miércoles, 28 de diciembre de 2016

EL BESO AZUL

El beso azul, libro que hoy traigo a Opticks del autor barcelonés Jordi Sierra i Fabra, al que hasta ahora sólo conocía por sus notables relatos destinados a niños y jóvenes, podría definirse como un cuento de hadas; una narración en positivo sobre los que para el escritor quizá fueran los inicios de la “memoria histórica”, antes de convertirse en una ley cuya aplicación está provocando bastantes problemas en diversos lugares de España.
En El beso azul la memoria histórica la conservan los habitantes de un pequeño pueblo que vivieron la guerra civil española y sus nefastas consecuencias. Es una memoria oculta tras un muro de miedo y silencio  similar al que construyó en su casa uno de los vecinos partidario de la República para protegerse de los contrarios a ella hasta la muerte de Franco en 1975.
La historia que nos cuenta Jordi Sierra i Fabra sucede en 1977 a punto de realizarse las primeras elecciones democráticas, cuando Rogelio, que todos creían fue fusilado en 1936 y yace en una fosa perdida en el monte al lado de su padre, su hermano mayor y otros vecinos republicanos, regresa al pueblo donde nació convertido en un hombre muy rico junto a su esposa colombiana y su hija de 19 años.
Las conmoción que se produce en su entorno más próximo: familia, amigos; los recuerdos que empiezan a aflorar de un tiempo en el que el pueblo se dividió en dos bandos enfrentados, la dureza de la posguerra para los vencidos, humillados y represaliados; el modo de reaccionar de los vencedores, etc., nos aproxima a una época que algunos hemos vivido ya. Una época en la que, llenos de esperanza y confiando en un mejor futuro, coreábamos la canción de Jarcha Libertad sin ira.
En El beso azul, son pocos los dramas que trae consigo la memoria histórica. El hombre que vuelve busca respuestas, pero no venganza, aunque justicia sí; y las respuestas que encuentra no hacen daño a nadie, sino que solucionan la vida de sus amigos de entonces y hasta de sus familias.
Y al final, como ocurre en los cuentos de hadas, los buenos son premiados los malos, castigados y se hace realidad, al menos en 1977 para los que anhelaban conseguirla, la coreada libertad sin ira.
 

 

jueves, 22 de diciembre de 2016

BUENOS DESEOS

Este año mi felicitación navideña para todos los que hacemos o nos aprovechamos de Opticks consiste en la recomendación de un libro.
Se trata de un libro de viajes de Javier Reverte. En él abundan los buenos deseos y las experiencias positivas que proporciona su cumplimiento. Su título es El río de la luz y fue un regalo de mi hijo menor que sabe cuánto admiro al escritor madrileño.
En El río de la luz Javier Reverte nos cuenta, con el estilo directo, poético, didáctico y ameno que le caracteriza, el viaje que realizó en el año 2006 por territorios de Canadá y Alaska. Fiel a su forma de narrar, que incluye citar a autores que vivieron en los lugares que él describe ahora, sigue los pasos de Jack London por las costas de la Columbia Británica hasta alcanzar el nacimiento del río Yukon, del que recorre, junto a  cinco españoles más, setecientos cincuenta kilómetros en canoa. Un mar de bosques ascendía de las riberas hacia las laderas de las montañas. Y el río se extendía azulado, largo como una soga, en las honduras del valle flanqueado por las cordilleras. Sentía aflorar en mi ánimo cuanto de primitivo se esconde en las profundidades del corazón humano. Y la emoción, que tenía algo de impreciso misticismo, me inyectaba juventud y vigor.
Tras un apasionante mes en medio de una naturaleza salvajemente hermosa, Javier Reverte regresa a Europa a través del Atlántico en un carguero que hace la ruta de Montreal a Liverpool, el Eilbek, cuya tripulación la integran marinos de varias nacionalidades.
Gran parte del relato que contiene El río de la luz está dedicado a lo que se llamó a finales del siglo XIX la “fiebre del oro”, por la que una multitud de seres humanos acudió a aquellas tierras en busca del preciado metal. Viajaban buscavidas, jóvenes aristócratas europeos en pos de nuevas experiencias, hombres de negocios y comerciantes arruinados, delincuentes recién salidos de prisión, funcionarios aburridos, banqueros, prostitutas, periodistas, taberneros, músicos, bailarinas, escritores y todo un universo variopinto de personas.
La creación y organización de nuevas poblaciones, la lucha con los indios dueños del territorio, los héroes legendarios cuyas vidas se han llevado al cine en famosas películas, las guerras, los triunfos y también los fracasos que han ido transformando lugares e individuos, admiran y emocionan a la vez.
El río de la luz es un libro muy extenso, quinientas veinte páginas con letra pequeña. Incluye mapas, fotografías, una cronología que va desde el año 1543 al 1959 en el que Alaska pasa a ser oficialmente el estado número 49 de los Estados Unidos, y un exhaustivo y pormenorizado índice.
Aún así, la lectura no resulta pesada, ya que Javier Reverte te hace partícipe de todo lo que cuenta. Tanto que, al terminar el libro, apetece compartir la experiencia con posibles lectores que, de la misma manera, con la imaginación han viajado.
Y no sólo con ellos, también, utilizando Opticks, comparto la experiencia grata de esta lectura con todos los que intentan, o ya saben tejer una recia alfombra de espíritu comunitario; reconstruir espacios de amor y dignidad, incluso, en la guerra, que es lo más tenebroso que ha ideado la humanidad, pues destruye todo lo que hemos construido durante años: la familia, el trabajo, la convivencia, el arte, el esfuerzo, la escuela y la bondad. En la posibilidad poco segura de reconstruir ese espacio, residen el valor y la grandeza del destino humano.
Que sepamos fomentar el espíritu comunitario y construir o reconstruir, si han sido destruidos, cada vez más espacios de amor y dignidad, es mi deseo para la Navidad que ya está próxima y para el año 2017.

