martes, 18 de octubre de 2016

UN MAL NOMBRE

Por fin he encontrado libre en la biblioteca una novela de Elena Ferrante, aunque Isa me advierte que es la segunda de una serie de cuatro. Pese a todo recojo el libro. Me han hablado tanto de esta escritora que me interesa leer algo suyo.
La novela se llama Un mal nombre y con ella continúa la saga empezada en el año 2012 con La amiga estupenda en la que aparecen sus principales protagonistas, entonces niñas, Elena Greco y Raffaella Cerullo (Lenú y Lila o Lina) nacidas en un barrio pobre de la ciudad de Nápoles en 1944.
La amiga estupenda presenta a las personas que componen el entorno social de las niñas destinado a determinar su educación y su futuro. Habla de la amistad que surge entre ellas, de su etapa escolar y de las diferencias que existen entre los caracteres de ambas. Todo esto se deduce de la lectura de Un mal nombre. Aquí Lenú y Lina han cumplido 17 años y la primera se ha casado con Stefano Carracci, dueño de la charcutería del barrio. Hay que decir que para que el lector no se despiste con los personajes que integran la saga, la autora incluye al principio del libro una relación de las distintas familias que intervienen en la misma, sus profesiones y datos más característicos.   
La historia que encontramos en Un mal nombre está narrada por Lenú de manera retrospectiva. La inicia en la primavera de 1966 al entregarle Lina una caja con un conjunto de cuadernos que recogen informes detallados de su vida desde que terminó la primaria. Conforme va leyendo los cuadernos, Lenú rememora todo lo que les ha sucedido a las dos desde que cumplieron 17 años hasta los 23 que tienen en la actualidad. Vemos así a través de los ojos de la joven actuar a una serie de personajes encuadrados en dos ambientes distintos. Por un lado, los que pertenecen a la zona en la que han crecido las chicas que hablan en dialecto, no muestran interés por la cultura, luchan por tener más sin que importe el modo de conseguirlo y practican antiguas costumbres que se heredan de padres a hijos; por ejemplo, la supeditación total de la mujer al esposo que incluye el maltrato. Por otro, el ambiente cultural y refinado al que se incorpora Lenú cuando se traslada a estudiar a Pisa.
El contraste entre ambos ambientes lo vive Lenú de un modo dramático, siente que no pertenece ni al uno ni al otro, actúa buscando la aprobación de los demás y recuerda la espontaneidad de su amiga, cuya personalidad fuerte y decidida la llevaba a hacer siempre lo que le apetecía por encima de convencionalismos.
El estudio que realiza la autora de los caracteres de las jóvenes a través de sus respectivos comportamientos y de las reflexiones de Lenú es uno de los aspectos de la novela que me ha parecido más interesante. También el enfrentamiento entre dos mundos antagónicos que, según mis amigos italianos, aún podemos notar si viajamos a ellos: la Italia del sur atrasada, cerrada sobre sí misma y pobre frente a la Italia del norte, mucho más avanzada, rica y abierta al exterior.
El ritmo del relato es muy ágil, abundan los diálogos y los acontecimientos se suceden de forma rápida, así que la lectura es fácil y fluida. Pese a todo, como dice mi compañero de grupo Ángel, hay párrafos que “alcanzan cotas de profundidad deslumbrante”.
Al margen de la obra dejaremos la investigación que se ha realizado para saber quién es en realidad Elena Ferrante, su imagen, su nombre auténtico, su historia… Al fin y al cabo, según una afirmación de la autora que yo comparto la invisibilidad es un magnífico aliado para observar el mundo sin que nadie te moleste.
 

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