lunes, 15 de agosto de 2016

DESPIERTA Y LEE

Empezar las vacaciones de verano con un libro de Fernando Savater que se titula Despierta y lee puede constituir una osadía, si tenemos en cuenta que, según la prensa especializada, la mitad de los españoles nunca ha leído un libro y además las temperaturas características de esta época del año invitan más a la siesta que a la lectura.
Pese a todo, el libro me ha parecido tan interesante y me ha resultado tan ameno, que creo puede triunfar en cualquier tiempo; mucho más si aquellos que lo leen, como es mi caso, encuentran en sus páginas argumentos que ratifican las propias ideas.
Despierta y lee se divide en dos partes separadas por un Intermedio. La primera parte, Tienes razón, va precedida de un Prefacio en el que Fernando Savater habla de sus comienzos en la literatura, y de un precioso artículo o Pórtico denominado La tierra natal en el que aborda la cuestión nacionalista partiendo de un cuadro de Jan Vermeer que representa la ciudad de Delft.
En el interior de Tienes razón encontramos quince artículos con títulos tan sugerentes como Ética de la alegría, Actualidad del humanismo, Hacia una ciudadanía caopolita o Regreso a Erich Fromm, en ellos Savater insiste en lo que siempre le ha preocupado: la libertad, la ética, la solidaridad, la cultura, la paz…, apoyándose en Meleagro, Kant, Voltaire, Fromm, Juaristi
Unas veces lo hace analizando citas como esta de Meleagro: La única patria, extranjero, es el mundo en que vivimos; un único caos produjo a todos los mortales; es decir, bailamos sobre el abismo pero cogidos de la mano. El corro debe hacerse más y más amplio, no excluir a nadie.
Otras veces se centra en un libro: Cándido de Voltaire o El miedo a la libertad de Erich Fromm, un filósofo al que admiro desde que leí El arte de amar hace ya mucho tiempo.
El Intermedio, que titula Cariños cinematográficos, contiene ocho artículos relacionados con el mundo del cine: películas, actores, directores: El rapto de la bestia, Groucho y sus hermanos, El ocaso de los héroes
La segunda parte, Que corra la voz, es la más extensa con cuarenta y tres comentarios más o menos breves sobre cuestiones diversas: Izquierda y derecha, África soñada, Contra la cultura como identidad, Cristianismo sin agonía, Vuelta a mi primer Cioran, etc.
Hay que recordar que Fernando Savater es un gran admirador de Cioran cuyos libros dio a conocer en España y sobre el que realizó una tesis doctoral; puede que de esa admiración surgiera el Despierta que acompaña al lee ya que uno de los propósitos de Cioran con sus aforismos consistía en “hacer despertar”.
También Fernando Savater termina la segunda parte de Despierta y lee con una serie de aforismos, él los llama Ideoclips, por ejemplo: “Me interesa la ética porque hace la vida humana aceptable; y la estética porque la hace humanamente deseable”, y sobre el mes actual: “Una de las alegrías de agosto es poder meditar –a la sombra, desde luego- sobre el sol. Otro gozo agosteño: las fiestas. Sobre todo si uno pone esmero en evitar ir a ellas”.
La última parte del libro o Despedida sólo tiene un artículo que se titula La mayoría y que se inicia con una fórmula utilizada por los romanos para referirse a alguien que acaba de morir, Se fue con la mayoría, afirmaban.
Y concluye Fernando Savater: “Pero si un día los vivos pudiesen imponer su votación a los muertos, si los derrotaran en las urnas del presente, si lograsen hacer triunfar sus derechos positivos sobre la negación rencorosa que llega desde lo oscuro, desde la herida falsedad de la memoria… ¡Ah, entonces, quizá entonces! Lástima que yo ese día estaré en minoría otra vez”.

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