 

 

 

 

 

 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA MUJER DE VERDE

Cuando siento que mi vida necesita una buena dosis de evasión, siempre recurro a la novela negra. Como eso suele suceder de vez en cuando, también de vez en cuando aparecen en Opticks reseñas de obras que pertenecen a dicho género.
Estos días he logrado evadirme gracias a una novela titulada La mujer de verde, cuyo autor, Arnaldur Indridason, del que no había leído nada hasta ahora, es islandés, reside en Reikiavik, estudió Historia  y se ha especializado en obras del género negro, por las cuales ha recibido importantes premios en diversos países.
La mujer de verde se publicó en el año 2001, forma parte de una serie protagonizada por el inspector de policía Erlendur Sveinsson, un hombre de mediana edad con un pasado que le atormenta, divorciado y padre de dos hijos: una chica drogadicta que mantiene con él una complicada relación y un chico que vive fuera de Reikiavik al que ve sólo de tarde en tarde.
La historia narrada en La mujer de verde empieza con el hallazgo de un esqueleto medio enterrado en una zona en obras a las afueras de la ciudad. El inspector Erlendur se encarga de la investigación con la colaboración de sus dos ayudantes: el agente Sigurdur Óli y la agente Elínborg.
En paralelo se nos cuenta otra historia que sucedió muchos años antes, en la época en la que Islandia fue ocupada por tropas inglesas y después por norteamericanas durante la 2ª Guerra Mundial. Los protagonistas de esta historia son un matrimonio y tres niños; la mayor, que está paralítica, la tuvo la mujer, a la que maltrata cruelmente su marido, en una relación anterior.   
Arnaldur Indridason con gran habilidad va alternando los dos relatos, enriqueciéndolos con nuevos personajes y acontecimientos que nos despistan al intentar conocer la identidad del cadáver y nos informan sobre Islandia, sus gentes y su historia.
Son numerosos los valores que pueden destacarse en La mujer de verde, por ejemplo, la presentación del maltrato en el seno de la familia que conlleva la destrucción total de la persona sometida; el profundo análisis psicológico de cada uno de los personajes, teniendo en cuenta el pasado que contribuyó a hacerlos como son; la propia personalidad del inspector y sus ayudantes, auténticos antihéroes; la construcción del relato con la alternancia de las dos historias; el realismo en la descripción de ambientes, en general muy poco gratos; la interesante investigación de acontecimientos históricos, etc.
Seguro que el posible lector encontrará en la novela de  Arnaldur Indridason nuevas cualidades para recomendarla.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA VERDAD SOBRE EL CASO SAVOLTA

Pese a ser una gran admiradora de Eduardo Mendoza, Premio Cervantes 2016, no recuerdo haber hablado en Opticks de ninguna de las obras que ha escrito.
Así que hoy, uniéndome a las felicitaciones que ha debido recibir por el prestigioso premio que le ha sido otorgado, hablaré sobre la que supuso su entrada triunfal en el mundo de la Literatura. Se trata de La verdad sobre el caso Savolta, Premio de la Crítica en 1976 y una de esas obras que seduce al lector por múltiples razones, entre las que podrían citarse las siguientes:
-Porque en ella encontramos todos los géneros, desde la novela picaresca a la negra; el folletín, la novela sentimental, de costumbres, histórica, etc. -Porque los personajes están perfectamente caracterizados y los ambientes magistralmente descritos.
-Por la construcción del relato, en la primera parte en forma de declaración ante un juez que, además de contar con diversa documentación proporcionada por personas que participaron en el caso, obliga con sus preguntas al declarante a explicar unos hechos  acaecidos diez años antes; y en la segunda, de manera lineal hasta llegar al sorprendente desenlace.
-Porque en sus páginas hay crítica, denuncia social, suspense y un humor entre irónico y sarcástico que será la carta de presentación de Eduardo Mendoza en obras posteriores.
Los sucesos narrados en La verdad sobre el caso Savolta tuvieron lugar en Barcelona durante los años 1916 y 1917; el principal protagonista es Javier Miranda que contará lo sucedido a un juez de Nueva York diez años más tarde.
Javier Miranda, que había estudiado dos cursos de leyes en su Valladolid natal, llega a Barcelona en busca de trabajo y entra como ayudante en el despacho del abogado Cortabanyes, por mediación del cual conoce a Paul André Lepprince, un francés joven y ambicioso que trabaja en la empresa del señor Savolta.
Dicha empresa fabricó armas para los alemanes durante la 1ª Guerra Mundial y ahora se enfrenta a los movimientos obreros potenciados por el anarquismo en su afán de mejorar las precarias condiciones de vida de los trabajadores.
Esto proporciona a Eduardo Mendoza la posibilidad de presentarnos la realidad de Barcelona en aquellos complicados tiempos. Una ciudad a la que llegaban inmigrantes desde las zonas más deprimidas de España e intentaban sobrevivir en un ambiente de miseria, prostitución, robos y asesinatos, algunos de ellos a manos de matones pagados por los empresarios que buscaban así amedrentar a los obreros y evitar las huelgas.
Lepprince planea casarse con Mª Rosa, hija única del señor Savolta que es asesinado en el trascurso de una fiesta celebrada en su casa.
La investigación de ese asesinato y del anterior de un periodista, Domingo Pajarito de Soto, que desconfiaba de las actividades de la empresa Savolta, corre a cargo del comisario Vázquez, ayudado casi sin pretenderlo por Nemesio Cabra Gómez, individuo de ambientes marginales con alteraciones psicológicas.  
En ese mundo marginal vive también María Coral, una hermosa gitana de la que se enamoran Lepprince y Miranda y que desempeñará un importante papel en la trama.
Pero no sólo los personajes que acabo de citar prestigian la novela de Eduardo Mendoza, otros muchos aportan detalles humorísticos, como, además de Nemesio, el sargento Totorno; sorprendentes, como el grupo de mujeres anarquistas que integran la caravana del amor libre; inquietantes, como el asesino a sueldo Max o el mismo Lepprince, etc.
La riqueza argumental, de composición, vocabulario, ambientes, personajes y matices  que encierra La verdad sobre el caso Savolta es tal,  que resulta imposible comprimirla en unas cuantas líneas.
Aunque como supongo que la mayoría de los lectores habrán leído ya la novela, todos deben saber muy bien de lo que hablo.
   

