martes, 16 de enero de 2018

PLENILUNIO

Formo parte de un grupo de lectores que ha elegido para comentarla en la próxima reunión una novela de Antonio Muñoz Molina titulada Plenilunio.
En bastantes ocasiones he manifestado en Opticks mi admiración por este escritor. Admiración que, por razones que no vienen al caso, abarca tanto lo personal como lo literario. Así que inicié encantada la lectura de una obra que desconocía hasta ese momento.
El argumento de Plenilunio gira en torno al asesinato de una niña, Fátima, cometido en una noche en la que hay luna llena, plenilunio. El protagonista principal es el inspector que investiga el caso, un hombre de mediana edad destinado durante muchos años al País Vasco, donde padeció la situación de violencia provocada por la banda terrorista ETA. Lo ocurrido allí estuvo a punto de destruirlo como persona, y terminó con el equilibrio psíquico de su mujer, que ha debido ingresar en un sanatorio psiquiátrico. Todo sucede en una tranquila población del sur de España a la que el inspector, del que en la novela no se dice el nombre, algo a tener en cuenta si se analiza en profundidad el libro,  consiguió por fin el traslado.
Otros personajes importantes del relato son:
-El padre Orduña, un jesuita con fuerte compromiso social en los últimos años del franquismo, que fue profesor del inspector cuando éste, hijo de un represaliado por el régimen, vivió en el internado que la orden tenía en esa población.
-Susana Grey, maestra de la niña asesinada, divorciada y con un hijo adolescente que ha decidido vivir con su padre.
-Ferreras, el forense encargado del caso, también divorciado, que conoce a Susana porque era amigo de su marido.
-El asesino, cuya vida, que no le satisface en absoluto, vamos descubriendo conforme avanza la historia.
-Paula, la segunda niña atacada.
-El terrorista etarra con un claro objetivo.
En la novela, escrita en tercera persona, Muñoz Molina, fiel a su estilo, no juzga el comportamiento de ninguno de los personajes, sólo el padre Ferreras, al visitarle el inspector, le dice que observe los ojos de las personas con las que se cruza y descubrirá si en ellos está el mal.
Al margen de los ojos, los lectores terminamos por aceptar y justificar o no el comportamiento de unos personajes u otros, por la descripción detallada que el autor realiza de los mismos en un pormenorizado estudio sociológico.  
Así vemos al inspector y a su esposa como víctimas de las circunstancias ambientales y de sus propias expectativas; al asesino como un psicópata a causa, quizá, de sus carencias físicas; a Susana Grey como una mujer valiente, culta e inconformista; al padre Orduña como un viejecito admirable que acepta un presente que se va deteriorando por momentos, etc.
He escrito “vemos” y debiera haber escrito “veo” porque soy yo la que veo a los personajes de la manera expuesta, partiendo, insisto, del modo como Muñoz Molina les hace actuar a lo largo de la narración.
En cuanto al género, podemos considerar a Plenilunio dentro de la novela negra, aunque aquí predomine más el retrato psicológico que la acción en sí.
Retrato psicológico y estudio sociológico que se unen a la violencia propia de ese tipo de novelas: latente y terrible en el País Vasco, pese a que sólo se manifieste en las llamadas y cartas amenazantes que reciben el inspector y su esposa; explícita en el ataque del terrorista etarra, e igualmente explícita, hasta el horror, al describir el resultado de los ataques del asesino y el modo de llevarlos a cabo.
Poco más puedo explicar de Plenilunio sin descubrir el final de la trama que deben valorar los posibles lectores. Añadir sólo que esta obra supuso para Muñoz Molina la obtención de cuatro importantes premios y que en el año 2000 se estrenó su adaptación al cine.   

 

