jueves, 30 de agosto de 2018

EL LIBRO DE MI DESTINO. UNA VOZ ESCONDIDA

Completo las reseñas literarias del mes de agosto en Opticks con dos libros de la socióloga, psicóloga y novelista iraní Parinoush Saniee.
El título del primero, de contenido más ambicioso y con mayor número de páginas es El libro de mi destino. El segundo se titula Una voz escondida.
Parinoush Saniee, al ser entrevistada en Babelia, explica que harta de realizar informes que nadie leía o que eran prohibidos por la censura, decidió aprovechar las informaciones obtenidas en su trabajo diario como terapeuta para escribir una novela.
Nació así El libro de mi destino, que en sus 448 páginas recoge la historia de Irán desde el año 1930 con los distintos movimientos revolucionarios que condujeron a la caída del Sah, continuando con la implantación de la República Islámica de Jomeini y la guerra entre Irán e Irak, hasta llegar a la época actual.
La persona que nos cuenta esa historia y los padecimientos que le acarrea es una mujer, Masumeh o Masum, adolescente de 16 años que, en busca de mejores condiciones de vida, se traslada con su familia a Teheran desde Qum, pueblo en el que residen.
Masum tiene tres hermanos varones, dos mayores que ella, y una hermana menor. Su madre considera preciso seguir la tradición y buscarle ya un marido. Pero la joven, ayudada por su padre, el único que la comprende en casa, consigue que le permitan continuar los estudios, pronto interrumpidos de un modo dramático.
 Parinoush Saniee no se considera novelista; afirma que todo lo que cuenta procede de las entrevistas y las investigaciones realizadas en el ejercicio de su profesión. Quizá por eso la historia de Masum, al igual que la del resto de los personajes que encontramos en el trascurso del relato, organizado de manera lineal y con la claridad y sencillez de una experta, nos parece tan real.
Costumbres, comidas, ritos, cambios sociales, sentimientos religiosos, modernidad, inmigración, conflictos familiares y políticos… Nada escapa a la atenta mirada de la socióloga, que analiza lo que ve con la profundidad que le proporcionan sus conocimientos de psicología.
Atención especial merece la figura de Masum, han sido miles las mujeres que han pasado por las mismas o parecidas circunstancias, y muchas se han enfrentado a los acontecimientos vividos con idéntica valentía y firmeza.
Pero no sólo Parinoush Saniee ejerce de socióloga y psicóloga en El libro de mi destino, también aprovecha la maternidad de Masum para hacer pedagogía, cuando ésta, intentando alejar a su hijo mayor del fanatismo y de las ideas totalitarias, le dice, por ejemplo: La ideología pura es una trampa, te convertirá en una persona con prejuicios, impedirá que te formes tu propio criterio y tus propias opiniones y te hará tendencioso. Y al final te convertirá en un fanático.
Tras el éxito obtenido por El libro de mi destino, Parinoush Saniee escribió Una voz escondida, obra más breve, 272 páginas, y basada en un hecho que estudió en su consulta: el caso de un niño que no habló hasta los 7 años.
Partiendo de este caso, la escritora iraní construye una historia amarga y tierna a un tiempo en la que, a través de la mirada del niño, Shahab, que en primera persona nos cuenta lo que ocurre, analiza de nuevo los distintos roles de la familia en el Irán actual, representados aquí por un padre distante que no acepta lo que considera un defecto de su hijo, una madre que no ve tal defecto pero no sabe cómo enfrentarse al conflicto y una abuela materna excepcional.
En resumen, El libro de mi destino y Una voz escondida reúnen todos los valores necesarios para recomendarlos a los amigos, tanto si son lectores habituales como si no lo son.