martes, 29 de noviembre de 2016

PURGA

Despido noviembre con dos novelas cuya lectura me ha llevado a buscar información sobre el país en el que se desarrolla la trama de ambas: Estonia. Hablo de Purga y de Cuando las palomas cayeron del cielo que tienen como autora a Sofi Oksanen, nacida en Finlandia de padre finlandés y madre estonia.
Leyendo algunas entrevistas que se han hecho a  Sofi Oksanen, ésta explica que su interés por Estonia surgió durante las visitas que hacía a sus abuelos maternos. La verdad es que, según la información que he conseguido, la historia de ese pequeño territorio, situado entre Rusia, el Báltico y Letonia, da para muchas novelas.
Sofi Oksanen en estas dos que escribe se centra en acontecimientos acaecidos durante el siglo XX, en concreto en las sucesivas ocupaciones de Estonia por los soviéticos (1940-41), los alemanes (1941-44) y finalmente de nuevo por los soviéticos (1944-1991), o sea, durante y después de la 2ª Guerra Mundial.
En la actualidad, Estonia, con capital en Tallin, es una república independiente desde 1991, forma parte de la Unión Europea y ha conseguido una  prosperidad muy superior al resto de los países bálticos.
Los acontecimientos relatados en Purga abarcan desde el año 1936 al 1992 y los que aparecen en Cuando las palomas cayeron del cielo se extienden desde 1941 a 1966. En ninguno de los dos relatos la historia que se nos cuenta es lineal, sino que va de delante atrás y de atrás adelante, según el interés del narrador, en capítulos cortos presididos por el año en el que se producen los hechos.
La publicación de Purga, que antes había sido una obra de teatro, supuso para Sofi Oksanen el reconocimiento mundial y multitud de premios. Las protagonistas son, sobre todo, la anciana Aliide Truu, que vive sola en Estonia en una casa de campo apartada de la aldea, y Zara, joven rusa descendiente de los estonios deportados a Vladivostok.
El encuentro entre Aliide y Zara se produce cuando la anciana recoge a la joven de la huerta que rodea su vivienda, en la que se ha refugiado harapienta, sucia y medio desfallecida. Poco a poco, y en una magistral narración, a veces psicológica, a veces poética y casi siempre cruel, descubrimos cómo ha sido la vida de las dos mujeres: la de la anciana, enamorada del marido de su hermana a la que desde niña envidió, e intentando sobrevivir bajo el yugo de nazis y comunistas; y la de Zara, engañada por un grupo de proxenetas rusos y obligada a prostituirse en Berlín. Muchas escenas, en uno y otro caso, están narradas con gran crudeza, duele leerlas.
En Cuando las palomas cayeron del cielo el principal protagonista masculino, Edgar Mees, está inspirado en un individuo real que supo camuflar su identidad para ganarse el favor tanto de los nazis como de los comunistas. Incluso ofreciéndose como delator y cronista de falsos sucesos en los que denunciaba a todo el que podía dificultar sus planes de trepa, y en los que él desempeñaba un papel de héroe.
Otro personaje masculino es Roland, primo del anterior y hombre honesto que lucha por una Estonia libre. El principal personaje femenino, Juudit, esposa de Edgar, reacciona con desconcierto ante unos acontecimientos que la superan y termina siendo una víctima de las circunstancias.
De nuevo, en esta segunda novela, Sofi Oksanen profundiza en la personalidad de los personajes, trazando un minucioso retrato psicológico.
Pero Sofi Oksanen no sólo cuida el retrato del personaje, da también mucha importancia a los detalles que aportan entidad al mismo y nos hacen comprender mejor sus reacciones en un determinado entorno. Así conocemos desde las características de las viviendas, a los paisajes, los trabajos, las comidas, la forma de vestir y los cambios que experimenta todo bajo el dominio de unos y otros.
Por lo tanto, se trata de dos libros con enormes riquezas, muy bien documentados y cuidadosamente escritos, aunque más Purga que Cuando las palomas cayeron del cielo, en el que la acción se embrolla un poco al final y has de retroceder buscando aclaraciones que no encuentras o no te convencen, al menos en mi caso.
Por desgracia la fama que se obtiene al publicar un libro suele perjudicar casi siempre al que se escribe a continuación.
 
 

martes, 22 de noviembre de 2016

BRÚJULA

Vuelvo de la biblioteca con Brújula, novela por la que su autor, Mathias Enard recibió el Premio Goncourt 2015.
De Mathias Enard he leído Habladles de batallas, de reyes y de elefantes, libro que comenté en Opticks hace años. Así que con la admiración que aquella obra me produjo, inicio la lectura de Brújula y nuevamente me maravilla la forma elegante y erudita que tiene de escribir el autor francés.
Brújula relata los recuerdos y vivencias de Franz Ritter, musicólogo y orientalista austriaco, que vienen a su mente durante una noche de insomnio en su casa de Viena.
Franz Ritter está muy enfermo y reflexiona sobre la existencia: La existencia es un reflejo doloroso, un sueño de opiómano, un poema de Rumi cantado por Shahram Nazeri. En su reflexión se hace eco de un largo artículo sobre el poeta iraní Sadeq Hedayat autor de La lechuza ciega que le ha enviado Sarah, la mujer estudiosa de Oriente de la que lleva veinte años enamorado. Sarah, la bella e intrépida joven de vida nómada que le regaló una brújula que siempre señala al Este.
En sus recuerdos, el musicólogo aporta los vastos conocimientos que posee de personas del mundo de la cultura: música, literatura, filosofía, pintura, arqueología, arquitectura, etc. cuya vida y obras  guardan de algún modo relación con Oriente. Así encontramos a Omar Jayam, al citado Sadeq, a Hafez y su Divan, a Annemarie Schwarzenbach, la familia Mann, Listz, Beethoven, Balzac, Pessoa, Chopin, Wagner (del que no habla muy bien por cierto), Hesse, Proust y muchos más que  Mathias Enard va incorporando al relato en un paseo por la historia que incluye ciudades como Palmira, Alepo, Estambul, Teherán, Damasco, Viena, París o Madrid, y que pone de manifiesto hasta qué punto estamos conectados, la riqueza que eso supone y la catástrofe que trae consigo el hecho de olvidarlo o pretender destruirlo por la fuerza de las armas: revolución iraní de Jomeini, destrucción de Palmira por el estado islámico o de Alepo por Putin y El Asad.
La relación entre Oriente y Occidente que tanto aportó a la cultura universal en un tiempo requiere ahora, según Mathias Enard, una nueva visión del mundo que incluyese al otro en el yo. Por ambas partes. Alteridad.
Brújula es tantas cosas a la vez que resulta imposible resumir su riqueza en unas breves líneas.
Yo, aunque suene cursi, definiría el contenido como una declaración de amor. El amor de Franz por Sarah. Sarah, evocada de mil maneras: su pelo rojo, su risa, su interés por el pasado, su búsqueda continua. Sarah, tan real y cercana en las cartas que escribe a Frank desde los distintos lugares que visita.
Pero también el amor del escritor por Oriente. El Oriente mágico y misterioso, bullicioso y diverso, cantado por poetas que, como Hafez, celebran los placeres del vino, la caza y el amor y que está en la base de obras del Occidente universales en todos los campos.
Oriente, comprimido al igual que el genio en la botella que encontró Abdellah, y que esta Brújula libera para que sirva de homenaje a todos aquellos que, partiendo hacia el Levante o el Poniente, cayeron en las redes de la diferencia hasta el punto de sumergirse en las lenguas, las culturas o las músicas que iban descubriendo, a veces hasta perderse en cuerpo y alma.

