domingo, 29 de abril de 2018

EL COLOR DEL SILENCIO

En ocasiones resulta imposible obedecer a Amos Oz cuando dice que el buen lector ha de centrarse más en lo que una determinada obra literaria significa para él, el terreno que está entre lo escrito y uno mismo que en el que se halla entre lo escrito y el escritor.
Más imposible aún si has tenido ocasión de escuchar personalmente al autor, en este caso autora, del libro que vas a comentar.
Se trata de El color del silencio, una novela bastante voluminosa, 477 páginas, escrita por Elia Barceló.
Antes de presentarnos su novela, Elia Barceló nos hablo de sí misma. De este modo supimos  que es profesora de Literatura Hispánica en la Universidad de Innsbruck en Austria, aunque ahora se dedica sólo a escribir; está casada con un historiador austriaco, y ha publicado numerosos libros de diversos géneros: infantiles y juveniles, ciencia ficción, realistas, etc. obteniendo gracias a ellos, además de bastantes premios, un reconocimiento internacional.
Durante el encuentro, se mostró como una persona sencilla, cercana, simpática, con sentido del humor y gran facilidad de palabra.
En referencia a  su trabajo en el mundo de la escritura, al preguntarle por el temor que sienten algunos autores ante la página en blanco, explicó que nunca ha experimentado tal temor. No le cuesta imaginar situaciones que más tarde convertirá en relatos; de hecho, tiene una buena cantidad iniciados. Al parecer, su mente está de continuo fabulando. Un detalle que al común de los mortales les parecería insignificante, es en su caso la piedra angular de una historia. Está claro que disfruta escribiendo y en sus libros se nota ese placer.
Centrados ya en El color del silencio, que empieza cuando la protagonista participa en una “constelación”, que su pareja cree podrá ayudarle a aclarar zonas oscuras del pasado, Elia confesó que, aunque en su vida no hay zonas oscuras, para hacer más creíble la historia contenida en la novela, decidió intervenir en una de esas constelaciones, y el resultado fue con el tiempo gratificante.
Feminista convencida, Elia Barceló elige para protagonizar El color del silencio a Elena, una mujer de más de sesenta años fuerte e independiente que dejó a su marido y a su hijo para dedicarse a la pintura, alcanzando en dicho campo un éxito notable. En la actualidad, Elena vive con Carlos, un editor que la conoce bien, la quiere y desea haga frente a sucesos que ocurrieron en su juventud y continúan angustiándola; entre ellos el asesinato de su hermana mayor.
La obra se convierte así en un ir y venir del presente al pasado, alternándose los capítulos en un sentido u otro.  
Elia Barceló despierta el interés de los lectores valiéndose de acontecimientos propios de la novela histórica habituales últimamente: Guerra Civil, franquismo, relaciones con Marruecos e inicios del régimen democrático, en los que sitúa una historia de amor, espionaje e intriga, con un asesinato de por medio, que se desarrolla en ambientes elegantes y sofisticados, en los que predominan las mujeres hermosas y los hombres apuestos.
El ritmo de la narración es ágil, se impone la acción a la reflexión, abundan los diálogos y los hechos se suceden con rapidez.
Todo esto contribuye a que sea una obra de fácil lectura, que deja en el lector un recuerdo tan grato y positivo como dejó el encuentro con la autora a los que tuvimos la satisfacción de escucharla.

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