miércoles, 22 de agosto de 2018

LA BASTARDA DE ESTAMBUL

Una amiga del grupo de lectores me recomienda que lea La bastarda de Estambul, novela publicada en el año 2006 por la escritora de origen turco Elif Shafak.
El primer capítulo titulado Canela nos presenta a Zeliha, atractiva joven de 19 años que corre bajo la lluvia por las calles de Estambul porque llega tarde a una consulta médica.
En ese primer capítulo observamos ya algunos detalles que se irán repitiendo en el relato: el nombre de los capítulos siempre asociado a un producto alimenticio: garbanzos, azúcar, avellanas tostadas…; la intensa personalidad de todas las mujeres que encontramos en él; y la ciudad de Estambul anárquica, abigarrada y cambiante como un barco en movimiento.
Pronto conocemos a la familia de Zeliha, la familia turca Kazanci, de clase media alta e integrada en la actualidad por seis mujeres: madre, abuela y cuatro hermanas. El único hermano, Mustafá, se fue a estudiar a Estados Unidos a donde lo enviaron para alejarle de la maldición que parece perseguir a los varones de la casa y por la cual todos mueren jóvenes.
En el capítulo segundo, Garbanzos, la acción se centra en otra familia, esta vez armenia, la de Barsam Tchajmajchian que vive con su madre y sus dos hermanas en Estados Unidos, se ha casado con Rose, una norteamericana de Kentucky, tienen una hija, Armanoush  (Amy para Rose), y acaba de divorciarse.
De nuevo aquí destacan las mujeres, las armenias de convicciones firmes, recordando siempre el genocidio que se cometió con su pueblo por parte de los turcos; y Rose, la norteamericana, incapaz de adaptarse a las costumbres del clan de su marido, pero presentando también  características peculiares.
En el tercer capítulo, Azúcar, la familia armenia descubre que Rose se ha casado con un turco, y que a la niña Armanoush, Amy, será un turco quien la eduque; posibilidad que llena a todos de pavor.
En el cuarto capítulo, Avellanas tostadas, descubrimos por fin a la persona que da nombre al libro, la bastarda, Asya Kazanci, hija de Zeliha a la que no pudo abortar cuando corría hacia la clínica en el capítulo primero.
Me detengo aquí. El libro tiene dieciocho capítulos y no creo haber descubierto nada que limite su interés en los cuatro a los que me he referido.
Una parte de la narración tiene lugar en la época actual; nos muestra el modo de vivir de ambas familias, insistiendo en la forma de ser de las mujeres, en la preparación de las comidas tradicionales, creencias religiosas o ausencia de ellas, trabajos, maneras de vestir, perspectivas de futuro, etc. 
En el caso de la familia turca, presenta además cómo se desarrolla la vida en Estambul. Resulta interesante el análisis de la Turquía actual que realizan los amigos de Asya en las tertulias del Café Kundera, así como todo lo relacionado con dicho café.
Igualmente, por el lado armenio, el foro que mantiene Armanoush a través de Internet con un grupo de jóvenes de esa procedencia al que llaman Café Constantinopolis.
Otra parte de la novela nos traslada al pasado, a la época del genocidio. En concreto al año 1915 cuando en la ciudad de Estambul un numeroso grupo de intelectuales armenios fueron asesinados por los turcos y sus familias deportadas, en una larga marcha en la que casi todos murieron por las penalidades sufridas o a manos de soldados o bandidos.
Ese genocidio, herida abierta para los armenios, y negado o reducido a un enfrentamiento armado entre ambas comunidades por muchos turcos, se analiza en el curso de la narración, que busca tender puentes de concordia.
Muchas más cuestiones se abordan en el libro, abigarrado a veces; son tantas, que el final nos llega de improviso y creo que resulta un tanto acelerado, si tenemos en cuenta el número de personajes que aparecen y los distintos ambientes en los que actúan.
 