 

 

lunes, 14 de noviembre de 2016

TÚ NO ERES COMO OTRAS MADRES

No sé por qué me enfrenté a la lectura del libro de Angelika Schrobsdorff   titulado Tú no eres como otras madres pensando en que podría parecerse a El mundo de ayer de Stefan Zweig. Quizá me despistó el hecho de que Zweig y la madre de Angélica eran judíos, pertenecían a la burguesía, disfrutaron de muchos privilegios en una época, y en otra padecieron los perversos efectos del nazismo.
El caso es que las primeras páginas de Tú no eres como otras madres me dejaron bastante desconcertada y no demasiado predispuesta a valorar lo que iba a encontrarme después.
Gran error, porque conforme avanzaba en la lectura, más me interesaba el relato, hasta llegar a la sobrecogedora segunda parte en la que ya mi admiración fue total. 
Angelika Schrobsdorff cuenta en este libro la vida novelada de su madre, de soltera Else Kirschner, que nació en Berlín en 1893 y murió en Gauting en 1949. De familia pequeño burguesa, en su casa se practicaba la religión judía y en ésta se educaba a la niña, esperando llegase el momento de concertar para ella un matrimonio conveniente con algún miembro de la comunidad que le garantizase un futuro similar al presente que estaba viviendo.
El problema es que Else manifestó desde el principio una personalidad indomable, no aceptaba convenciones sociales y solía hacer lo que le apetecía y con quien le resultaba más grato. Así tuvo tres hijos, un chico y dos chicas, de tres hombres distintos y se entregó a todas las diversiones que los felices 20 proporcionaban en aquellos tiempos a las clases más privilegiadas.
Esa especial manera de ser, libre, espontánea e inconsciente, unida a su belleza, su cultura y su nulo fingimiento, atraía a los que la rodeaban, que se convertían en admiradores o amigos con los que divertirse, viajar y disfrutar de los más variados placeres; pero igualmente contribuyó a que no se percatase del peligro que suponía el auge del nazismo hasta que no padeció directamente sus efectos, primero en Alemania y después en Bulgaria, donde se refugió junto con sus dos hijas; su hijo, de gran personalidad también, había seguido otro camino.
La historia la cuenta Angelika, la hija menor, que no es nada condescendiente con ella misma; y es la madre, desde la madurez característica que otorga el sufrimiento, la que intenta corregirla con la intención de que no cometa lo que considera sus errores.
El reconocimiento de esos quizá errores del pasado, los consejos, las ilusiones, la desaparición del mundo en el que fue feliz y su propio declive personal lo transmite Else en las conmovedoras cartas que escribe a sus hijos y que encontramos al final del libro. Ahí se manifiesta como una madre preocupada y cariñosa, así como una persona reflexiva y sensata que mantiene viva la esperanza de reunirlos de nuevo.
Tú no eres como otras madres coincide con El mundo de ayer en la visión que nos da de una Europa, sobre todo Alemania y Austria,  en la que poco a poco, ante la pasividad, la inconsciencia o la complicidad de muchas personas se va desarrollando un movimiento nacionalista que termina en el horror del III Reich. Una semejanza más es la desgarrada sinceridad con la que se expresan sus autores.
Por lo anterior y por otras razones para cuya explicación requeriría mucho más espacio, Tú no eres como otras madres de Angelika Schrobsdorff  (Friburgo 1927-Berlín 2016) que estuvo casada con Claude Lanzmann, autor de Shoah, el mítico documental del Holocausto, es un libro muy recomendable  lleno de personajes impactantes que a ningún lector pueden dejar indiferente.

 

