lunes, 29 de febrero de 2016

BOQUITAS PINTADAS. JUSTO ANTES DE LA FELICIDAD.

Hoy traigo a Opticks dos libros muy distintos, el primero se titula Justo antes de la felicidad, su autora es la francesa Agnès Ledig, se publicó en 2015 y ha alcanzado en Francia la categoría de best-seller. El título del segundo es Boquitas pintadas, lo publicó en 1969 el autor argentino Manuel Puig y se considera una de sus mejores obras con más de 200.000 ejemplares vendidos.
Dice Manuel Puig de Boquitas pintadas: Es un folletín, con el cual, sin renunciar a los experimentos estilísticos iniciados en mi primera novela, intento una nueva forma de literatura popular.
Boquitas pintadas se ideó para ser publicada en dieciséis entregas, cada una de las cuales va encabezada con versos de diversos tangos. Su protagonista principal es Juan Carlos Etchepare (el libro empieza con la nota necrológica en la que se explica su fallecimiento a la edad de 29 años), joven juerguista y enamoradizo que vive en un pueblo llamado Coronel Vallejos. Este pueblo aparece en otras obras de Manuel Puig y muchos lo identifican con el propio del autor, General Villegas, lo que le acarreó bastantes críticas de los vecinos que se veían reflejados en algunos de los personajes.
La definición de “folletín” que el autor argentino da de su libro se basa en la historia que nos cuenta: joven seductor enfermo de tuberculosis, madre soltera y abandonada, amores imposibles por causa de las diferencias sociales, relaciones sexuales ocultas por lo mismo y hasta un asesinato a manos de una mujer celosa. Como vemos, sentimientos y emociones a flor de piel que hacen a las personas equivocarse con frecuencia y cometer bastantes tonterías, lo que provoca que las escenas de humor sean frecuentes.
Pero en la definición de Manuel Puig se habla también de experimentos estilísticos, y eso es lo que convierte a Boquitas pintadas en una joya de la literatura. En sus 185 páginas encontramos de todo: notas necrológicas, cartas, diarios, diálogos directos, informes policiales, oraciones, conversaciones telefónicas, radionovelas, informes médicos, demandas judiciales, programas de actos, la adivinación del porvenir por parte de una gitana y hasta el contenido de una confesión ante un cura. Todo ello y mucho más, engarzado con la precisión y el buen hacer del mejor y más exquisito orfebre.
Manuel Puig fue un gran aficionado al cine, de hecho escribió diversos guiones, es la razón por la que cada escena está perfectamente diseñada y resulta muy fácil imaginarla.
Justo antes de la felicidad también es una novela en la que abundan los sentimientos y las emociones. He leído que Agnès Ledig empezó a escribirla como terapia personal al enfermar su hijo de leucemia; así que podríamos decir que, en gran parte, se trata de un libro de autoayuda. La protagonista principal es Julie, una madre soltera de 20 años, a la que sus padres echaron de casa cuando quedó embarazada y que a duras penas logra vivir y sacar a su hijo, Lulú, adelante trabajando de cajera en un supermercado en el que ha de soportar a un jefe tiránico y maligno.
Un día al supermercado viene a comprar Paul, alto ejecutivo de 50 años al que acaba de abandonar su mujer. Paul ve una luz especial en la mirada triste de la jovencita que le atiende y, tras varias visitas y compras, la invita a pasar unos días de vacaciones a una casita que tiene en Bretaña. A Bretaña van Paul, con su hijo Jerome, médico rural cuya mujer se ha suicidado, Julie y el pequeño Lulú.
De ahí en adelante todas las tragedias se solucionan a base de bondad, comprensión, amor, amistad, compañerismo, etc.
Justo antes de la felicidad podría definirse como un libro amable sin otra pretensión que hacer pasar al lector exigente un rato de entretenida y fácil lectura. De todas formas, debo añadir, que habrá otros lectores, quizá más bien lectoras, a las que atrapará la historia de Julie y se sentirán reconfortadas y animadas cuando cierren el libro y reflexionen sobre lo que han leído.

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