martes, 7 de noviembre de 2017

LA VOZ DE LOS ÁRBOLES

El primer libro que leí de Tracy Chevalier, autora que hoy traigo a Opticks, fue La joven de la perla, una obra considerada fundamental en la trayectoria literaria de esta escritora. El segundo fue La dama y el unicornio, que me pareció escrito con la sola intención de aprovechar la fama obtenida a raíz del primero.
Ahora acabo de leer La voz de los árboles en el que el argumento no está centrado en ningún cuadro como en el caso de los anteriores, sino en cuestiones relacionadas con la botánica, sobre todo con el cultivo de diversos tipos de manzanas.
Sin embargo, La voz de los árboles, dejando a un lado el tema, sí que coincide con los libros citados en cuanto la escritora norteamericana se vale de personajes reales que vivieron determinadas situaciones en una época histórica concreta, a los que hace intervenir en hechos ficticios junto a otros individuos lógicamente ficticios también.
Aquí los principales personajes reales son John Chapman (1774-1845), héroe folclórico norteamericano que vendía manzanos a los colonos instalados en las tierras cercanas al río Ohio, por el que se trasladaba a bordo de canoas cargadas de plantones, razón que le hace ser conocido como Johnny Appleseed (semilla de manzana); y el inglés William Lobb (1809-1864), experto jardinero y recolector de especies vegetales que recorrió el continente americano en busca de plantas y semillas que enviaba a Gran Bretaña para adorno de parques y jardines. En su recorrido, William Loob llegó a California en plena fiebre del oro.
Valiéndose de estos personajes y de algunos más de igual modo reales, Tracy Chevalier construye la historia de una familia de colonos que se dedican al cultivo de manzanas, los Goodenough, constituida por James, Sadie y sus diez hijos de los que sólo sobreviven cinco, al haberse instalado en un lugar pantanoso de Ohio, el Pantano Negro, en el que las condiciones de vida eran muy duras. En relación con las manzanas, James prefiere las de mesa de sabor dulce y Sadie las que le permiten hacer sidra que aprovecha para emborracharse de vez en cuando.
La primera parte del libro, en la que aparece John Chapman, gira en torno a la complicada vida de esta pareja y sus hijos sobrevivientes. En la segunda, en la que participa William Loob, el protagonista fundamental es Robert, uno de los hijos que abandona la casa familiar tras vivir unas circunstancias dramáticas, va de un lugar a otro empleándose en lo que va saliendo, hasta que en California encuentra a William Loob que le ofrece trabajar a su lado recolectando plantas.
Teniendo en cuenta la extensa e interesante biografía de los dos personajes reales citados, pienso que Tracy Chevalier no ha tenido que esforzarse demasiado para construir su historia. Quizá por eso el relato resulta bastante desigual y creo que gana en interés conforme avanza hacia el final y la interacción entre personajes reales y ficticios aumenta.
De todas formas, La voz de los árboles es de fácil lectura y aunque no profundice demasiado, traza una panorámica general de un mundo ya desaparecido y nos permite conocer a personas de cuya apasionante existencia, en mi caso concreto, nunca hubiese tenido constancia de no ser por él.
 
 

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