domingo, 20 de mayo de 2018

LINCOLN EN EL BARDO

Por el libro de esta semana, Lincoln en el Bardo, su autor, el norteamericano George Saunders, recibió el Premio Booker 2017, que es el premio de más prestigio que se puede otorgar a una novela en Gran Bretaña.
George Saunders era hasta ese momento conocido por sus relatos, pero nunca había escrito una novela, ésta es la primera. Intentaré explicar algo de su estructura y su argumento.
Empezaré por el título, Lincoln en el Bardo. Primero hay que decir que George Saunders es budista y el Bardo para el budismo consistiría en una especie de estado intermedio entre la muerte y lo que pueda haber más allá.
En segundo lugar está el hecho de situar en el Bardo al presidente Abraham Lincoln. Esto parte de un suceso que se afirma tuvo lugar tras la muerte por neumonía de Willie, el hijo de 11 años de Lincoln. Acontecimiento que produjo en el Presidente un desgarro de tal naturaleza, que acudió al cementerio en dos ocasiones para sacar al niño del ataúd y abrazarlo de nuevo. Saunders afirma que escuchó esta historia en los 90 y le ha costado veinte años escribirla.
Una vez aclarado el título, veamos la estructura de la narración. Todo sucede a lo largo de una noche, cuando Lincoln acude al cementerio de Oak Hill en Washington a abrazar a su hijo.
La originalidad reside en el modo que tiene el escritor norteamericano de contar lo ocurrido, alternando las voces de los espectros que habitan el Bardo con citas bibliográficas, reales e inventadas, en las que se habla del niño, de cómo era, de su enfermedad, de la reacción de sus padres y otros allegados ante su muerte; también de la imagen de Abraham Lincoln transmitida por los distintos investigadores, de los esclavos, de la guerra y de las dudas que torturan a Lincoln por la cantidad de vidas jóvenes que desaparecerán en ella. Recordemos que la llamada Guerra de Secesión (1861-1865) enfrentó al Sur con el Norte en Estados Unidos y fue terriblemente mortífera.
El Bardo está habitado por multitud de fantasmas que se manifiestan de una forma u otra según haya sido su vida anterior o los últimos pensamientos que sintieron al dejarla. Así los dos fantasmas que más aparecen, roger bevins iii y hans vollman, se caracterizan porque Bevins está lleno de ojos, de narices y de manos, ya que se suicidó cortándose las venas y en el último momento fue consciente de todas las oportunidades que iba a perder por ese acto. La característica principal de Hans Vollman es su enorme pene, la muerte le llegó a punto de consumar el matrimonio.
Las historias de estos dos fantasmas y de otros muchos que protagonizan la novela las conocemos a lo largo del relato, en una mezcla entre terrorífica e hilarante que demuestra con creces la pericia y singularidad del autor.
Los habitantes del Bardo, según Saunders, están atrapados en esa especie de estadio intermedio repleto de cajones de enfermos, sin entender aún que han muerto y no recuperarán sus antiguas vidas. El pasar a otro estadio podrá suponer un premio, pero también un castigo; así que permanecen en un limbo incalificable.
La llegada de Willie, una criatura inocente y muy querida, el amor que su padre le demuestra, la sinceridad de éste al pensar en la terrible guerra que asola el territorio y el conflicto moral que le plantea el hecho de que tantos jóvenes mueran en ella, contribuirá al desenlace de la historia.
Una historia hermosa, extraña e inquietante; escrita de una forma difícil de resumir por su riqueza expresiva, conceptual y filosófica. Estoy segura de que no dejará a nadie indiferente.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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