martes, 25 de octubre de 2016

LA NOCHE DE LA USINA

A veces cuando acabas un libro te gustaría hablar con el autor y expresarle todo lo que has sentido durante la lectura. Luego compruebas que muchas personas debieron experimentar una necesidad parecida, porque en la prensa han ido apareciendo desde el día de su publicación, además de entrevistas, interesantes alusiones y comentarios admirativos. Me refiero a Patria de Fernando Aramburu.
Así que guardo para mí lo sentido y traigo a Opticks una obra muy distinta, ya que tiene como núcleo central un engaño y una venganza, pero que coincide con la anterior en que también, al terminar de leerla, me hubiese apetecido contarle al escritor mis impresiones. Se trata de La noche de la Usina y su autor es Eduardo Sacheri que recibió por ella el Premio Alfaguara de novela 2016. Se denomina usina a una edificación con maquinaria destinada a producir energía eléctrica.
Alguien diría que los protagonistas de La noche de la Usina son un conjunto de perdedores, o lo que en las sociedades actuales consideramos como tales, aunque Eduardo Sacheri afirma que en este mundo nuestro perdedores somos todos, empezar a vivir es empezar a perder.
Aun teniéndolo en cuenta, ese grupo que el autor sitúa en un pequeño pueblo de Argentina, al que llama O´Connor, durante la crisis económica de 2001 que desembocó en el corralito bancario, por diversas coyunturas, cada uno las suyas, vive una situación especial de decadencia y pobreza que Perlassi, un miembro del grupo que fue futbolista, conoció tiempos mejores y ahora regenta una gasolinera, cree poder remediar mediante un negocio de almacenaje y venta de semillas y fertilizantes del que obtendrán los consiguientes beneficios.
Pero en todo negocio que requiera una considerable cantidad de dinero interviene en la mayor parte de las ocasiones un banco; y en el banco al que acude Perlassi representando al resto, el empleado que lo atiende resulta ser un sinvergüenza (en España sabemos bastante de eso). Así que el sinvergüenza y un empresario de su misma categoría moral (también sabemos de eso en España), se ponen de acuerdo para estafarlos.
Junto a la estafa, un hecho dramático altera por completo la vida de Perlassi y lo acaecido parecerá ser ya irremediable. Sin embargo, las circunstancias contribuyen a que el ex futbolista salga del bache en el que está sumido, decida que es preciso hacer algo para recuperar lo que les han robado y trace un plan que han de poner en práctica entre todos.
Porque a pesar de que el que lleve la voz cantante sea Perlassi, La noche de la Usina es una novela coral, cada uno de los que conforman el pequeño grupo de “perdedores” posee alguna característica que le identifica magistralmente.  
Hasta aquí se puede contar el argumento sin privar al posible lector de la satisfacción de descubrir la enorme riqueza que esconde la obra de Eduardo Sacheri.
En mi caso, desde la manera de presentar a los distintos tipos humanos que aparecen, sus características y reacciones, hasta la historia de amor que surge en medio de la trama, la crítica, la tragedia, el humor, el modo chispeante y agudo de narrar, el uso de palabras habituales en su país, Eduardo Sacheri es argentino, todo me ha gustado.
Hasta podría asegurar que en la mayor parte de las trescientas sesenta y seis páginas de que consta La noche de la Usina encontré algún detalle que hizo de la lectura de este libro un placer.

