viernes, 6 de enero de 2017

PERDIDA

Quizá no sea una decisión demasiado acertada empezar el año 2017 con Perdida, novela de la escritora norteamericana Gillian Flynn que hizo famosa a su autora al convertirse pronto en un best seller.
Digo esto porque los primeros días del año entrante suelen estar llenos de buenos propósitos; y en la historia que nos cuenta Gillian Flynn, los propósitos de los protagonistas no parecen ser precisamente buenos.
Verán, Amy y Nick, protagonistas principales de Perdida, viven en Nueva York. Amy es una guapa y rica joven que trabaja realizando test de personalidad para una revista. Nick, también joven y guapo, se gana la vida escribiendo artículos sobre cine, libros y televisión.
Amy y Nick se enamoran y deciden casarse. Hasta ahí todo normal. El problema surge cuando a los tres años de casados, pierden sus trabajos por la crisis y se trasladan de Nueva York a Misuri, lugar en el que había nacido Nick y en el que aún viven sus padres y su hermana.
Tras dos años en Misuri, y en esa fecha comienza la historia que nos cuenta Gillian Flynn, el día del quinto aniversario de su boda, Amy desaparece dejando en la casa rastros que parecen implicar a Nick en la desaparición.
La actitud del joven, desconcertante en ciertos aspectos, no contribuye a que la policía y la gente en general crean en su inocencia.
Y hasta aquí puedo contar. Cualquier otra cosa que añadiera sobre el argumento reduciría el suspense, un suspense que mantiene el interés del lector hasta la última página.
Son muchas las características que han contribuido a que Perdida se convierta en best seller. En principio su estructura, la historia está contada en capítulos alternativos por Amy y por Nick, cada uno de ellos nos proporciona su versión de lo que sucedió cuando se conocieron y sucede en la actualidad.
En segundo lugar, tratándose de un thriller, no se insiste en la investigación propia de la novela negra o policiaca, sino en lo que piensan y sienten los protagonistas. Por lo tanto, más que una novela de acción es una novela de personajes y costumbres sociales. 
En tercer lugar, resulta significativo y muy actual en el relato el papel de los medios de comunicación sensacionalistas contribuyendo a que Nick sea considerado el principal sospechoso, lo que en España se denomina “pena de telediario”.
En cuarto lugar, el análisis que Gillian Flyn hace del matrimonio y la familia, aunque demoledor, es tan inteligente y profundo que impresiona la perspicacia de la autora estadounidense.
Termino esta breve reseña señalando que a varias personas de las que integran mi grupo de amigos lectores el final de Perdida les pareció fatal.
Por este motivo, por el señalado anteriormente y por respeto a esos miembros del grupo, creo conveniente repetir que quizá no haya sido una decisión demasiado acertada iniciar con ella el nuevo año.

 

 

 

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