martes, 9 de enero de 2018

TREN NOCTURNO A LISBOA

De nuevo traigo a Opticks un libro que ha dado origen a una película, en este caso no la he visto yo, sino mi amiga Mila, pero lo que me contó sobre ella hizo que buscase la obra en que se basaba el guión.
Se trata de Tren nocturno a Lisboa, su autor es Pascal Mercier, doctor en Filosofía y Filología Inglesa y Clásica. Este escritor, nacido en Berna, ha publicado sobre todo textos filosóficos, así que no resulta extraño que en Tren nocturno a Lisboa abunden también esa clase de textos.
El protagonista de la novela es Raimund Gregorius, un profesor de lenguas clásicas divorciado de 57 años que posee una extraordinaria formación en las materias que imparte. Una mañana lluviosa, al dirigirse a clase pasando cerca de un puente, advierte que una joven parece estar a punto  de arrojarse desde él. Su intervención frustra el intento de la chica que resulta ser portuguesa. Ese encuentro y las circunstancias que lo acompañan modifican de manera instantánea las percepciones que el profesor tiene sobre su propia vida. Modificaciones que se ven apoyadas por las reflexiones de un médico portugués llamado Amadeu Prado que encuentra escritas en un pequeño volumen, descubierto en la librería que visita al abandonar el trabajo, y que le impulsan a viajar a Lisboa e investigar la vida de ese desconocido médico.
Pascal Mercier introduce a lo largo de toda la novela dichas reflexiones, que Amadeu incorpora a la evocación que va realizando de los pasajes más significativos de su acontecer diario como hijo, estudiante, amigo, esposo, profesional de la medicina, etc. Conocemos así a un niño muy inteligente y perfeccionista que disecciona todo lo que le ocurre, convertido más tarde en un adulto que se hace preguntas: ¿Existe algún secreto bajo la superficie de las acciones humanas? ¿O son los hombres tal y como muestran las acciones que salen a la luz? De las historias que los demás cuentan acerca de uno, y las historias que uno cuenta sobre sí mismo: ¿cuáles de ellas se acercan más a la verdad?
Un adulto que busca explicaciones de cuanto le sucede o sucede en su entorno: Es un error creer que los momentos decisivos de una vida, en los que un rumbo acostumbrado cambia para siempre, tendrían que ser de un dramatismo escandaloso y estridente, socavados por violentos arrebatos interiores… Cuando la experiencia que determinará el cambio despliega su efecto revolucionario y se ocupa de que una vida sea vista bajo una luz nueva… lo hace de un modo silencioso, y en ese maravilloso silencio radica su nobleza particular. 
En Lisboa, Gregorius consigue adentrarse en lo que fue la existencia de Amadeu Prado a través de sus hermanas, sus amigos y algunas personas más que convivieron con él. Descubre que vivió bajo la dictadura de Salazar, que su padre era juez, que salvo la vida de uno de los máximos represores y trabajo para la resistencia.
Conforme avanza en la investigación y se relaciona con los que conocieron al médico y otros interesantes lisboetas, cuyas historias tienen todas un halo fatalista de expectativas y deseos no cumplidos, Gregorius va repasando lo que hasta el viaje a Lisboa fue su vida, a la luz de las reflexiones que aparecen en el libro hallado en Berna, de algunos pasajes bíblicos y del Libro del Desasosiego de Fernando Pessoa.
Si una persona quisiera saber realmente quién es, tendría que ser un infatigable y fanático coleccionista de desilusiones… Cuando hemos entendido que en todo esfuerzo existe un mero golpe de suerte… Cuando hemos comprendido que en toda obra y vivencia somos arenas movedizas ante nosotros mismos y para nosotros mismos, ¿qué sucede entonces con todas las sensaciones familiares y alabadas como el orgullo, el arrepentimiento y la vergüenza?
En resumen, Tren nocturno a Lisboa de Pascal Mercier es una obra extensa, 525 páginas, difícil de resumir en pocas líneas por la densidad y complejidad de su contenido, que exige una lectura reflexiva y lenta, y que deja al lector, o a la lectora, con bastantes más preguntas que respuestas.

martes, 2 de enero de 2018

EL NUEVO FEMINISMO

En numerosas ocasiones he traído a Opticks libros escritos por mujeres que se consideraban feministas, con matices en algunos casos, por ejemplo, en el de Margaret Atwood autora de El cuento de la criada. Leo en el periódico que la escritora canadiense defiende el “feminismo bien entendido”. “Se refiere a la defensa de todos los seres humanos”. También yo pienso así. No creo que la mujer por el hecho de serlo deba gozar de privilegios especiales; pero tampoco de las trabas, prejuicios, desprecio o infravaloración que ha padecido a lo largo de la historia. Por eso apoyo y aplaudo a todas aquellas mujeres que pretenden construir una sociedad equilibrada y justa, así como a los hombres que trabajan con el mismo fin.
Una de esas mujeres es la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie que reivindica un nuevo feminismo a través de conferencias recogidas después en libros: Todos deberíamos ser feministas, Querida Ijeawele o Cómo educar en el feminismo, que están entre los más vendidos durante el año 2017.
Ngozi Adichie habla alto, claro y de forma directa, hasta el punto de que sus palabras se han convertido, incluso, en eslóganes para camisetas –We should all be feminists- que han lucido actrices, cantantes y otras personas famosas, dentro de esta corriente imparable que tiene a las mujeres  como activas  protagonistas.
La literatura de Ngozi Adichie se basa en tres pilares fundamentales: belleza, cotidianidad y poder. Tres pilares presentes ya en su primera obra importante, La flor púrpura, que publicó en el 2003. Belleza en la descripción de costumbre y paisajes. Cercanía porque parte de lo conocido. Poder, del padre poderoso y respetado por ello; también de los militares que intervienen en el gobierno cuando les apetece, sin pensar nunca en las consecuencias de sus acciones.
La acción de La flor púrpura se desarrolla en Nigeria, país en el que la autora vivió hasta los 19 años y en el que reside en la actualidad. La protagonista del relato es Kambili, una adolescente hija de un acaudalado hombre de negocios dueño de un periódico que lleva una vida privilegiada junto a su madre y  su hermano mayor.
Sin embargo, la situación real de la familia no es tan idílica como puede suponerse desde fuera. El padre es un católico fanático que exige a su esposa y a sus hijos lo que él considera la perfección bíblica en comportamientos y actitudes, castigando con crueldad cualquier infracción.
Sólo cuando la hermana de su padre, Ifeoma, consigue que los jóvenes pasen unos días con ella en la ciudad donde reside, Kambili descubre que existe una realidad distinta de la única que conoce. Una realidad en la que impera el respeto a las ideas,, la diversión, la confianza, la ausencia de castigos; en una palabra, el amor.
Mientras están en casa de su tía, se produce en el país un golpe militar y todo se trastoca. Pero lo descubierto y lo vivido en ese nuevo hogar convertirán a Kambili en una persona capaz de enfrentarse a la adversidad y a la injusticia.