domingo, 12 de agosto de 2018

LA REVOLUCIÓN DE LA LUNA

Repaso mentalmente los libros que he leído desde que llegué al pequeño pueblo manchego en el que, desde hace años, pasamos lo que algunas personas llamarían “vacaciones”. Yo no las llamo así, porque para mí las vacaciones suponen desentenderse de todo lo doméstico, y éste no es el caso.
Sin embargo, he de reconocer que hay en ellas una parte muy positiva: el tiempo que puedo dedicar a la lectura aumenta de forma considerable.
Pero como no deseo abrumar con una enumeración de títulos a quien haya quedado de guardia para ojear esta página en Opticks, me limitaré a comentar la obra de un autor italiano al que admiro desde que descubrí a Silvio Montalbano, el comisario que protagoniza la serie de novelas policiacas creadas por él. Me refiero a Andrea Camilleri y la obra en cuestión, una novela de 284 páginas, se titula La revolución de la luna.
Andrea Camilleri publicó La revolución de la luna en el año 2016. La verdad no sé si en la idea de poner por escrito la historia que contiene tuvieron entonces alguna influencia las reivindicaciones feministas que se van extendiendo por el mundo.
Fuese o no fuese esa su intención, la protagonista de La revolución de la luna es una mujer sin un solo defecto: bella, inteligente, compasiva, valiente, ilustrada.
Una mujer que, en menos de un mes, lo que tarda la luna en dar la vuelta a la Tierra, mejora las condiciones en las que viven las mujeres de su territorio, reforma los derechos de los trabajadores del campo, baja el precio del pan y logra, con ingeniosas estrategias, eliminar la corrupción en Palermo y vencer a sus poderosos detractores.
Tal maravilla de mujer existió en realidad, se llamaba Eleonora de Mora y, en el siglo XVII, cuando Sicilia pertenecía a la corona española, dirigió el gobierno del territorio al morir el virrey, don Ángel de Guzmán, que era su marido y había dispuesto en el testamento que ella le sucediese en el cargo de virreina, algo del todo revolucionario en aquel tiempo.
Con la facilidad que Andrea Camilleri muestra siempre para desarrollar cualquier trama, presenta la realidad de Palermo, en la que aún no existía la Mafia como tal organización, pero sí su manera de actuar por parte de los dirigentes: nobles y clérigos.
A esa forma de actuar, basada en el robo y el asesinato, se opone doña Eleonora, a la que el autor rodea de algunos, pocos, honrados acompañantes masculinos que admiran su belleza y buen hacer y secundan eficazmente sus planes.
Estrategia tras estrategia, ardid tras ardid, Andrea Camilleri construye un relato de buenos muy buenos y malos muy malos que se lee como una novela de intriga y aventuras.
Una novela en la que la heroína principal es doña Eleonora de Mora, marquesa española a la que los libros de historia dedican apenas unas líneas, pero cuya figura el autor italiano reivindica de un modo tan ameno e instructivo, que su personalidad y excelentes logros en el campo de la justicia social resultarán sin duda inolvidables para todos los que lean La revolución de la luna.

 

 

 

 

viernes, 3 de agosto de 2018

TODO ES POSIBLE

En la portada del libro que he leído esta semana titulado Todo es posible, se nos presenta a la persona que lo ha escrito, Elizabeth Strout, como la aclamada autora de Me llamo Lucy Barton.
Investigo un poco y averiguo que Elizabeth Strout es norteamericana, ha obtenido numerosos premios por sus obras y Me llamo Lucy Barton, en concreto, fue una novela ampliamente aclamada por la crítica.
Con esta información, que eleva bastante mis expectativas al enfrentarme a una autora desconocida para mí, empiezo a leer. En las diez primeras líneas encuentro repetida ocho veces la palabra “había”. No pasa nada, pienso, será un problema de la traducción. Continúo leyendo.
En la tercera página se nos habla ya de Lucy Barton: casa, familia, época escolar, huída y éxito como escritora en Nueva York.
Poco a poco descubro que Todo es posible recoge las historias de los vecinos de Lucy Barton en Amgash (Illinois), Medio Oeste americano, que, ya adultos, algunos muy viejos, relatan su vida actual en la que suelen aparecer referencias a Lucy y al cambio que ésta experimentó al trasladarse a Nueva York y convertirse en la escritora famosa que ahora es, dejando atrás una infancia llena de privaciones.
Entre esas historias hay una protagonizada por la misma Lucy, que vuelve a la casa familiar para reunirse con su hermano Pete y su hermana Vicky después de muchos años porque, les explica: Somos viejos. Y cada vez lo seremos más. El reencuentro no sale bien, los recuerdos del pasado que los tres evocan son demasiado negativos. Vicky reprocha a Lucy que no escriba sobre ello, habiendo afirmado en una entrevista que un escritor sólo debería escribir lo que es cierto. 
Quizá por esa razón, con la que Lucy dice estar de acuerdo, Elizabeth Strout presenta con total realismo a los que se relacionaron con ella durante su niñez y juventud: conserje del colegio en el que estudió, compañeras de clase, vecinos, clientes de su madre costurera… En general predominan las personas fracasadas e insatisfechas en multitud de aspectos: económico, físico, afectivo, sexual, etc.
Los relatos sobre las citadas personas no tienen un final reconocido, puede que de ahí provenga el título del libro: Todo es posible. La escritora hurga en las mentes de los principales protagonistas de cada una de las historias y presenta el modo como actúan para que los lectores, la verdad que sin demasiado esfuerzo, extraigan sus propias conclusiones.
No he leído Me llamo Lucy Barton, por lo que no puedo participar de las alabanzas que ha recibido el texto. Lo único que me atrevo a decir, si Elizabeth Strout considera a Todo es posible  una continuación del mismo, que podría alabarse su estudiada simplicidad. No hay nada aquí especialmente destacable en los aspectos épico, dramático o lírico. La justificación que Lucy ofrece a sus hermanos, cuando le preguntan por qué ha vuelto a Amgash a reunirse con ellos, creo resume bien lo que quiero decir: Somos viejos y cada vez lo seremos más.