jueves, 4 de mayo de 2017

UNA BENDICIÓN

Compruebo al principio del libro que hoy traigo a Opticks, Una bendición de Toni Morrison, que la primera edición en español se realizó el año 2009; fue precisamente ese año cuando mi amigo Manolo me lo prestó para que lo leyera.
Deduje lo anterior porque, al empezar a leer la citada obra, prestada de nuevo, el contenido y la manera de escribir no me eran ajenos. Así que busqué entre las fichas que guardo de los libros recomendados por Manolo y encontré la correspondiente a éste.
Aun así debo decir que ha sido grato volver a leerlo, aunque de entrada no lo recordase en absoluto. ¡Ah la memoria!
En ocasiones he afirmado que los libros que escogía mi inolvidable amigo eran siempre buenos, no demasiado fáciles de leer y generalmente pesimistas. Características todas que aparecen en Una bendición; junto a las cuales yo añado que los sentimientos descritos y la sensibilidad con la que se exponen son propios de una mujer de raza negra.
En la ficha que realicé el año 2009 resumo el contenido del libro explicando que se trata de “una historia de esclavitud a finales del siglo XVII en tierras de América del Norte, entonces colonia británica”.
El principal protagonista masculino es Jacob Vaark, un comerciante que hereda de un tío al que no conocía una considerable extensión de terreno y decide montar una granja en la que, poco a poco y por diversas razones, se reúnen cuatro mujeres. Junto a su esposa inglesa, Rebekka, que Jacob consiguió de unos padres para los que suponía una carga y que poseía las cualidades que demandaba “que no fuese beata, en edad fértil, obediente pero no servil, que supiera leer pero no fuese orgullosa, independiente pero que le cuidara”; tres sirvientas: la indígena Lina, única superviviente de una tribu autóctona, acogida durante un tiempo por un grupo de presbiterianos y comprada después por él; Dolor, mestiza de origen desconocido a la que abandonaron y Florens, esclava negra que de niña entregó su madre a Jacob como pago de una deuda que el dueño de ambas había contraído con el comerciante.
El título Una bendición tiene su origen en esa entrega, la madre ofrece a la hija a un hombre que cree podrá cuidarla, con el objetivo de que no comparta su misma suerte.
Aunque todos los personajes femeninos son importantes, Florens, sobresale sobre las demás  y es la única que habla en primera persona. El relato comienza cuando la joven, que ha cumplido ya dieciséis años y vive en la granja, al morir Jacob de viruela y enfermar su mujer, va a buscar al herrero que trabajó el hierro en la mansión que el señor quiso construir a imitación de los grandes propietarios que conocía. Dicho herrero, un hombre libre de raza negra, conoce remedios capaces de curar a Rebekka. El viaje de Florens en su busca, enamorada de él desde que realizó las rejas de la casa, es tanto físico, a través de territorios salvajes e inhóspitos, como espiritual, hacia el amor y la libertad.
El libro, lo he apuntado antes, no resulta fácil de leer, la historia avanza y retrocede en el tiempo; se insiste una vez y otra sobre las motivaciones de los personajes, las relaciones entre ellos, las circunstancias que mediatizan comportamientos, el enfrentamiento continuado a un medio hostil y la influencia que todo ello tiene sobre la evolución personal de cada uno de los individuos.
En general en Una bendición, cuyo contenido denso, profundo y de gran belleza impresiona y hace pensar, creo que Toni Morrison, Premio Nobel 1993 y Premio Pulitzer 1988, pretende destacar no sólo la esclavitud de la población negra, sino otras muchas esclavitudes, por ejemplo, las provocadas por la ambición, el egoísmo, la religión, la apariencia, etc. Esto también lo apunté en mi ficha de hace ocho años.

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