la justicia social resultarán sin duda inolvidables para todos los que lean La revolución de la luna.

 

 

 

 

viernes, 3 de agosto de 2018

TODO ES POSIBLE

En la portada del libro que he leído esta semana titulado Todo es posible, se nos presenta a la persona que lo ha escrito, Elizabeth Strout, como la aclamada autora de Me llamo Lucy Barton.
Investigo un poco y averiguo que Elizabeth Strout es norteamericana, ha obtenido numerosos premios por sus obras y Me llamo Lucy Barton, en concreto, fue una novela ampliamente aclamada por la crítica.
Con esta información, que eleva bastante mis expectativas al enfrentarme a una autora desconocida para mí, empiezo a leer. En las diez primeras líneas encuentro repetida ocho veces la palabra “había”. No pasa nada, pienso, será un problema de la traducción. Continúo leyendo.
En la tercera página se nos habla ya de Lucy Barton: casa, familia, época escolar, huída y éxito como escritora en Nueva York.
Poco a poco descubro que Todo es posible recoge las historias de los vecinos de Lucy Barton en Amgash (Illinois), Medio Oeste americano, que, ya adultos, algunos muy viejos, relatan su vida actual en la que suelen aparecer referencias a Lucy y al cambio que ésta experimentó al trasladarse a Nueva York y convertirse en la escritora famosa que ahora es, dejando atrás una infancia llena de privaciones.
Entre esas historias hay una protagonizada por la misma Lucy, que vuelve a la casa familiar para reunirse con su hermano Pete y su hermana Vicky después de muchos años porque, les explica: Somos viejos. Y cada vez lo seremos más. El reencuentro no sale bien, los recuerdos del pasado que los tres evocan son demasiado negativos. Vicky reprocha a Lucy que no escriba sobre ello, habiendo afirmado en una entrevista que un escritor sólo debería escribir lo que es cierto. 
Quizá por esa razón, con la que Lucy dice estar de acuerdo, Elizabeth Strout presenta con total realismo a los que se relacionaron con ella durante su niñez y juventud: conserje del colegio en el que estudió, compañeras de clase, vecinos, clientes de su madre costurera… En general predominan las personas fracasadas e insatisfechas en multitud de aspectos: económico, físico, afectivo, sexual, etc.
Los relatos sobre las citadas personas no tienen un final reconocido, puede que de ahí provenga el título del libro: Todo es posible. La escritora hurga en las mentes de los principales protagonistas de cada una de las historias y presenta el modo como actúan para que los lectores, la verdad que sin demasiado esfuerzo, extraigan sus propias conclusiones.
No he leído Me llamo Lucy Barton, por lo que no puedo participar de las alabanzas que ha recibido el texto. Lo único que me atrevo a decir, si Elizabeth Strout considera a Todo es posible  una continuación del mismo, que podría alabarse su estudiada simplicidad. No hay nada aquí especialmente destacable en los aspectos épico, dramático o lírico. La justificación que Lucy ofrece a sus hermanos, cuando le preguntan por qué ha vuelto a Amgash a reunirse con ellos, creo resume bien lo que quiero decir: Somos viejos y cada vez lo seremos más.