miércoles, 14 de junio de 2017

EL COLOR DE LOS SUEÑOS

Como faltan pocos días para el verano, voy a empezar a recomendar libros de fácil lectura y con un argumento que atrape desde el principio el interés del lector. Aunque en el caso del libro que hoy traigo a Opticks, y temiendo no ser todo lo políticamente correcta que debiera, creo que logrará atrapar más bien el interés del público femenino. Público que, por otra parte y según la reciente Feria del Libro de Madrid, supera con creces al masculino en hábitos lectores.
Sin más preámbulos, paso a hablar sobre el libro elegido. Se trata de El color de los sueños y lo ha escrito la norteamericana Ruta Sepetys, que en la contraportada nos dicen logró hacerse famosa al publicar su primera novela titulada Entre tonos de gris, para la que se inspiró en la historia de su padre, un inmigrante lituano cuya familia fue víctima del genocidio estalinista.
El color de los sueños tiene poco que ver con genocidios ni con otra clase de tragedias que angustien a los lectores. Aquí se trata de una historia amable con algo de intriga, mucha acción y bastante amor que se desarrolla sobre todo en una librería y un burdel en la Nueva Orleans de los años cincuenta.
La protagonista principal y narradora del relato es Josie, una niña de 10 años que llega con su madre prostituta al burdel en el Barrio Francés de Nueva Orleans. Allí es acogida por la dueña, Willie, y protegida por el resto de los empleados, mientras su madre pasa de ella y se dedica a la práctica de su profesión.
Pronto Josie, que no desea seguir el camino materno, encuentra trabajo en una librería cercana al burdel, alojándose en la trastienda de la misma con el beneplácito de Charlie, el librero, y de su hijo Patrick del que se hace amiga y con el que, al enfermar Charlie, lleva adelante la librería.
En el capítulo cuatro visita la librería un caballero alto y guapo que resulta ser arquitecto. A Josie le produce una grata impresión. Hablan de libros y ella se fija en su reloj de alto precio. Al marcharse, le permite pagar con un cheque en contra del criterio habitual. El reloj y el cheque desempeñarán un importante papel en la narración.
En las 347 páginas que forman El color de los sueños de Ruta Sepetys encontramos gásteres, policías y gentes de lo más variopinto que llenaran de dificultades el camino de Josie o le ayudarán a convertir en realidad sus deseos, que consisten en alejarse de los turbios ambientes en que vive, ir a la universidad y hacer realidad sus sueños.

jueves, 1 de junio de 2017

LA MUERTE ES UNA VIEJA HISTORIA

Hernán Rivera Letelier es un escritor chileno autor de numerosas e importantes obras, como por ejemplo El arte de la resurrección con la que obtuvo el año 2010 el Premio Alfaguara de novela.
Pese  su importancia, y al igual que me sucede con otros muchos autores, yo no había leído nada de él hasta que me regalaron el libro que hoy traigo a Opticks; se titula La muerte es una vieja historia y pertenece al género policiaco.
Tras relatar el caso que más tarde será investigado, Hernán Rivera Letelier presenta al investigador de este modo: La mañana del viernes amaneció baldeada de sol. Octubre recién comenzaba y estos días eran como carteles publicitarios anunciando anticipadamente un verano de fuego. El Tira Gutiérrez llegó temprano a su oficina. John y Yoko aún no aparecían. John y Yoko son dos jotes, especie de buitres sudamericanos, a los que el investigador alimenta y llama con esos nombres.
Junto al Tira Gutiérrez que, tras desempeñar los más variados oficios, ha conseguido el título de investigador en unos cursos por correspondencia, está su ayudante, la hermana Tegualda, que entró en la oficina como estudiante en protesta arrancando del guanaco.
La hermana Tegualda es una monja evangélica a la que el Tira Gutiérrez le ofreció trabajar porque la muchacha necesitaba un trabajo…, porque vio que era lista e inteligente, y tenía la sagacidad de un animal de fábula… y porque pese a sus ásperas polleras largas, el cuello abotonado y una severa moña evangélica apercollada con elásticos negros, las redondeces de su cuerpo joven se dibujaban deliciosamente en la tela de sus vestidos color carmelita.
Esta inusual pareja de investigadores ha de averiguar quién es el autor de una serie de asaltos y violaciones a mujeres que se producen en el cementerio de Antofagasta.
He copiado literalmente algunas líneas de la novela para demostrar el perfecto uso del lenguaje que posee Rivera Letelier y la riqueza que supone la utilización de palabras habituales en su país de origen que a mí siempre me agrada escuchar o leer.
Aunque creo que la originalidad de La muerte es una vieja historia radica sobre todo en la pareja de protagonistas: el Tira Gutiérrez, antiguo minero, al igual que el autor, abandonado por su mujer (eres tan inteligente que no sirves para nada, le dijo), aficionado a las rancheras, bastante descreído y un tanto secundario en sus reacciones; complementándose con la hermana Tegualda, decidida y armada con un Nuevo Testamento y una referencia religiosa o un versículo de la Biblia que oponer a las opiniones sarcásticas del detective, también son reseñables, tanto la descripción que el autor hace de los ambientes en los que se desarrolla la historia: el cementerio, un cabaret, barrios marginales… como los hechos en sí que, en un principio, parecen obra de un ser de ultratumba.
En resumen, La muerte es una vieja historia, obra del escritor chileno Hernán Rivera Letelier, es una novela policiaca escrita con agilidad y maestría que en sus 192 páginas encierra humor, misterio, denuncia social y originales reflexiones sobre la naturaleza humana.

                                              

