miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA MUJER DE VERDE

Cuando siento que mi vida necesita una buena dosis de evasión, siempre recurro a la novela negra. Como eso suele suceder de vez en cuando, también de vez en cuando aparecen en Opticks reseñas de obras que pertenecen a dicho género.
Estos días he logrado evadirme gracias a una novela titulada La mujer de verde, cuyo autor, Arnaldur Indridason, del que no había leído nada hasta ahora, es islandés, reside en Reikiavik, estudió Historia  y se ha especializado en obras del género negro, por las cuales ha recibido importantes premios en diversos países.
La mujer de verde se publicó en el año 2001, forma parte de una serie protagonizada por el inspector de policía Erlendur Sveinsson, un hombre de mediana edad con un pasado que le atormenta, divorciado y padre de dos hijos: una chica drogadicta que mantiene con él una complicada relación y un chico que vive fuera de Reikiavik al que ve sólo de tarde en tarde.
La historia narrada en La mujer de verde empieza con el hallazgo de un esqueleto medio enterrado en una zona en obras a las afueras de la ciudad. El inspector Erlendur se encarga de la investigación con la colaboración de sus dos ayudantes: el agente Sigurdur Óli y la agente Elínborg.
En paralelo se nos cuenta otra historia que sucedió muchos años antes, en la época en la que Islandia fue ocupada por tropas inglesas y después por norteamericanas durante la 2ª Guerra Mundial. Los protagonistas de esta historia son un matrimonio y tres niños; la mayor, que está paralítica, la tuvo la mujer, a la que maltrata cruelmente su marido, en una relación anterior.   
Arnaldur Indridason con gran habilidad va alternando los dos relatos, enriqueciéndolos con nuevos personajes y acontecimientos que nos despistan al intentar conocer la identidad del cadáver y nos informan sobre Islandia, sus gentes y su historia.
Son numerosos los valores que pueden destacarse en La mujer de verde, por ejemplo, la presentación del maltrato en el seno de la familia que conlleva la destrucción total de la persona sometida; el profundo análisis psicológico de cada uno de los personajes, teniendo en cuenta el pasado que contribuyó a hacerlos como son; la propia personalidad del inspector y sus ayudantes, auténticos antihéroes; la construcción del relato con la alternancia de las dos historias; el realismo en la descripción de ambientes, en general muy poco gratos; la interesante investigación de acontecimientos históricos, etc.
Seguro que el posible lector encontrará en la novela de  Arnaldur Indridason nuevas cualidades para recomendarla.

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