martes, 18 de octubre de 2016

UN MAL NOMBRE

Por fin he encontrado libre en la biblioteca una novela de Elena Ferrante, aunque Isa me advierte que es la segunda de una serie de cuatro. Pese a todo recojo el libro. Me han hablado tanto de esta escritora que me interesa leer algo suyo.
La novela se llama Un mal nombre y con ella continúa la saga empezada en el año 2012 con La amiga estupenda en la que aparecen sus principales protagonistas, entonces niñas, Elena Greco y Raffaella Cerullo (Lenú y Lila o Lina) nacidas en un barrio pobre de la ciudad de Nápoles en 1944.
La amiga estupenda presenta a las personas que componen el entorno social de las niñas destinado a determinar su educación y su futuro. Habla de la amistad que surge entre ellas, de su etapa escolar y de las diferencias que existen entre los caracteres de ambas. Todo esto se deduce de la lectura de Un mal nombre. Aquí Lenú y Lina han cumplido 17 años y la primera se ha casado con Stefano Carracci, dueño de la charcutería del barrio. Hay que decir que para que el lector no se despiste con los personajes que integran la saga, la autora incluye al principio del libro una relación de las distintas familias que intervienen en la misma, sus profesiones y datos más característicos.   
La historia que encontramos en Un mal nombre está narrada por Lenú de manera retrospectiva. La inicia en la primavera de 1966 al entregarle Lina una caja con un conjunto de cuadernos que recogen informes detallados de su vida desde que terminó la primaria. Conforme va leyendo los cuadernos, Lenú rememora todo lo que les ha sucedido a las dos desde que cumplieron 17 años hasta los 23 que tienen en la actualidad. Vemos así a través de los ojos de la joven actuar a una serie de personajes encuadrados en dos ambientes distintos. Por un lado, los que pertenecen a la zona en la que han crecido las chicas que hablan en dialecto, no muestran interés por la cultura, luchan por tener más sin que importe el modo de conseguirlo y practican antiguas costumbres que se heredan de padres a hijos; por ejemplo, la supeditación total de la mujer al esposo que incluye el maltrato. Por otro, el ambiente cultural y refinado al que se incorpora Lenú cuando se traslada a estudiar a Pisa.
El contraste entre ambos ambientes lo vive Lenú de un modo dramático, siente que no pertenece ni al uno ni al otro, actúa buscando la aprobación de los demás y recuerda la espontaneidad de su amiga, cuya personalidad fuerte y decidida la llevaba a hacer siempre lo que le apetecía por encima de convencionalismos.
El estudio que realiza la autora de los caracteres de las jóvenes a través de sus respectivos comportamientos y de las reflexiones de Lenú es uno de los aspectos de la novela que me ha parecido más interesante. También el enfrentamiento entre dos mundos antagónicos que, según mis amigos italianos, aún podemos notar si viajamos a ellos: la Italia del sur atrasada, cerrada sobre sí misma y pobre frente a la Italia del norte, mucho más avanzada, rica y abierta al exterior.
El ritmo del relato es muy ágil, abundan los diálogos y los acontecimientos se suceden de forma rápida, así que la lectura es fácil y fluida. Pese a todo, como dice mi compañero de grupo Ángel, hay párrafos que “alcanzan cotas de profundidad deslumbrante”.
Al margen de la obra dejaremos la investigación que se ha realizado para saber quién es en realidad Elena Ferrante, su imagen, su nombre auténtico, su historia… Al fin y al cabo, según una afirmación de la autora que yo comparto la invisibilidad es un magnífico aliado para observar el mundo sin que nadie te moleste.
 

martes, 11 de octubre de 2016

LA CONJURA DE LOS IGNORANTES

Empieza el curso y vuelve la polémica. Hablo con profesores y padres. Los segundos se quejan de los escasos conocimientos que tienen los alumnos y el poco interés que muestran, en general, por aumentarlos. También se quejan de la excesiva burocracia, folios y más folios a rellenar con utilidad nula en la tarea docente.
Los padres, por su lado, critican el elevado precio de los libros y del resto de material escolar que precisan sus hijos, consideran que están sobrecargados de trabajo, cuestionan los deberes.
En los periódicos hablan sindicalistas, expertos en educación, políticos. Todos coinciden en que nuestro sistema educativo no funciona. Unos lo achacan a la falta de financiación. Otros a los principios de la LOGSE que siguen aplicándose.
 Los abuelos, al menos los que pasan por mi calle, arrastran las mochilas escolares para ayudar al nieto que en Primaria se enfrenta con diez o más asignaturas, casi todas con su correspondiente manual, a saber: Lengua Castellana y Literatura, Valenciano, Ingles, Matemáticas, Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Educación Física, Educación Artística,  Religión o Valores Sociales y Cívicos. Además el profesorado ha de prepararlos para que posean lo que la ley llama Competencias clave, que leo son las siguientes: Comunicación lingüística, Competencia matemática, Competencias básicas en ciencia y tecnología, Competencia digital, Aprender a aprender, Competencias sociales y cívicas, Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, Conciencia y expresiones culturales.
Si alguna de las citadas competencias no saben lo que significa, coinciden con el autor del libro que hoy traigo a Opticks. Se trata de La conjura de los ignorantes. De cómo los pedagogos han destruido la enseñanza y lo ha escrito Ricardo Moreno Castillo.
Aportando fragmentos de las teorías y directrices pedagógicas en las que se apoyaba la LOGSE y que los sucesivos gobiernos han continuado teniendo en cuenta, Moreno Castillo critica y ridiculiza desde el vocabulario utilizado, incomprensible por lo ampuloso y retorcido, hasta los objetivos que el profesor debe tener presentes en su trabajo con los alumnos o el enfado con el que los pedagogos acogen cualquier clase de crítica.
Moreno Castillo insiste en este libro en la catástrofe que ha supuesto para la educación pública la moderna pedagogía, un lenguaje sin contenido, no una ciencia sino una jerga particularmente dañina porque quienes viven de ella tienen mucho poder y a ellos está encomendada en gran parte la formación de los futuros profesores.
Al profesor Moreno Castillo, que ha vivido desde dentro la paulatina descomposición de la enseñanza en nuestro país, le han preocupado siempre las pretensiones de los pedagogos. Hace diez años ya denunció en su Panfleto antipedagógico algunas de ellas, por ejemplo, no agobiar a los alumnos con demasiados contenidos, sino enseñarlos a “aprender a aprender”; utilizar la motivación como recurso mágico cuando han de enfrentarse a cualquier actividad o materia; prescindir de la memoria, “la inteligencia de los tontos”; dejar que se expresen en libertad y critiquen todo lo que se les ocurre aunque su base argumental resulte inexistente, denostar la exigencia (hay que aprender jugando), considerar retrógrada la autoridad del maestro.
Como parte de una realidad que conoce muy bien desde dentro, Ricardo Moreno Castillo argumenta sus aseveraciones apoyándolas en multitud de ejemplos.
También yo, que coincido prácticamente en su totalidad con lo que el profesor expone, podría hablar largo y tendido del estado actual de la educación pública. Pero no es mi función. Lean el libro.

