miércoles, 20 de septiembre de 2017

LA CENA

Todas las familias dichosas se parecen, y las desgraciadas, lo son cada una a su manera.
Esta frase, con la que empieza Ana Karenina, es citada por Paul, narrador de La cena mientras describe la situación familiar que atraviesa. La cena se publicó en el año 2010, es obra del escritor holandés Herman Koch, y a poco de publicarse, alcanzó la calificación de best seller.
La cena tiene 284 páginas agrupadas en seis partes cuyos nombres guardan relación con la actividad que se realiza: aperitivo, entrantes, segundo, postres, digestivo y propina.
El narrador, como he dicho antes, es Paul, uno de los cuatro comensales que cuenta en primera persona lo concerniente a él, los otros tres y el resto de sus respectivas familias.
El libro está escrito con la intención de atraer la curiosidad del lector desde la primera página, dejando entrever en pocas líneas hechos inquietantes y desarrollándolos poco a poco.
Así Paul nos habla de su esposa, Claire, de los veinte años que llevan casados y de la felicidad que les aporta su hijo quinceañero, Michel. Total, una familia dichosa; sólo que antes de salir de casa ha descubierto en el móvil del chico unas imágenes que le han perturbado.
Intercalándolos en esta presentación de un matrimonio feliz que se preocupa por el hijo, Paul aporta detalles sobre la pareja con la que van a cenar, Serge y Babette, haciendo resaltar sus defectos.
Pronto sabemos que Serge es un famoso político que aspira a primer ministro de Holanda, La cena tiene lugar en Ámsterdam, su mujer es una atractiva ama de casa y son padres de tres hijos, uno de ellos quinceañero como Michel y otro, Beau, adoptado de un país africano.
Resulta complicado seguir hablando sobre el argumento del relato sin desvelar todo lo que los lectores debieran descubrir por sí mismos. Conforme se avanza en la lectura, la percepción del contenido de la historia y la opinión sobre sus protagonistas se irá modificando de forma radical.
El año 2005 en Barcelona tres adolescentes de clase acomodada prendieron fuego a una indigente en el interior de un cajero. Según he leído, ese suceso ayudó a Herman Koch en la construcción de su novela. Por lo tanto La cena esconde una enorme violencia que va aflorando página tras página, mientras se dibuja una sociedad opulenta, superficial y carente de valores, una sociedad enferma.
Junto a la violencia, el consumismo que el autor muestra con sarcasmo y amarga ironía desde el momento en el que Paul y Claire se preparan para asistir a cenar en un lujoso y exclusivo restaurante. El aspecto de comensales y camareros, la quilométrica lista de espera para el común de los mortales, el comportamiento de los empleados según la categoría social, el enrevesado nombre de los distintos manjares que se sirven, lo exiguo de las raciones y lo grande de los platos, etc. No hay que viajar a Holanda, en España encontramos en abundancia lugares así.
En resumen, La cena de Herman Koch es un libro muy actual, bien escrito y que se lee con facilidad e interés. Luego, a mi parecer, presenta altibajos en el argumento y acumula demasiada información en pocas páginas.
Pese a ello es de justicia constatar que, por razones de lo más variado, se trata de uno de esos libros que cualquier grupo de lectores disfrutaría analizando.

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