martes, 8 de noviembre de 2016

EL GUARDIÁN INVISIBLE

Como ya todos los lectores deben saber, la ganadora del Premio Planeta en este año 2016 ha sido Dolores Redondo con la novela Todo esto te daré. En segundo lugar quedó Marcos Chicot con El asesinato de Sócrates. De Marcos Chicot comenté hace algún tiempo en Opticks El asesinato de Pitágoras. De Dolores Redondo aún no he comentado nada. Así que pedí en la biblioteca uno de sus libros y volví a casa con El guardián invisible, primera entrega de la llamada Trilogía del Baztán que tantos éxitos parece ser ha proporcionado a su autora.
El guardián invisible se publicó en el año 2013, así que si su éxito fue tan grande como dice la prensa, estoy segura de que la mayor parte de los lectores conocerán esta novela. Para aquellos que aún no la conocen diré que se trata de una novela policiaca, la protagoniza la inspectora de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar, felizmente casada con James, importante escultor norteamericano que llegó a Pamplona tras las huellas de Hemingway.
En El guardián invisible Amaia Salazar ha de resolver el asesinato de una adolescente cuyo cadáver ha aparecido en los alrededores del pueblo navarro de Elizondo. La inspectora, que nació en ese pueblo en el que viven sus dos hermanas, Ros y Flora, y su tía Engrasi, decide trasladarse a él con su marido para, desde la casa de Engrasi que la cuidó de pequeña, dirigir con más facilidad la investigación.
Pronto se producen nuevos asesinatos y la trama de la novela se complica al tener Amaia Salazar que enfrentarse a los traumas de un pasado que deseaba olvidar, a los conflictos que viven sus hermanas y a la insubordinación de uno de sus compañeros recién divorciado.
Todas estas cuestiones están muy bien enlazadas por Dolores Redondo, de manera que la novela se lee con agrado y facilidad.
Tratándose de un relato policiaco que engrosa una larga lista de novelas del mismo género, Dolores Redondo, en la creación de la protagonista de su trilogía, pienso que ha buscado diferenciarse de otras escritoras de series policiacas protagonizadas por mujeres, por ejemplo, la inspectora Petra Delicado de Alicia Giménez Bartlett, la detective Kinsey Millhouse, de Sue Grafton, la jueza Mariana de Marco de José Mª Guelbenzu, la forense Kay Scarpetta de Patricia Cornwwell o la subinspectora de las Mozos de Escuadra Norma Forester de Teresa Solana. A esta última podría parecerse en que las dos forman parte de cuerpos de policía autonómicos, pero ahí acaba el parecido.
En general, las mujeres que intervienen en la investigación de diversos delitos son, según las autoras citadas, personas de fuerte carácter, algunas divorciadas, otras con parejas esporádicas; las más, celosas de su libertad e independencia.
Una segunda cuestión que diferencia a Dolores Redondo del resto es la subordinación de la historia que cuenta al paisaje en la que se desarrolla, el mismo nombre, Trilogía del Baztán, lo da a entender.
La tercera diferencia está relacionada con esa subordinación, y es la intervención en el relato de personajes fantásticos extraídos de las leyendas que tienen su origen en esos parajes húmedos y fantasmagóricos; leyendas que perduran en el tiempo y que son anteriores, incluso, a la implantación del cristianismo.
En resumen, El guardián invisible de Dolores Redondo es una novela policiaca con elementos originales que la diferencian notablemente del resto; novela que ha proporcionado a su autora un éxito que considero merecido y que ahora, sin duda, aumentará con la publicidad que supone para un escritor la concesión del Premio Planeta.
 

martes, 1 de noviembre de 2016

EL MARINO QUE PERDIÓ LA GRACIA DEL MAR

En la literatura llamémosle “de culto”, tan grata para mi inolvidable amigo Manolo, se incluye con total merecimiento el libro del que he elegido hablar en unas fechas en las que la evidencia de la muerte se exorciza o soslaya tras festejos y ritos. Se trata de El marino que perdió la gracia del mar que publicó en 1963 Yukio Mishima.
El marino que perdió la gracia del mar refleja de manera magistral las principales características de la personalidad de Mishima: su fragilidad, su obsesión por la belleza, su excentricismo. No es un libro amable, de hecho, cuando terminas su lectura, te queda una sensación de incomodidad que ahora, en la distancia, en mi caso aún pervive. Luego vuelves al principio, relees las reflexiones del marino, su relación con ese mar del que perdió la gracia, con la mujer que contribuyó a ello; te horrorizas ante la crueldad premeditada de los adolescentes, en especial del que comanda al grupo, te asombra la frialdad en la ejecución de sus condenas y te admiras de la capacidad del escritor japonés para expresarlo todo de un modo que sorprende, aturde y maravilla.
Cuando lees la biografía de  Yukio Mishima, el control que sobre él ejercía su abuela, las enfermedades que le aquejaron, alguno de los juegos a los que le sometía su padre, comprendes en gran parte lo que fue su vida posterior, incluso, su suicidio para el que utilizó una espada con la que se abrió el vientre según la antigua costumbre samurái.
Infancia y situación de su país tras la 2ª guerra mundial y las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, tal vez explican en parte la historia que contiene esta pequeña pero intensa obra.
Los principales protagonistas son tres: Fusako, una ejecutiva de 33 años, bella, rica y viuda, Noboru su hijo de 13 de alta capacidad intelectual que espía a través de un hueco que ha encontrado en el armario de la habitación en la que duerme el dormitorio de ella y todo lo que en él sucede, y Ryuji, el marino excéntrico e insociable que espera en la inmensidad del mar una suerte de destino rutilante, privativo al que no tendrá nunca acceso el común de los mortales.
Las escenas que contempla el chico antes de que la madre conozca al marino y después cuando se hacen amantes, están  expresadas con imágenes y metáforas que introducen al lector en una atmósfera sensual y turbadora. Turbación con la que el adolescente descubre la sexualidad a través del cuerpo y los actos de una mujer que no desea compartir con aquel hombre que pretende convertirse en el padre que no echa de menos.
En el cuidado e interesante prólogo que precede al relato y que escribe Fernando Savater, éste nos dice  que Yukio Mishima no es demasiado apreciado en Japón, ya que se le considera un escritor occidentalizado que se aproxima poco a los intrincados recovecos del alma japonesa. Pienso que las cuestiones que trata Mishima en El marino que perdió la gracia del mar poseen un valor universal, el libro dio origen a una película con actores occidentales y la frialdad con la que actúa el grupo de Noboru resulta similar a la que encontramos en los chicos de El señor de las moscas de William Golding.
El resto, la forma de escribir y la insistencia en resaltar determinados aspectos de la narración creo se deben a la educación recibida en su infancia, a una intensa sensibilidad y al genio con el que las musas suelen premiar a determinados seres.  
 