jueves, 25 de mayo de 2017

LAS SULTANAS OLVIDADAS

Las sultanas olvidadas es el segundo libro que leo de Fatema Mernissi. El primero fue Sueños en el umbral, memorias de una niña del harén ya reseñado en Opticks.
En Las sultanas olvidadas Fatema Mernissi, tras realizar una exhaustiva y bien documentada investigación que comprobamos, por ejemplo, en los abundantes y detallados “pies de página”, nos habla de las mujeres que en los primeros quince siglos de islamismo, a partir del año I de la Hégira (622 d.C.) estuvieron al frente de países o territorios musulmanes, cometido que se justifica y puede comprobarse gracias a las dos prerrogativas propias de dichos dirigentes: acuñar moneda con su nombre y presidir la oración del viernes en la mezquita.
La autora marroquí, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003, explica, con la ironía que la caracteriza, que se le ocurrió esta investigación tras ser elegida Benazir Bhuto primera ministra de Pakistán, cuando otros políticos, lógicamente hombres, pusieron el grito en el cielo horrorizados porque, según ellos, nunca una mujer había gobernado un estado musulmán.
Fue entonces cuando decidió ocuparse de la fruslería que supone investigar una clase de mujeres que quizá jamás existieron, jugar a detectives, ya que como buena y obediente musulmana sabe que sólo puede ocuparse de lo que le concierne, es decir, de fruslerías.
Fatema Mernissi inicia sus tareas detectivescas, ante la total ausencia de referencias a esas mujeres en documentos más o menos actuales, que está claro han sido condenadas al olvido, en las bibliotecas mejor provistas de libros antiguos.
Poco a poco, adentrándose en el contenido de páginas amarillentas por el tiempo, va encontrando los nombres de mujeres que en la sociedad musulmana mandaron y mucho: las malikas  Arwa y Alam al Hurra, las sultanas Radiyya y Shajarat al durr, la jatun Turkan o, más modestamente, Taj al Alam (Corona del Universo) y Nur al Alam (Luz del Universo), entre otras, algunas de ellas esclavas, que solas, al lado de sus maridos, o como regentes mientras los hijos eran pequeños, dirigieron los destinos de sus pueblos en Asia, África o Europa (al-Ándalus) en el campo de batalla, la economía y la política, siendo respetadas y valoradas por su forma de ser y gobernar, aunque pocas muriesen de muerte natural, como le sucedería el  año 2007 a Benazir Bhuto, y algunas gobernasen sólo unos meses
Fatema Mernissi se pregunta en Las sultanas olvidadas por qué en esos lejanos tiempos las mujeres pudieron alcanzar tal alto rango político y ahora prácticamente se les excluye. En el libro busca razones, remontándose al nacimiento del Islam cuando Mahoma, creador de la primera mezquita, dirigía en ella la oración del viernes a la que asistían juntos hombres y mujeres.
Después, conforme el Islam va extendiéndose por amplios territorios del planeta durante los califatos omeya y abasida, nos habla de los pueblos que los habitan: mongoles, mamelucos, yemeníes…, su relación con la nueva doctrina y la importancia de las mujeres, que se mostraban a sus gobernados desprovistas de los actuales velos, en el control de algunos de esos territorios, bien por su belleza, su inteligencia, su valor o sus dotes diplomáticas.
Fatema Mernissi pone de manifiesto en su libro las diferencias de todo tipo que existen entre suníes, adheridos a las prácticas habituales del profeta, recogidas en la sunna y partidarios de que la autoridad religiosa la hereden los compañeros de Mahoma (sahaba) y los chiíes, cuyo nombre etimológico proviene de Chiat Ali, “el partido de Ali”, primo y yerno del profeta, al ser hijo de su tío Abu Talib y casarse con su hija Fatima, que pensaban que el califa que sucediera a Mahoma tenía que ser del Ahl al bayt, es decir, descendiente directo del profeta.
El enfrentamiento entre ambas corrientes viene de antiguo y siempre perjudicó al grupo que podemos considerar más débil, o sea, a las mujeres.
 

jueves, 18 de mayo de 2017

EL LIBRO DE JONÁS

Vuelvo de la biblioteca con El libro de Jonás, obra de un autor del que no había leído nada todavía, a pesar de saber que ha recibido varios premios, entre ellos el Azorín de novela por Hotel Paradiso en el 2014, se trata de Ramón Pernas.
En la contraportada nos explican que El libro de Jonás es una narración delicadamente literaria y evocadora basada en las voces de sus protagonistas, desde su infancia en un pueblo gallego costero, Vilaponte, hasta el comienzo de su ancianidad…
El principal protagonista del relato es un profesor de universidad jubilado que regresa de vez en cuando a la localidad en la que nació y va rememorando sucesos de la lejana niñez.
Así conocemos la gran influencia que ejerció sobre él, y que se mantendrá hasta el final de la historia, Justo Pastor Blanco, también llamado Jonás, que perdió un ojo a los 9 años a consecuencia del golpe de una varilla de paraguas lanzada por otro niño mientras jugaban.
La pérdida de un ojo no supuso ningún drama para el pequeño, ya que el ojo restante poseyó desde esa fecha la facultad de ver el futuro, dando lugar así a que Justo Pastor se sintiese de sobra compensado.
Justo Pastor Blanco tenía tres hermanas: Áurea, Argentea y Cobre. En el pueblo vivía también un misterioso sastre ciego, Nicanor Corbelle, que contaba a los chavales historias de ahogados y desaparecidos, en las que la muerte desempeñaba un papel primordial.
Mientras el profesor rememora todo esto, en Vilaponte permanece sólo, soltera como él, Argentea, su amor de juventud. Ninguno de los dos conoce el paradero de Justo Pastor Blanco, que abandonó el pueblo cuando todos eran jóvenes. El profesor sabe que está vivo porque así se lo aseguró Humberto Rey, un marino que llegó a Vilaponte diez años atrás, abrió la  librería Nemo y se convirtió en su compañero de tertulias librescas.  
En el tercer capítulo es Argentea la que relata sus experiencias de adulta, que le conducen a casarse con el profesor en los umbrales de la vejez.
En el cuarto, la narración corre a cargo de Humberto Rey.
Tras ellos, retoma el relato el profesor tres capítulos más. En el octavo será la mujer, convertida por fin en su esposa, la que habla.
El desenlace de la historia lo dejará Ramón Pernas a la responsabilidad del profesor en los capítulos noveno y décimo.
Resulta complicado destacar lo que podría ser más positivo en  El libro de Jonás por la enorme cantidad de cuestiones que Ramón Pernas aborda en sus doscientas ochenta y seis páginas y que, a mi parecer, siempre a mi parecer, provocan tal dispersión en la mente del lector que cuesta ocuparse de una de ellas.
A pesar de las complicaciones apuntadas, centrándonos en la figura del profesor, creo que darían para un buen libro los recuerdos de la infancia, que el escritor asocia al lugar de origen utilizando un bello lenguaje y numerosas referencias literarias (La Isla del Tesoro, Moby Dick, El motín de la Bounty, La travesía del Snark,…).
Junto a esos recuerdos, son destacables las formas de tratar el amor de juventud transformado en maduro, el inesperado matrimonio al iniciarse la vejez con la consiguiente limitación del espacio privado, la consciencia de la fugacidad de la vida o los lamentos por la pérdida del vigor que requiere la nueva pareja.  
Pero luego están las hermanas de Justo Pasto Blanco cada una con su singular historia: Argentea y su sexualidad saciada, Aurea, casada con un guardia civil al que ETA asesina en el País Vasco, y Cobre, que ejerce la medicina en África como miembro de una organización internacional.
Está Humberto Rey, el oscuro pasado que deja entrever, la organización de la librería, sus amores…
Está el misterio de Justo Pastor Blanco y el porqué del sobrenombre de Jonás.
Y para acabarlo de arreglar, está la omnipresente figura del sastre ciego Nicanor Corbelle que Ramón Pernas recupera en la última parte de la historia, convirtiéndolo en el promotor de una asociación de diablos de la que no acabo de ver la finalidad y el encaje en la mayoría de los capítulos

