lunes, 14 de noviembre de 2016

TÚ NO ERES COMO OTRAS MADRES

No sé por qué me enfrenté a la lectura del libro de Angelika Schrobsdorff   titulado Tú no eres como otras madres pensando en que podría parecerse a El mundo de ayer de Stefan Zweig. Quizá me despistó el hecho de que Zweig y la madre de Angélica eran judíos, pertenecían a la burguesía, disfrutaron de muchos privilegios en una época, y en otra padecieron los perversos efectos del nazismo.
El caso es que las primeras páginas de Tú no eres como otras madres me dejaron bastante desconcertada y no demasiado predispuesta a valorar lo que iba a encontrarme después.
Gran error, porque conforme avanzaba en la lectura, más me interesaba el relato, hasta llegar a la sobrecogedora segunda parte en la que ya mi admiración fue total. 
Angelika Schrobsdorff cuenta en este libro la vida novelada de su madre, de soltera Else Kirschner, que nació en Berlín en 1893 y murió en Gauting en 1949. De familia pequeño burguesa, en su casa se practicaba la religión judía y en ésta se educaba a la niña, esperando llegase el momento de concertar para ella un matrimonio conveniente con algún miembro de la comunidad que le garantizase un futuro similar al presente que estaba viviendo.
El problema es que Else manifestó desde el principio una personalidad indomable, no aceptaba convenciones sociales y solía hacer lo que le apetecía y con quien le resultaba más grato. Así tuvo tres hijos, un chico y dos chicas, de tres hombres distintos y se entregó a todas las diversiones que los felices 20 proporcionaban en aquellos tiempos a las clases más privilegiadas.
Esa especial manera de ser, libre, espontánea e inconsciente, unida a su belleza, su cultura y su nulo fingimiento, atraía a los que la rodeaban, que se convertían en admiradores o amigos con los que divertirse, viajar y disfrutar de los más variados placeres; pero igualmente contribuyó a que no se percatase del peligro que suponía el auge del nazismo hasta que no padeció directamente sus efectos, primero en Alemania y después en Bulgaria, donde se refugió junto con sus dos hijas; su hijo, de gran personalidad también, había seguido otro camino.
La historia la cuenta Angelika, la hija menor, que no es nada condescendiente con ella misma; y es la madre, desde la madurez característica que otorga el sufrimiento, la que intenta corregirla con la intención de que no cometa lo que considera sus errores.
El reconocimiento de esos quizá errores del pasado, los consejos, las ilusiones, la desaparición del mundo en el que fue feliz y su propio declive personal lo transmite Else en las conmovedoras cartas que escribe a sus hijos y que encontramos al final del libro. Ahí se manifiesta como una madre preocupada y cariñosa, así como una persona reflexiva y sensata que mantiene viva la esperanza de reunirlos de nuevo.
Tú no eres como otras madres coincide con El mundo de ayer en la visión que nos da de una Europa, sobre todo Alemania y Austria,  en la que poco a poco, ante la pasividad, la inconsciencia o la complicidad de muchas personas se va desarrollando un movimiento nacionalista que termina en el horror del III Reich. Una semejanza más es la desgarrada sinceridad con la que se expresan sus autores.
Por lo anterior y por otras razones para cuya explicación requeriría mucho más espacio, Tú no eres como otras madres de Angelika Schrobsdorff  (Friburgo 1927-Berlín 2016) que estuvo casada con Claude Lanzmann, autor de Shoah, el mítico documental del Holocausto, es un libro muy recomendable  lleno de personajes impactantes que a ningún lector pueden dejar indiferente.

 

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