martes, 25 de octubre de 2016

LA NOCHE DE LA USINA

A veces cuando acabas un libro te gustaría hablar con el autor y expresarle todo lo que has sentido durante la lectura. Luego compruebas que muchas personas debieron experimentar una necesidad parecida, porque en la prensa han ido apareciendo desde el día de su publicación, además de entrevistas, interesantes alusiones y comentarios admirativos. Me refiero a Patria de Fernando Aramburu.
Así que guardo para mí lo sentido y traigo a Opticks una obra muy distinta, ya que tiene como núcleo central un engaño y una venganza, pero que coincide con la anterior en que también, al terminar de leerla, me hubiese apetecido contarle al escritor mis impresiones. Se trata de La noche de la Usina y su autor es Eduardo Sacheri que recibió por ella el Premio Alfaguara de novela 2016. Se denomina usina a una edificación con maquinaria destinada a producir energía eléctrica.
Alguien diría que los protagonistas de La noche de la Usina son un conjunto de perdedores, o lo que en las sociedades actuales consideramos como tales, aunque Eduardo Sacheri afirma que en este mundo nuestro perdedores somos todos, empezar a vivir es empezar a perder.
Aun teniéndolo en cuenta, ese grupo que el autor sitúa en un pequeño pueblo de Argentina, al que llama O´Connor, durante la crisis económica de 2001 que desembocó en el corralito bancario, por diversas coyunturas, cada uno las suyas, vive una situación especial de decadencia y pobreza que Perlassi, un miembro del grupo que fue futbolista, conoció tiempos mejores y ahora regenta una gasolinera, cree poder remediar mediante un negocio de almacenaje y venta de semillas y fertilizantes del que obtendrán los consiguientes beneficios.
Pero en todo negocio que requiera una considerable cantidad de dinero interviene en la mayor parte de las ocasiones un banco; y en el banco al que acude Perlassi representando al resto, el empleado que lo atiende resulta ser un sinvergüenza (en España sabemos bastante de eso). Así que el sinvergüenza y un empresario de su misma categoría moral (también sabemos de eso en España), se ponen de acuerdo para estafarlos.
Junto a la estafa, un hecho dramático altera por completo la vida de Perlassi y lo acaecido parecerá ser ya irremediable. Sin embargo, las circunstancias contribuyen a que el ex futbolista salga del bache en el que está sumido, decida que es preciso hacer algo para recuperar lo que les han robado y trace un plan que han de poner en práctica entre todos.
Porque a pesar de que el que lleve la voz cantante sea Perlassi, La noche de la Usina es una novela coral, cada uno de los que conforman el pequeño grupo de “perdedores” posee alguna característica que le identifica magistralmente.  
Hasta aquí se puede contar el argumento sin privar al posible lector de la satisfacción de descubrir la enorme riqueza que esconde la obra de Eduardo Sacheri.
En mi caso, desde la manera de presentar a los distintos tipos humanos que aparecen, sus características y reacciones, hasta la historia de amor que surge en medio de la trama, la crítica, la tragedia, el humor, el modo chispeante y agudo de narrar, el uso de palabras habituales en su país, Eduardo Sacheri es argentino, todo me ha gustado.
Hasta podría asegurar que en la mayor parte de las trescientas sesenta y seis páginas de que consta La noche de la Usina encontré algún detalle que hizo de la lectura de este libro un placer.

martes, 18 de octubre de 2016

UN MAL NOMBRE

Por fin he encontrado libre en la biblioteca una novela de Elena Ferrante, aunque Isa me advierte que es la segunda de una serie de cuatro. Pese a todo recojo el libro. Me han hablado tanto de esta escritora que me interesa leer algo suyo.
La novela se llama Un mal nombre y con ella continúa la saga empezada en el año 2012 con La amiga estupenda en la que aparecen sus principales protagonistas, entonces niñas, Elena Greco y Raffaella Cerullo (Lenú y Lila o Lina) nacidas en un barrio pobre de la ciudad de Nápoles en 1944.
La amiga estupenda presenta a las personas que componen el entorno social de las niñas destinado a determinar su educación y su futuro. Habla de la amistad que surge entre ellas, de su etapa escolar y de las diferencias que existen entre los caracteres de ambas. Todo esto se deduce de la lectura de Un mal nombre. Aquí Lenú y Lina han cumplido 17 años y la primera se ha casado con Stefano Carracci, dueño de la charcutería del barrio. Hay que decir que para que el lector no se despiste con los personajes que integran la saga, la autora incluye al principio del libro una relación de las distintas familias que intervienen en la misma, sus profesiones y datos más característicos.   
La historia que encontramos en Un mal nombre está narrada por Lenú de manera retrospectiva. La inicia en la primavera de 1966 al entregarle Lina una caja con un conjunto de cuadernos que recogen informes detallados de su vida desde que terminó la primaria. Conforme va leyendo los cuadernos, Lenú rememora todo lo que les ha sucedido a las dos desde que cumplieron 17 años hasta los 23 que tienen en la actualidad. Vemos así a través de los ojos de la joven actuar a una serie de personajes encuadrados en dos ambientes distintos. Por un lado, los que pertenecen a la zona en la que han crecido las chicas que hablan en dialecto, no muestran interés por la cultura, luchan por tener más sin que importe el modo de conseguirlo y practican antiguas costumbres que se heredan de padres a hijos; por ejemplo, la supeditación total de la mujer al esposo que incluye el maltrato. Por otro, el ambiente cultural y refinado al que se incorpora Lenú cuando se traslada a estudiar a Pisa.
El contraste entre ambos ambientes lo vive Lenú de un modo dramático, siente que no pertenece ni al uno ni al otro, actúa buscando la aprobación de los demás y recuerda la espontaneidad de su amiga, cuya personalidad fuerte y decidida la llevaba a hacer siempre lo que le apetecía por encima de convencionalismos.
El estudio que realiza la autora de los caracteres de las jóvenes a través de sus respectivos comportamientos y de las reflexiones de Lenú es uno de los aspectos de la novela que me ha parecido más interesante. También el enfrentamiento entre dos mundos antagónicos que, según mis amigos italianos, aún podemos notar si viajamos a ellos: la Italia del sur atrasada, cerrada sobre sí misma y pobre frente a la Italia del norte, mucho más avanzada, rica y abierta al exterior.
El ritmo del relato es muy ágil, abundan los diálogos y los acontecimientos se suceden de forma rápida, así que la lectura es fácil y fluida. Pese a todo, como dice mi compañero de grupo Ángel, hay párrafos que “alcanzan cotas de profundidad deslumbrante”.
Al margen de la obra dejaremos la investigación que se ha realizado para saber quién es en realidad Elena Ferrante, su imagen, su nombre auténtico, su historia… Al fin y al cabo, según una afirmación de la autora que yo comparto la invisibilidad es un magnífico aliado para observar el mundo sin que nadie te moleste.
 