miércoles, 10 de mayo de 2017

ENTRE CIELO Y TIERRA

De nuevo traigo a Opticks un libro que me han recomendado, aunque éste no lo había leído antes ni estaba enterada de que tiene continuación. Se trata de Entre cielo y tierra, primer título de una trilogía escrita por el autor islandés Jón Kalman Stefánsson. En la contraportada aparecen los restantes títulos de la trilogía, a saber, La tristeza de los ángeles y El corazón del hombre.
De la lejana Islandia conozco sólo a Arnaldur Indridason y su nóvela del género negro La mujer de verde. La obra de Jón Kalman Stefánsson resulta muy distinta, en ella no hay tramas policiacas ni asesinatos muertos y el paisaje sobresale como determinante: Las montañas se alzan imponentes sobre la vida, la muerte, y también sobre las casas apiñadas en la lengua de tierra.
Y junto a las montañas el mar que modeló con su furia de siglos los fiordos y de cuya riqueza la población se vale para sobrevivir, a pesar de que el trance de obtenerla suponga para muchos pasar a formar parte del marítimo reino de los ahogados: Las autoridades y los comerciantes quizá gobiernen nuestros míseros días, pero el mar y las montañas reinan sobre nuestras vidas.
Las vidas de unas personas que vivieron hace ya cien años y que Jón Kalman Stefánsson pretende rescatar del olvido utilizando las palabras: Nuestras palabras son como brigadas de salvamento, que nunca desisten en su cometido, rescatar sucesos del pasado y vidas extintas del agujero negro del olvido.
Al principal protagonista de Entre cielo y tierra Jón Kalman Stefánsson no le adjudica un nombre, nos lo presenta como el muchacho. De hecho, la trilogía se denomina así: Trilogía del muchacho.
El muchacho y su amigo Bárdur son pescadores y regresan a la vivienda del patrón de la barca en la que faenan para reunirse con los compañeros y salir a pescar bacalao. Vuelven desde Lugar, localidad en la que han comprado provisiones, periódicos y varios libros, entre ellos El paraíso perdido de John Milton. El viaje dura más de tres horas por senderos escarpados y peligrosos, en los que se reparten el espacio la nieve de las montañas y el fuego de los volcanes. Hablan de poesía, de los sueños, de todo los que nos mantiene despiertos. Bárdur piensa en la joven que ama. El muchacho en que quiere hacer algo en esta vida, aprender idiomas, leer mil libros, llegar hasta la esencia de las cosas…
La historia continúa y vamos conociendo nuevos personajes masculinos y femeninos, nunca de manera superficial; el autor muestra el interior de cada uno, sus deseos, sueños, frustraciones.
Junto a los vivos, los que han muerto ahogados pasean por las páginas de Entre ecielo y tierra en una especie de realismo mágico similar al que podemos hallar en Pedro Páramo de Juan Rulfo. El infierno es no saber si estamos vivos o muertos…, estar muerto y darte cuenta de que no prestaste atención a la vida mientras podías hacerlo.
Los poemas de John Milton, la belleza cruel de una naturaleza salvaje, la soledad y el aislamiento de unas personas que luchan por sobrevivir, los sueños de los que ansían otra clase de lucha, el enfrentamiento sin sentido con un destino aciago, la solidaridad, la muerte, la amistad, la esperanza. Esto y mucho más, expresado con palabras sentidas y un enorme lirismo, convierte al libro de Jón Kalman Stefánsson en una obra muy recomendable con la que disfrutarán todos los amantes de la mejor literatura.

jueves, 4 de mayo de 2017

UNA BENDICIÓN

Compruebo al principio del libro que hoy traigo a Opticks, Una bendición de Toni Morrison, que la primera edición en español se realizó el año 2009; fue precisamente ese año cuando mi amigo Manolo me lo prestó para que lo leyera.
Deduje lo anterior porque, al empezar a leer la citada obra, prestada de nuevo, el contenido y la manera de escribir no me eran ajenos. Así que busqué entre las fichas que guardo de los libros recomendados por Manolo y encontré la correspondiente a éste.
Aun así debo decir que ha sido grato volver a leerlo, aunque de entrada no lo recordase en absoluto. ¡Ah la memoria!
En ocasiones he afirmado que los libros que escogía mi inolvidable amigo eran siempre buenos, no demasiado fáciles de leer y generalmente pesimistas. Características todas que aparecen en Una bendición; junto a las cuales yo añado que los sentimientos descritos y la sensibilidad con la que se exponen son propios de una mujer de raza negra.
En la ficha que realicé el año 2009 resumo el contenido del libro explicando que se trata de “una historia de esclavitud a finales del siglo XVII en tierras de América del Norte, entonces colonia británica”.
El principal protagonista masculino es Jacob Vaark, un comerciante que hereda de un tío al que no conocía una considerable extensión de terreno y decide montar una granja en la que, poco a poco y por diversas razones, se reúnen cuatro mujeres. Junto a su esposa inglesa, Rebekka, que Jacob consiguió de unos padres para los que suponía una carga y que poseía las cualidades que demandaba “que no fuese beata, en edad fértil, obediente pero no servil, que supiera leer pero no fuese orgullosa, independiente pero que le cuidara”; tres sirvientas: la indígena Lina, única superviviente de una tribu autóctona, acogida durante un tiempo por un grupo de presbiterianos y comprada después por él; Dolor, mestiza de origen desconocido a la que abandonaron y Florens, esclava negra que de niña entregó su madre a Jacob como pago de una deuda que el dueño de ambas había contraído con el comerciante.
El título Una bendición tiene su origen en esa entrega, la madre ofrece a la hija a un hombre que cree podrá cuidarla, con el objetivo de que no comparta su misma suerte.
Aunque todos los personajes femeninos son importantes, Florens, sobresale sobre las demás  y es la única que habla en primera persona. El relato comienza cuando la joven, que ha cumplido ya dieciséis años y vive en la granja, al morir Jacob de viruela y enfermar su mujer, va a buscar al herrero que trabajó el hierro en la mansión que el señor quiso construir a imitación de los grandes propietarios que conocía. Dicho herrero, un hombre libre de raza negra, conoce remedios capaces de curar a Rebekka. El viaje de Florens en su busca, enamorada de él desde que realizó las rejas de la casa, es tanto físico, a través de territorios salvajes e inhóspitos, como espiritual, hacia el amor y la libertad.
El libro, lo he apuntado antes, no resulta fácil de leer, la historia avanza y retrocede en el tiempo; se insiste una vez y otra sobre las motivaciones de los personajes, las relaciones entre ellos, las circunstancias que mediatizan comportamientos, el enfrentamiento continuado a un medio hostil y la influencia que todo ello tiene sobre la evolución personal de cada uno de los individuos.
En general en Una bendición, cuyo contenido denso, profundo y de gran belleza impresiona y hace pensar, creo que Toni Morrison, Premio Nobel 1993 y Premio Pulitzer 1988, pretende destacar no sólo la esclavitud de la población negra, sino otras muchas esclavitudes, por ejemplo, las provocadas por la ambición, el egoísmo, la religión, la apariencia, etc. Esto también lo apunté en mi ficha de hace ocho años.