martes, 4 de octubre de 2016

PATRIA

Escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer. Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias.   
Los párrafos anteriores pertenecen a uno de los 125 capítulos que conforman Patria el último libro del escritor vasco Fernando Aramburu. Cada uno de esos 125 capítulos podría decirse que constituye una historia en sí mismo, que presenta un aspecto destacable de la vida de los protagonistas de Patria. Por un lado, el matrimonio que forman Miren y Joxian con sus hijos Arantxa, Gorka y Joxe Mari; por otro, el que constituyen Bittori y Txato con los suyos, Xabier y Nerea.
En el relato de Fernando Aramburu se alternan el pasado y el presente. El presente será el cese de los asesinatos por parte de ETA en el año 2011 y el pasado, a partir de 1980, lo que rodea a uno de esos asesinatos: el de Txato, propietario de un negocio de transporte de camiones que no puede pagar los millones que la banda le exige tras elevar el impuesto revolucionario que le cobran.
Una vez que ETA se compromete a dejar de matar, Bittori regresa a la casa del pueblo que abandonó junto a sus hijos cuando mataron a su marido y que nunca quiso vender, un pueblo en el que hasta el cura le dice que no es bienvenida. Desde allí visita con frecuencia el cementerio, se sienta en la tumba en la que está enterrado y habla con él acerca de lo que sucedió y de lo que ahora está sucediendo.
Así conocemos que las dos familias, vascos de toda la vida, eran muy amigas, hablaban euskera y estaban completamente integrados en la sociedad local. Luego Txato montó la empresa a base de duro trabajo, le fue bien y empezó el chantaje terrorista mediante cartas, pintadas y amenazas, es decir, lo que ya conocemos, entonces se les hizo el vacío.
Lo extraordinario del libro, y hay mucho, es que la vivencia de ese vergonzoso vacío nos la transmiten las víctimas del mismo, a las que les niegan el saludo, no les venden en las tiendas ni les sirven en los bares y lo hace todo el pueblo, también los que consideraban sus mejores amigos.
Descubrimos así el daño que puede ocasionar a las personas una sociedad cerrada y primitiva, a la que se ha educado en una rancia mitología de superioridad que excluye al que no piensa igual, utiliza la lengua como  rasgo de diferenciación y vive enroscada en un fanatismo demencial en unos casos y atenazada por el miedo en otros.
En esa alternancia de pasado y futuro vamos conociendo a los hijos de las dos familias y cómo el adoctrinamiento nacionalista influye en ellos hasta lograr que Joxe Mari entre en ETA, se convierta en un asesino, sea capturado y lleve 17 años en la cárcel, lo que supone la radicalización de la madre que apoya sin fisuras a la banda.
Al resto de los jóvenes la presión nacionalista y el asesinato de Txato les afecta de diversa manera. Xabier se vuelca en su trabajo y elige como meta cuidar a su madre. Nerea busca evadirse, detesta que la consideren una víctima, ni tan siquiera asiste al funeral del padre. Gorka quiere pasar inadvertido, sabe lo que se juega negándose a formar parte de la manada, abandona el pueblo y se dedica a escribir. Arantxa es la más valiente de todos, incluso cuando sufre un ictus y se queda casi paralizada.
Como he dicho antes, Bittori vuelve a instalarse en la casa del pueblo y esa vuelta tiene una misión, se sabe enferma, cree que le queda poco tiempo y desea que desde la cárcel Joxe Mari le diga quién mató a su marido y que le pida perdón por ello.
Quizá sea ese el eje alrededor del cual gira el libro: la necesidad de que los terroristas reconozcan su culpa y que pidan perdón por lo que hicieron.
Patria tiene 645 páginas, incluyendo aquellas que aportan la traducción de los términos en euskera utilizados. No es una obra revanchista ni va contra nadie, se limita a contar lo que ocurrió sin omitir nada, ni las torturas a los etarras detenidos en Intxaurrondo, ni la función de las herriko tabernas en el desarrollo de las actividades terroristas, ni el indigno y vergonzoso papel de muchos miembros de la iglesia católica, ni la política de dispersión de presos, ni la justificación de la violencia por parte de tantos, ni…
 Es imposible resumir en unas líneas tantas cuestiones y tan bien expuestas por Fernando Aramburu, un extraordinario escritor, un vasco que escribe con el convencimiento de que también está en marcha la derrota literaria de ETA.