martes, 11 de octubre de 2016

LA CONJURA DE LOS IGNORANTES

Empieza el curso y vuelve la polémica. Hablo con profesores y padres. Los segundos se quejan de los escasos conocimientos que tienen los alumnos y el poco interés que muestran, en general, por aumentarlos. También se quejan de la excesiva burocracia, folios y más folios a rellenar con utilidad nula en la tarea docente.
Los padres, por su lado, critican el elevado precio de los libros y del resto de material escolar que precisan sus hijos, consideran que están sobrecargados de trabajo, cuestionan los deberes.
En los periódicos hablan sindicalistas, expertos en educación, políticos. Todos coinciden en que nuestro sistema educativo no funciona. Unos lo achacan a la falta de financiación. Otros a los principios de la LOGSE que siguen aplicándose.
 Los abuelos, al menos los que pasan por mi calle, arrastran las mochilas escolares para ayudar al nieto que en Primaria se enfrenta con diez o más asignaturas, casi todas con su correspondiente manual, a saber: Lengua Castellana y Literatura, Valenciano, Ingles, Matemáticas, Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Educación Física, Educación Artística,  Religión o Valores Sociales y Cívicos. Además el profesorado ha de prepararlos para que posean lo que la ley llama Competencias clave, que leo son las siguientes: Comunicación lingüística, Competencia matemática, Competencias básicas en ciencia y tecnología, Competencia digital, Aprender a aprender, Competencias sociales y cívicas, Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, Conciencia y expresiones culturales.
Si alguna de las citadas competencias no saben lo que significa, coinciden con el autor del libro que hoy traigo a Opticks. Se trata de La conjura de los ignorantes. De cómo los pedagogos han destruido la enseñanza y lo ha escrito Ricardo Moreno Castillo.
Aportando fragmentos de las teorías y directrices pedagógicas en las que se apoyaba la LOGSE y que los sucesivos gobiernos han continuado teniendo en cuenta, Moreno Castillo critica y ridiculiza desde el vocabulario utilizado, incomprensible por lo ampuloso y retorcido, hasta los objetivos que el profesor debe tener presentes en su trabajo con los alumnos o el enfado con el que los pedagogos acogen cualquier clase de crítica.
Moreno Castillo insiste en este libro en la catástrofe que ha supuesto para la educación pública la moderna pedagogía, un lenguaje sin contenido, no una ciencia sino una jerga particularmente dañina porque quienes viven de ella tienen mucho poder y a ellos está encomendada en gran parte la formación de los futuros profesores.
Al profesor Moreno Castillo, que ha vivido desde dentro la paulatina descomposición de la enseñanza en nuestro país, le han preocupado siempre las pretensiones de los pedagogos. Hace diez años ya denunció en su Panfleto antipedagógico algunas de ellas, por ejemplo, no agobiar a los alumnos con demasiados contenidos, sino enseñarlos a “aprender a aprender”; utilizar la motivación como recurso mágico cuando han de enfrentarse a cualquier actividad o materia; prescindir de la memoria, “la inteligencia de los tontos”; dejar que se expresen en libertad y critiquen todo lo que se les ocurre aunque su base argumental resulte inexistente, denostar la exigencia (hay que aprender jugando), considerar retrógrada la autoridad del maestro.
Como parte de una realidad que conoce muy bien desde dentro, Ricardo Moreno Castillo argumenta sus aseveraciones apoyándolas en multitud de ejemplos.
También yo, que coincido prácticamente en su totalidad con lo que el profesor expone, podría hablar largo y tendido del estado actual de la educación pública. Pero no es mi función. Lean el libro.