jueves, 27 de abril de 2017

EL BUEN NOMBRE

El 3 de diciembre de 2012 escribí en Opticks la reseña de un libro de relatos de Jhumpa Lahiri designado Mejor Libro del año 2008 por el periódico The New York Times, se titulaba Tierra desacostumbrada.
Ahora, abril de 2017, he tenido la oportunidad de leer de nuevo una obra de la citada autora. En este caso se trata de una novela, El buen nombre, que publicó el año 2003, tras la obtención en el 2000 del Premio Pulitzer por Intérprete de emociones, que era también una colección de relatos.
Apunto lo anterior porque hay escritores especialistas en el relato pero que fallan en la novela. Sin embargo, Jhumpa Lahiri, aun tratando en El buen nombre los temas que podemos hallar en los relatos, por ejemplo, emigración y desarraigo, adaptación a una nueva cultura o conflictos generacionales, por citar algunos, no escribe páginas de más, es decir, no alarga la historia innecesariamente, sino que lo que cuenta forma parte de un todo que atrapa e interesa desde el principio.
En El buen nombre Jhumpa Lahiri construye, con ese estilo claro y preciso que la caracteriza, una novela de identidades, de búsqueda de un lugar propio en un mundo cambiante y de los conflictos personales y familiares que esa búsqueda lleva consigo.
La historia que nos cuenta abarca las cuatro últimas décadas del siglo XX y se inicia con la vida en común en Boston de Ashoke y Ashima Ganguli, un matrimonio indio cuya boda fue acordada por las respectivas familias. Ashoke es ingeniero, ha encontrado trabajo en Estados Unidos y no tiene demasiadas dificultades para adaptarse al nuevo ambiente. Ashima, que acaba de quedarse embarazada, echa de menos a su familia, junto a todo lo que ha dejado atrás, e intenta conservar las tradiciones que aprendió de pequeña en cuanto a vestimenta, comidas y costumbres.
Ashoke y Ashima quieren que sea la abuela de la joven la que les comunique mediante una carta el nombre que le gustaría tuviese la criatura que ha de nacer. Llega el parto y no la carta. Como la administración del hospital les exige que pongan un nombre al niño, Ashoke recuerda el accidente de tren que estuvo a punto de costarle la vida en su país, y del que se salvó gracias al libro de Nikolái Gógol que iba leyendo, así que decide llamarlo Gógol.
Gógol, hijo de bengalíes, ciudadano estadounidense y de nombre ruso, crece entre dos culturas. Sus padres complementan la más lejana viajando los tres a la India, y más tarde los cuatro, tras el nacimiento de su hermana Sonia.
Gógol y Sonia han de buscar un cobijo entre ambas culturas, integrar la una con la otra y encontrarse a sí mismos; aunque la novela se centra sobre todo en Gógol: infancia, adolescencia y madurez, y en su lucha por lograr una identidad propia, conquistar un espacio personal, sin que eso suponga rechazar, como hizo durante mucho tiempo, las enseñanzas familiares.
El hecho de que Jhumpa Lahiri sea una experta en Literatura, con varios títulos universitarios y un máster en escritura creativa, se nota en la maestría como está escrito el libro: en tercera persona, exactitud en las descripciones, frases cortas y directas y gran habilidad al presentar estados emocionales, lo que contribuye, junto a la importancia del tema tratado, a que El buen nombre se lea con facilidad e interés.
Por otro lado, está claro que Jhumpa Lahiri, nacida en Londres de padres bengalíes,  ha debido vivir situaciones similares a las que aparecen en El buen nombre. Al igual que ella misma, los personajes pertenecen a clases medias acomodadas en las que la educación tiene mucha importancia, y son abundantes las alusiones a obras literarias, músicas y usos y costumbres propios de esos ambientes.
Sólo muy de pasada se alude a la Calcuta mísera  y en ningún momento se plantean enfrentamientos serios que supongan marginar o rechazar a los que provienen de otra cultura.




jueves, 20 de abril de 2017

LA AMIGA ESTUPENDA

Cuando recogí en la biblioteca el libro de Elena Ferrante titulado Un mal nombre, Isa me advirtió que era el segundo de una trilogía. Mi respuesta fue que me daba igual, sólo quería saber cómo escribía una autora de la  que tanto me habían hablado. De la impresión que me causó el citado libro dejé constancia en Opticks el pasado 18 de octubre.
Ahora, después de que en uno de los grupos de lectores de los que formo parte decidieran leer La amiga estupenda, primer título de la trilogía, pienso que no me precipité en mi elección, porque el hecho de conocer en gran parte el desenlace de la historia iniciada en este volumen ha contribuido a que disminuya el interés por dicho desenlace, lo que me ha permitido centrarme más en todo aquello que lo provoca: ambientes familiares y sociales, caracteres, relaciones que se establecen entre los distintos protagonistas, etc.
También es cierto que la autora o el autor (hay páginas que creo más propias de una imaginación masculina), profundiza con gran habilidad en la psicología de los personajes y describe muy bien los ambientes en los que éstos se desenvuelven y sus respectivos modos de actuar, así que resulta sencillo e interesante investigar las causas de los hechos narrados.
La amiga estupenda se inicia con un preámbulo o introducción en el que Elena Greco (Lenú) ya una señora de más de 60 años que vive en Turín, recibe la llamada desde Nápoles de Rino, hijo cuarentón y bastante inútil de Raffaela Cerullo (Lila o Lina), comunicándole que su madre lleva dos semanas desaparecida.
La amistad entre Lila y Lenú comenzó en la infancia, al haber nacido ambas a mediados del siglo XX en un barrio marginal de Nápoles y compartido colegio y experiencias. Lina fue siempre una persona brillante, decidida y libre. Lenú, más insegura, creció bajo la influencia de la fuerte personalidad de su amiga. Una amiga que le había confesado en varias ocasiones sus deseos de desaparecer, de volatilizarse; y da la impresión de haberlo conseguido ya que su hijo no encuentra ni un solo rastro de ella en la casa, hasta ha cortado la parte de las fotografías en las que podía verse su imagen.
La reacción de Lenú es de enfado; tanto, que decide escribir la historia de la desaparecida para que quede constancia de su existencia y no logre de nuevo cumplir sus propósitos.
En La amiga estupenda Lenú explica el nacimiento de su amistad con Lila y el modo como ésta evoluciona durante la infancia y la adolescencia. Junto a la evolución de su amistad, detalla las distintas transformaciones físicas que ambas experimentan e insiste una vez y otra en el vínculo que las une, pese a lo antagónico de unos caracteres que las conducen a transitar por diferentes caminos, Lenú asciende en la escala social gracias a los estudios y Lila busca otros medios para ese ascenso.     
Aunque el eje central de la novela sea la relación entre las chicas, el resto de las personas que intervienen en el relato, pertenecientes sobre todo a nueve familias que habitan el barrio, están fabulosamente bien caracterizadas: aspecto físico, miedos, envidias, sueños, fracasos…
La narración es ágil y elegante. Los detalles que diferencian a unas clases de otras, por ejemplo hablar en dialecto o en italiano clásico, resultan siempre significativos. La historia atrapa desde la primera página y es rica en vocabulario y matices.
En resumen, por lo escrito hoy y por lo que escribí en la anterior reseña, pienso que la trilogía de Elena Ferrante será sin duda un excelente regalo con el que celebrar el Día del Libro.

