lunes, 20 de febrero de 2017

MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA

Afirma el escritor israelí Amos Oz que el espacio que el buen lector prefiere labrar durante la lectura de una obra literaria no es el terreno que está entre lo escrito y el escritor, sino el que está entre lo escrito y el lector mismo.
Sin embargo mi opinión es que no siempre ocurre así. Hay obras muy alejadas de tus personales circunstancias pero que reflejan la vida de sus protagonistas de una manera tan auténtica, tan especial, que deseas conocer a quien supo mirar, sentir y expresar lo mirado y sentido de ese modo.
Es lo que me ha ocurrido al terminar de leer Manual para mujeres de la limpieza de la escritora norteamericana Lucia Berlin.
Lucia Berlin nació en Alaska en 1936 y murió en California en el año 2004. Se casó y se divorció tres veces, tuvo cuatro hijos y provenía de una familia en la que algunos de sus miembros eran alcohólicos: su abuelo, su tío, su madre y ella misma.
Su infancia no fue fácil, padecía escoliosis por lo que llevaba un corsé ortopédico; eso, unido a los continuos cambios de residencia debidos al trabajo de su padre, a lo que se añadía la inadaptación y el alcoholismo de su madre, podría haber provocado que las historias que nos cuenta fuesen amargas y desesperanzadas. Muy al contrario, hay tal vitalidad en ellas, tantas ganas de sobrevivir a los fracasos y las pesadumbres, que esas historias no atraen la compasión del lector sino su admiración y su respeto.
Manual para mujeres de la limpieza contiene cuarenta y tres de los setenta y siete relatos que Lucia Berlin escribió, animada por diversos amigos del mundo de las letras y de la creación en general que supieron apreciar sus cualidades literarias y humanas. Los relatos, de extensión variable, repasan toda la vida de la autora hasta que su salud, cada vez más deteriorada, le permitió cierta autonomía, aunque su casa era una caravana y no podía prescindir de la botella de oxígeno fundamental para sus deteriorados pulmones.
En dichos relatos aparece con distintos nombres. Pero, y volvemos a lo de tener en cuenta la vida del autor, como sabemos bastantes detalles de esa vida, a pesar de que, como afirmaba en una entrevista su hijo mayor, la imaginación de Lucia era mucha, visualizamos con facilidad lo que ocurre en cada uno de ellos y la reconocemos, porque Lucia se detiene en los detalles que, aunque parezcan nimios, nos sitúan en el lugar concreto en el que suceden los hechos que narra, escondiendo además siempre una profunda reflexión.  
Lucia Berlin tuvo que desempeñar trabajos muy diversos para sacar adelante a sus hijos, mujer de la limpieza fue uno de ellos. Por consiguiente, no le resultaría difícil escribir un Manual para mujeres de la limpieza, título de uno de los relatos, elegido también para dar nombre a este libro que recomiendo hoy con entusiasmo, por las cuestiones que ya he comentado y muchas otras que seguro descubrirán los lectores.

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