jueves, 13 de abril de 2017

PRIMER TESTAMENTO

Hoy, Jueves Santo, día en el que las calles de España se llenan de procesiones, traigo a Opticks el libro de una persona a la que no agradaban demasiado dichas manifestaciones religiosas, salvando las saetas, expresión real de un sufrimiento secular.
El libro es Primer testamento y la persona el escritor catalán, fundador de la editorial Kairós, Salvador Pániker, que murió el  pasado 1 de abril a los 90 años y cuya vida desde el principio consistió en una larga búsqueda. En Primer testamento, publicado en 1985, habla, a modo de dietario o de diario, de los tiempos en los que esa búsqueda se inicia.
Salvador Pániker nació en Barcelona en 1917. Su padre era un indio cosmopolita de educación británica y su madre una joven de la alta burguesía catalana. De ese matrimonio nacieron cuatro hijos, Salvador fue el menor, lo que, unido a la diferencia de edad con sus hermanos, originó que le mimasen más que al resto. Todo esto lo cuenta él mismo cuando, aquejado de los problemas de salud que padeció a lo largo de su vida adulta, se le ocurre mirar hacia atrás y poner por escrito los recuerdos de entonces a la luz del ahora.
Surge así ante los ojos del lector una completa panorámica del tiempo transcurrido entre el nacimiento del escritor y el año 1956, fecha en la que termina este Primer testamento. Esa panorámica, que tiene sobre todo como marco central la ciudad de Barcelona, incluye ciencia, filosofía, literatura, política, música y religión, mucha religión, y junto a la religión, las dudas.
Salvando las tremendas distancias de edad, clase social, cultura y sexo, es fácil identificarse con el adolescente inquieto que busca respuestas, que oculta su profunda insatisfacción bajo una pose cínica, que critica las incongruencias que ve a su alrededor y, en soledad, se critica a sí mismo con enorme dureza, saber lo que quiero, vivir como quiero.
La crítica está presente desde el principio al fin del relato y en ocasiones es demoledora, porque el autor la justifica siempre con ejemplos concretos: los jesuitas, el nacionalismo, el Opus, el franquismo, el nacionalcatolicismo, la universidad, algunos miembros de su familia más cercana, el papel social de la mujer, etc. nada escapa a su aguda e inteligente manera de mirar.
Un análisis crítico, apoyado en la lectura de obras religiosas, filosóficas o científicas cuyos autores cita, que pone de manifiesto lo que le preocupó a lo largo de unos años en los que descubrimos su hedonismo, su interés por el sexo, su curiosidad intelectual, su evolución de un cristianismo basado en la culpa hacia un taoísmo que relativiza todo lo que pasa y que ahuyenta el temor a la muerte porque fuera del espacio-tiempo lo que ha sido siempre es.
La presencia de la muerte resulta una constante en el libro y ante ella Pániker reacciona más como un observador que como alguien afectado directamente, aunque se trate de su abuela, su padre o su segundo hijo. En realidad sus dotes de observador determinan el contenido de Primer testamento. Científico y filósofo, ingeniero y humanista, observa y analiza lo que ve y lo que le sucede en un ejercicio de introspección en el que destacan sus ansias de libertad, de belleza, de trascendencia y su necesidad de amar y ser amado (habla de él mismo como un joven guapo y es muy bella la chica de ojos verdes de la que se enamora y que será su primera mujer, Nuria Pompeia).
Las últimas páginas de Primer testamento están destinadas precisamente a explicar la relación matrimonial por completo burguesa que establece con Nuria. Relación en la que ambos actúan como se espera lo haga una pareja de su clase. Pero… Nosotros, durante años, fuimos trampeando. La falta de información y la necesidad de amparo retrasaron la crisis… No se podía negar la buena intención. Sólo que una sutil y subterránea corriente de tristeza, de mentira verdadera, de asilo de enajenados, se colaba en el ambiente.
La historia continúa. Por fortuna Salvador Pániker ha escrito más libros.

 

  

lunes, 3 de abril de 2017

MIRLO BLANCO,CISNE NEGRO

Leer la prosa de Juan Manuel de Prada supone siempre una lección, por su estilo denso y cuidado, por la riqueza de vocabulario que utiliza y por sus metáforas y giros sintácticos tan personales y deslumbrantes.
Todo ello lo podemos encontrar en el libro que hoy traigo a Opticks titulado Mirlo blanco, cisne negro.
La primera impresión que te produce la lectura de Mirlo blanco, cisne negro es que se trata de una sátira despiadada contra el mundillo que rodea a la literatura en general. No queda nada a salvo: editoriales y editores, suplementos literarios, autores consagrados, el escritor los llama “viejas glorias”; autores noveles, para Juan Manuel de Prada “nocilleros”; magnates o “mangantes” de la prensa, antólogos “cantamañanas”, blogueros “misacantanos” etc.
Luego, conforme te adentras en el libro y vas reflexionando, comprendes hasta qué punto la novela es también un ensayo sobre lo que es y lo que debiera ser la Literatura, las dificultades de todo tipo a las que se enfrenta el creador, pienso que cualquier creador no sólo el que escribe.
Al mismo tiempo Juan Manuel de Prada analiza la relación que puede establecerse entre maestro y discípulo, sin quedar en la novela clara cómo debería ser esa relación para beneficiar al uno y al otro.
Los sucesos narrados en Mirlo blanco, cisne negro los relata en primera persona uno de los protagonistas, cuando ya han transcurrido bastantes años de que acaeciesen. Se trata de Alejandro Ballesteros, un joven que obtuvo cierto éxito al publicarle el editor Ramiro Cifuentes una colección de cuentos más o menos fantásticos que tituló Un debut prodigioso. Deseando proseguir el camino iniciado, pero sin demasiada confianza en sí mismo, el joven escritor se traslada a Madrid, encuentra alojamiento con Paloma, una chica que poco después se convierte en su novia, empieza a escribir una novela que titula Madonna y, con su primer libro en ristre, se dedica a asistir a todos los saraos literarios, esperando entrar en un mundo que se describe con sarcástica ironía.
En uno de los festejos conoce a Nieves, la atractiva esposa de Octavio Saldaña, autor de El arte de pasar hambre, una obra que él leyó con 17 años y que le pareció excepcional. Ante la simpatía y receptividad de la mujer, Alejandro le entrega Un debut prodigioso buscando conocer la opinión del marido. Mientras le llega la respuesta, busca el libro de Octavio Saldaña para leerlo de nuevo, quedando de nuevo admirado, y se informa sobre las actividades actuales de Saldaña, descubriendo que, por su forma de ser directa y libre, al margen de cualquier norma social o corrección política, se ha convertido en una especie de apestado que dejó de escribir y critica a todo el mundo en un programa de radio que dirige y cuyo director lo soporta porque la crítica destructiva que ejerce, aunque disguste a muchos, aumenta la audiencia.
Pronto entre Alejandro Ballesteros y Octavio Saldaña se establece una relación de maestro discípulo, en la que Saldaña, cisne negro, pretenderá dirigir y encauzar en una determinada dirección a Ballesteros, mirlo blanco.  
La historia va progresivamente complicándose con la aparición de nuevos personajes y acontecimientos. Pero todo eso tendrá que descubrirlo el posible lector. A mí me queda por decir que Mirlo blanco, cisne negro es una obra polémica por el tema que trata y la manera que tiene Juan Manuel de Prada de tratarlo, dejando al margen la forma de escribir del autor a la que ya he aludido al principio de la reseña.

martes, 28 de marzo de 2017

EL AZAR Y VICEVERSA

El azar y viceversa es el primer libro que leo del escritor gaditano (nació en Rota) Felipe Benítez Reyes. Se trata de una novela y apunto lo de Rota porque la historia que relata el personaje principal, Antonio Escribano Rangel,  en primera persona, con un breve paso a la tercera, transcurre en gran parte en esa población desde los años 60 a la actualidad.
Rota, un pueblo de tradición marinera y agrícola, experimenta una modernización acelerada al instalar los estadounidenses la base militar. Desde Estados Unidos llegan automóviles, músicas y costumbres. Aparecen la droga, los clubes de alterne o el contrabando y proliferan grupúsculos de izquierdas poco partidarios del militarismo yanqui.
En ese ambiente, descrito por Benítez Reyes a través de las personas que pueblan la narración, se desenvuelve Antonio, al que iremos conociendo por otros nombres como El Rányer, Padilla, Jesús o Tony, un  pícaro que, a lo largo de las 508 páginas de la obra, nos cuenta, junto con su vida, la manera que tiene de interpretar el mundo, lo que añade a las continuas peripecias que le ocurren una profunda y filosófica reflexión.
El joven pierde a su padre a los 13 años y aunque era buen estudiante, su madre insiste en que ha de trabajar. Cada uno de los distintos jefes a los que sirve le aportan algo: la colección de insectos de García de Quirós, con la que hace una fogata por no saber qué otra utilidad darle; las nociones de latín de Mario Vidal, de fotografía de Gavilla o de cocina cuando entra de pinche en el club de la tropa de la base, por citar algunas de las muchas ocupaciones que encuentra o busca para sanear en lo posible su de ordinario maltrecha economía.
Junto a trabajos de lo más diverso están los amores: Silva, Macarena, Lali, Mabel, Neli… y las amistades de lo más diverso también: Joseli, Carmelo, Cupido López, Beltran, Kwan… con las que frecuenta los bares, en especial el Hades, fuma de todo y se introduce aún más en el mundo de la picaresca.
Pese a lo poco edificante de su existencia, Antonio es un personaje que cae bien al lector por su sentido del humor, su optimismo y su particular filosofía: Todos llevamos una triple vida, sustentada en tres pilares: lo que creemos ser, lo que quisiéramos ser y lo que en verdad somos. La mezcla de los tres elementos suele resultar bastante mala, aunque conviene mostrarse optimista y hacerse cuanto antes a la idea de equilibrar de la mejor manera posible esa conjunción desconcertante.
Es imposible resumir toda la riqueza que encierra el libro de Benítez Reyes, que es un maestro en el tratamiento de los personajes secundarios, además de los ya citados: los padres de Antonio, el padrastro Fantomas y, conforme avanza el tiempo, el Fiti con el que se traslada a Cádiz y lo suplanta en la universidad para estudiar Filosofía a la que es tan aficionado; el Tunecino que le supone un nuevo traslado, esta vez a Sevilla, modifica su aspecto y lo convierte en un atildado hombre de negocios; María con la que se casa vestido de chaqué, y finalmente Inma, insisto, por citar sólo a los más sobresalientes entre la profusión abigarrada de seres más o menos excéntricos que pueblan la novela.
Resumiendo, El azar y viceversa de Felipe Benítez Reyes es una extraordinaria novela picaresca que, como el Lazarillo, posee un marcado carácter oral, conjuga la ironía, la ternura, el humor y la crítica social magistralmente, y el ritmo trepidante que el autor imprime al relato contribuye a que se lea con interés y agrado, pese a sus 508 páginas.

martes, 21 de marzo de 2017

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA

Ayer, en uno de los grupos de lectores a los que pertenezco, hablamos de poesía y aparecieron los nombres habituales: Neruda, Alberti, García Lorca, Miguel Hernández, los Machado… Muchos hombres y ninguna mujer.
Por eso, hoy, 21 de marzo y equinoccio de primavera, fecha en la que se celebra el Día Mundial de la Poesía, traigo a Opticks a dos poetas o poetisas, una más conocida, Gloria Fuertes, y otra no tanto, al menos para mí, Ángela Figuera Aymerich, cuyos poemas, destinados al público infantil, tuve ocasión de leer hace algún tiempo en una antología titulada El silbo del aire, pero que ahora he descubierto como poeta comprometida con el bienestar de las personas y su entorno gracias a una componente del grupo.

De Gloria Fuertes  este año se ha empezado a hablar bastante, es la conmemoración del centenario de su nacimiento (Madrid en 1917). Yo la conocí en Granada, cuando empezaba a valorarse mucho su poesía, en especial la dedicada a los niños. Me pareció una mujer sencilla y cercana, a la vez que profunda y consciente de la realidad de su tiempo. Algo que más tarde pude comprobar leyendo el libro Obras incompletas que ella misma prologó, exponiendo sus inquietudes y explicando las características de su poesía: Mi obra, en general, es muy autobiográfica, reconozco que soy muy “yoista”. Lo que a mí me sucedió, sucede o sucederá, es lo que ha sucedido al pueblo, es lo que ha ocurrido a todos, y el poeta sabe, más o menos, mejor o peor, contarlo, necesita decirlo, porque necesitáis que lo digamos.

NO DEJAN ESCRIBIR

Trabajo en un periódico
pude ser secretaria del jefe
y soy sólo mujer de la limpieza.
Sé escribir, pero en mi pueblo
no dejan escribir a las mujeres.

Al igual que Ángela Figuera, Gloria Fuertes fue poeta de postguerra: En los primeros años de nuestra postguerra, al palparnos vivos, a pesar y todavía, necesitábamos gritar –como todo superviviente- que estábamos aquí, que nos llamábamos así, que sentíamos de aquella manera.

CANTAMOS CONTIGO

Ven a jugar con nosotros,
nosotros somos unos buenos chicos.
Hemos cambiado el fusil por una escoba,
vamos a barrer la trinchera.
Hemos cambiado la bomba de mano
por una mano en la mano.

Sin embargo su gran éxito lo consiguió al hacer del público infantil sujeto y destinatario fundamental de sus poemas:

VERSOS DE LA MADRE

Cierra los ojitos,
mi niño de nieve.
Si tú no los cierras,
el sueño no viene.
Arriba, en las nubes,
las estrellas duermen,
y abajo, en el mar,
ya sueñan los peces.

O los muchos que protagonizan animales:

TODO EN SU SITIO

Los lobos, en el monte;
Los pollitos, en el corral,
Los peces, en el agua;
Los barcos, en el mar.

Ángela Figuera Aymerich nació en Bilbao en 1902 y murió en Madrid en 1984. De familia republicana, padeció en especial los rigores de la postguerra. Posteriormente fue profesora de Lengua y Literatura en diversos institutos. Su poesía, más ligada a los estándares clásicos que la de Gloria Fuertes, sin que podamos considerarla por completo como poesía social, expresa su compromiso con el ser humano y es un grito de denuncia contra las situaciones de injusticia, desigualdad o violencia:

NO QUIERO

No quiero
que los besos se apaguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero que el trigo se queme y el pan se escatime.
No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.
No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

Ángela Figuera también escribe para niños:

ANTOJOS

-Mamá, yo quiero la luna…
-Hijo mío, está muy alta…
-Mamá, yo quiero un caballo…
-Hijo, si no tienes cuadra.
-Mamá, quiero un pececito…
-¿Y quién lo saca del agua?...
-Mamá, yo quiero una piedra…
-Eso, sí…Ten dos, y calla.
Termino la conmemoración del Día Mundial de la Poesía con un nuevo poema de Ángela Figuera que dedico, como seguro hubiese querido ella, a todas las personas amen la poesía.

UNIDAD

Si todos nos sintiéramos hermanos.
(Pues la sangre de un hombre, ¿no es igual a otra sangre?)
Si nuestra alma se abriera (¿No es igual a otras almas?)
Si fuéramos humildes. (El peso de las cosas,
¿no iguala la estatura?)
Si el amor nos hiciera poner hombro con hombro,
fatiga con fatiga
y lágrima con lágrima.
Si nos hiciéramos unos.
Unos con otros.
Unos junto a otros.
Por encima del fuego y de la nieve;
aún más allá del oro y de la espada.
Si hiciéramos un bloque sin fisura
con los dos mil millones
de rojos corazones que nos laten.
Si hincáramos los pies en nuestra tierra
y abriéramos los ojos serenando la frente,
y empujáramos recio con el puño y la espada,
y empujáramos recio, solamente hacia arriba,
qué hermosa arquitectura se alzaría del lodo.

lunes, 13 de marzo de 2017

SUEÑOS EN EL UMBRAL

En los distintos medios de comunicación se hace referencia al conflicto entre ciertos países de la Unión Europea y Turquía, a consecuencia de los impedimentos que estos países ponen a las campañas políticas del presidente turco Erdogan, que pretende convocar un referéndum para controlar todo el poder por tiempo indefinido.
Estas noticias me han recordado el libro de Fatema Mernissi, socióloga y escritora marroquí, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2003,  titulado Sueños en el umbral.
Fatema Mernissi nació en Fez en 1940, cuando Marruecos estaba ocupado por los franceses y en la sociedad del territorio pervivían las antiguas tradiciones. Así que la niñez y pubertad de Fatema transcurrió entre las paredes de un harén en el que vivían su abuelo paterno y sus mujeres, un tío de la niña y las suyas, sus propios padres y otros familiares, ya que todos ellos pertenecían a la clase acomodada de la ciudad y podían permitírselo.
Sueños en el umbral es el relato en primera persona de las vivencias de la futura socióloga en esa época, el choque entre unas costumbres que su madre y algunas mujeres del harén criticaban frente a las que, también en el harén, defendían la tradición oponiéndose a los cambios. Ahí aparece una referencia a Atatürk, el primer Presidente de la República de la Turquía democrática y laica, que otorgó a las mujeres idénticos derechos que a los hombres, algo que se envidiaba en el harén al conocerse las noticias.
Al igual que hiciera Shrezade en los cuentos de Las mil y una noches, en dieciocho capítulos Fatema va narrando lo que ocurre en su entorno, tanto en Fez, en un harén de ciudad, como en las visitas que realizaba a su abuelo paterno y a su abuela Yasmina en las propiedades que éste tenía en el campo. De las esposas del abuelo, Yasmina era la más libre y decía a su nieta que nunca debía aceptar la desigualdad porque no era lógica y así lo habían mantenido Alá y Su profeta.
Sueños en el umbral, pese a que sólo tiene 299 páginas, esconde una enorme riqueza de contenido que llega al lector por medio de una niña muy querida por todos, con una madre que se rebela y desea para ella una vida distinta, pero sin estridencias, sin rupturas, citando unos orígenes en los que las mujeres desempeñaron una importante función social y, como Shrezade, destacaron por su sagacidad e inteligencia.
La narración para mí ha sido una gozada, recoge la belleza de la decoración que existe en el harén, de los campos cuando van a la granja, de las telas que bordan las mujeres, de los baños, del cielo cambiante que se contempla desde la terraza, de las historias que cuenta la tía Habiba o las representaciones teatrales de la prima Chama. Junto a la belleza, hay también humor en las travesuras de los niños y su esfuerzo por entender el mundo de los adultos, las triquiñuelas de que se valen las mujeres para burlar a los hombres, los cuidados faciales, los coqueteos de los primos mayores…
Belleza, humor, ternura, ingenuidad, interesantes reflexiones femeninas e historia del mundo musulmán desde el punto de vista de una mujer abierta a los cambios, pero que conoce y respeta la riqueza histórica que sustenta la cultura en la que fue educada.
Un punto de vista que Fatema Mernissi defendió a lo largo de su vida en la gran cantidad de libros que escribió, sus clases en la universidad y sus demandadas conferencias. Lo que la convirtió en una intelectual enormemente valorada dentro del mundo islámico más democrático y abierto, aunque temo que Erdogan no comparta ese punto de vista.    

domingo, 5 de marzo de 2017

NADA SE OPONE A LA NOCHE

Quizá porque entre mis lecturas más recientes están el libro de Lucia Berlin, Manual para mujeres de la limpieza, y el de Angelika Schrobsdorff, Tú no eres como otras madres, el que acabo de leer, Nada se opone a la noche, de la escritora francesa Delphine de Vigan, no me ha impresionado tanto como a la mayoría de las personas que forman el grupo de lectores.
Reconozco que Nada se opone a la noche es una obra muy bien escrita y cumple a la perfección el objetivo que se había propuesto su autora: exorcizar pasados fantasmas, reconstruyendo la historia familiar e intentando hallar las claves del trastorno mental que sufría su madre (a la que se refiere con el nombre de pila, Lucile) y de su posterior suicidio.
Delphine de Vigan piensa que se lo debía a Lucile, que era preciso escribir esa historia, ajustar las piezas del puzle integrado por parientes y amigos en una especie de ofrenda de amor a la madre que acaba de morir.
Partiendo del diario personal de la mujer, antiguas fotografías, otros testimonios gráficos, sus propios recuerdos y lo que pueden aportarle los hermanos de la madre muerta, Delphine de Vigan habla de sus abuelos, Liane y Georges, padres de Lucile, de cómo se conocieron y de la numerosa familia que crearon: nueve hijos propios y uno adoptado; de la alegría y vitalidad ruidosa y desinhibida que reinaba en la casa y del drama que se produjo cuando uno de los hijos propios y el adoptado murieron.
Habla también de las características especiales de Lucile, su extraordinaria belleza que propició se convirtiese en modelo de ropa infantil, y al mismo tiempo de su fragilidad y de sus ausencias y silencios en medio del bullicio.
Poco a poco, en una investigación con altibajos, recorre la vida de su madre, su matrimonio a los dieciocho años, el nacimiento de ella y de su hermana, el divorcio de sus padres cuando tenía seis años y su hermana dos, la aparición de la enfermedad mental que obligó a ingresarla en diversos momentos, sus distintas parejas, su forma de vivir fuera de cualquier norma y al final, sus ganas de superar el pasado, de ganarse la vida trabajando como asistente social, de cuidar de sus nietas y sus plantas.
Expuesto así, exceptuando la muerte de los chicos y la enfermedad mental de Lucille, no parece una historia demasiado brutal. Sin embargo, si a lo anterior añadimos incestos, suicidios, drogas y otras cuestiones igual de traumáticas, entendemos por qué  Delphine de Vigan se ve impulsada a realizar un exorcismo vertiendo en el papel unos hechos que, de alguna manera, justifican el comportamiento de Lucille que es presentada aquí como una víctima y, a la vez, como un ser humano admirable.
Nada se opone a la noche ha obtenido en Francia numerosos premios, lo que ha consolidado la carrera literaria de  Delphine de Vigan, que ya  presentó al público cuestiones personales en un libro anterior, Días sin hambre, en el que se refería a su anorexia.

martes, 28 de febrero de 2017

LO PROHIBIDO

Mi amiga Mila me recomienda un libro publicado en el año 1971 por la editorial Clásicos Castalia. Indico esto porque las personas encargadas de seleccionar las obras que tal editorial había de publicar, y que aparecen en las primeras páginas, poseían un prestigio intelectual indudable.
Así que no sorprende que el autor del libro recomendado por mi amiga, que se titula Lo prohibido, sea Benito Pérez Galdós.
Lo prohibido es una voluminosa novela cuyo protagonista, José María Bueno de Guzmán, relata en primera persona lo que le ocurre durante unos años tras llegar a Madrid en 1880 e instalarse cerca de un primo de su padre, su tío Rafael, agente de negocios muy valorado, que tiene un hijo soltero, Raimundo, bastante estrambótico y tres hijas casadas: María Juana, Eloísa y Camila, a cuyos maridos José María no les reconoce demasiadas virtudes.
El tal José María es hijo único de un andaluz juerguista y una inglesa puritana que, al morir, le han dejado convertido en un hombre rico educado en el puritanismo de su madre, lo que no ha contribuido a que disfrute de muchas diversiones hasta su llegada a la capital.
El ambiente de Madrid hace que el joven, con dinero y bien parecido, se integre en las fiestas y en las tertulias, se olvide de los negocios y se dedique a seducir a las jóvenes más cercanas: sus tres primas, lo prohibido.
El proceso de seducción con sus ventajas e inconvenientes ocupa toda la novela, que sería un auténtico folletín si no fuera porque Galdós es un maestro y esa maestría se expresa en la manera cómo profundiza en los distintos personajes, realizando un auténtico análisis psicológico de cada uno de ellos.
Junto al análisis de los personajes, está el retrato que hace de la sociedad madrileña en la etapa de la Restauración. Nada escapa a la agudeza de su pluma. Con tono irónico nos habla de unas gentes que viven de las apariencias, de la hipocresía de políticos y banqueros no menos corruptos que los que a diario vemos en los periódicos; de la frivolidad de las damas, su necesidad de figurar y su falta absoluta de escrúpulos que las conduce al adulterio.
Pero no todo es negativo en Lo prohibido, una de las primas de José María, Camila, no se presta a los manejos del libertino y Galdós destaca en ella características que la muestran como una mujer libre y leal en aquella sociedad corrompida. Una mujer a la que importa poco el qué dirán y que, aunque al principio José María piensa por su comportamiento extravagante, que no está en sus cabales, poco a poco va valorando su espontaneidad, el amor desinhibido que demuestra a su esposo, el desapego de la riqueza, la salud y hasta las ganas de comer, concluyendo que, si no puede tener su amor y sus favores, no renunciará nunca a su amistad.
Concluyendo, Lo prohibido, sin ser una de la novelas más conocidas de Benito Pérez Galdós, nos permite encontrarnos con su genio de escritor de culto, así como con algunos de los personajes que aparecen en otras obras suyas más conocidas, por ejemplo La de Bringas.