martes, 4 de octubre de 2016

PATRIA

Escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer. Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias.   
Los párrafos anteriores pertenecen a uno de los 125 capítulos que conforman Patria el último libro del escritor vasco Fernando Aramburu. Cada uno de esos 125 capítulos podría decirse que constituye una historia en sí mismo, que presenta un aspecto destacable de la vida de los protagonistas de Patria. Por un lado, el matrimonio que forman Miren y Joxian con sus hijos Arantxa, Gorka y Joxe Mari; por otro, el que constituyen Bittori y Txato con los suyos, Xabier y Nerea.
En el relato de Fernando Aramburu se alternan el pasado y el presente. El presente será el cese de los asesinatos por parte de ETA en el año 2011 y el pasado, a partir de 1980, lo que rodea a uno de esos asesinatos: el de Txato, propietario de un negocio de transporte de camiones que no puede pagar los millones que la banda le exige tras elevar el impuesto revolucionario que le cobran.
Una vez que ETA se compromete a dejar de matar, Bittori regresa a la casa del pueblo que abandonó junto a sus hijos cuando mataron a su marido y que nunca quiso vender, un pueblo en el que hasta el cura le dice que no es bienvenida. Desde allí visita con frecuencia el cementerio, se sienta en la tumba en la que está enterrado y habla con él acerca de lo que sucedió y de lo que ahora está sucediendo.
Así conocemos que las dos familias, vascos de toda la vida, eran muy amigas, hablaban euskera y estaban completamente integrados en la sociedad local. Luego Txato montó la empresa a base de duro trabajo, le fue bien y empezó el chantaje terrorista mediante cartas, pintadas y amenazas, es decir, lo que ya conocemos, entonces se les hizo el vacío.
Lo extraordinario del libro, y hay mucho, es que la vivencia de ese vergonzoso vacío nos la transmiten las víctimas del mismo, a las que les niegan el saludo, no les venden en las tiendas ni les sirven en los bares y lo hace todo el pueblo, también los que consideraban sus mejores amigos.
Descubrimos así el daño que puede ocasionar a las personas una sociedad cerrada y primitiva, a la que se ha educado en una rancia mitología de superioridad que excluye al que no piensa igual, utiliza la lengua como  rasgo de diferenciación y vive enroscada en un fanatismo demencial en unos casos y atenazada por el miedo en otros.
En esa alternancia de pasado y futuro vamos conociendo a los hijos de las dos familias y cómo el adoctrinamiento nacionalista influye en ellos hasta lograr que Joxe Mari entre en ETA, se convierta en un asesino, sea capturado y lleve 17 años en la cárcel, lo que supone la radicalización de la madre que apoya sin fisuras a la banda.
Al resto de los jóvenes la presión nacionalista y el asesinato de Txato les afecta de diversa manera. Xabier se vuelca en su trabajo y elige como meta cuidar a su madre. Nerea busca evadirse, detesta que la consideren una víctima, ni tan siquiera asiste al funeral del padre. Gorka quiere pasar inadvertido, sabe lo que se juega negándose a formar parte de la manada, abandona el pueblo y se dedica a escribir. Arantxa es la más valiente de todos, incluso cuando sufre un ictus y se queda casi paralizada.
Como he dicho antes, Bittori vuelve a instalarse en la casa del pueblo y esa vuelta tiene una misión, se sabe enferma, cree que le queda poco tiempo y desea que desde la cárcel Joxe Mari le diga quién mató a su marido y que le pida perdón por ello.
Quizá sea ese el eje alrededor del cual gira el libro: la necesidad de que los terroristas reconozcan su culpa y que pidan perdón por lo que hicieron.
Patria tiene 645 páginas, incluyendo aquellas que aportan la traducción de los términos en euskera utilizados. No es una obra revanchista ni va contra nadie, se limita a contar lo que ocurrió sin omitir nada, ni las torturas a los etarras detenidos en Intxaurrondo, ni la función de las herriko tabernas en el desarrollo de las actividades terroristas, ni el indigno y vergonzoso papel de muchos miembros de la iglesia católica, ni la política de dispersión de presos, ni la justificación de la violencia por parte de tantos, ni…
 Es imposible resumir en unas líneas tantas cuestiones y tan bien expuestas por Fernando Aramburu, un extraordinario escritor, un vasco que escribe con el convencimiento de que también está en marcha la derrota literaria de ETA.

martes, 27 de septiembre de 2016

ROSY & JOHN

El folio en blanco y el compromiso personal de llenarlo de letras semana tras semana. A veces, como hoy, con la cabeza puesta en otra cosa, en un hecho concreto que deseas termine de la mejor manera para el amigo que lo está sufriendo, con el que compartiste muchas de las lecturas de este blog.
 No estaba él y sus siempre atinados consejos mientras intentaba encontrar algo atrayente entre las novedades de la biblioteca. Así que, al azahar, elegí tres libros de autores que ya conocía.
Hoy traigo a Opticks el más breve de los tres: Rosy & John de Pierre Lemaitre con sólo 154 páginas y del que no hay demasiado qué decir después de haber leído del mismo autor Nos vemos allá arriba, por el que obtuvo el Premio Goncourt en el año 2013, e Irene, novela policiaca con la que inició la serie protagonizada por el comandante Verhoeven.
Rosy & John tiene también como protagonista a dicho comandante, que si en Irene debió resolver una serie de terribles asesinatos, aquí le ordenan investigue el estallido de un obús que pronto descubre ha de ser el primero de siete preparados para estallar en distintos puntos del territorio francés.
Mientras que en Irene la identidad del asesino la conocemos casi al final del relato, en Rosy & John es al principio cuando, tras el estallido del primer obús, el joven que lo ha colocado, Jean Garnier, se entrega a la policía exigiendo que liberen a su madre que está en la cárcel y además una gran cantidad de dinero que les permita abandonar el país.
Se inicia entonces un forcejeo entre Jean y el comandante Verhoeven, con la intervención de la policía antiterrorista que actúa brutalmente, algo que no gusta al comandante partidario de descubrir los motivos que han conducido al joven a colocar los obuses y plantear las citadas exigencias investigando su vida y dialogando con él.
La historia está muy bien construida y mantiene el interés del lector hasta la última página. Después aparece una nota del autor en la que explica a qué se debe el breve formato de este libro y que, aunque se trate de un caso cerrado, es una continuación de otros protagonizados igualmente por Verhoeven.
Por esa razón creo que Rosy & John permite apreciar el buen hacer del escritor francés en una escasa dosis. Será del todo necesario leer Irene si deseamos profundizar en la impactante figura del comandante y valorar de manera objetiva a su creador.

 

   

lunes, 19 de septiembre de 2016

IMPACIENCIA DEL CORAZÓN

Mi inolvidable amigo Manolo, que seleccionaba con habilidad de orfebre sus lecturas, solía decir que hay libros tan especiales desde la primera a la última página que si hablas de ellos estropeas a los demás la maravilla de su descubrimiento.
Son esos libros cuyo argumento permanece por mucho tiempo en tu memoria y el exquisito cuidado que ha puesto el autor al elaborar el contenido de los mismos te hace pensar que la perfección puede alcanzarse cuando el trabajo se une a las cualidades innatas.
Eso es lo que pienso al terminar de leer Impaciencia del corazón de Stefan Zweig.  
A aquel que tiene le será dado más. Estas palabras del Libro de la Sabiduría las podrá confirmar con tranquila seguridad cualquier escritor en el sentido de que a “aquel que ha narrado mucho le será referido más”.
De esta manera empieza Stefan Zweig su relato, un relato que dice haber recibido por deferencia de su principal protagonista, el teniente Hofmiller, que decide confiárselo a él porque está cansado de que se le considere un héroe de guerra, cuando la vida con nimbo y aureola le parece falsa e insoportable y siempre ha dudado del heroísmo que le atribuyeron y que tan altas condecoraciones le supuso.
Anton Hofmiller hijo de un funcionario austriaco y con cinco hermanos más, ante la precaria situación que vive su familia, se ve forzado a entrar en el ejército, en concreto en el cuerpo de caballería según capricho de una tía rica que le aporta por ello una pequeña renta mensual. A los 25 años, ya teniente, destinan a su regimiento a una pequeña población cercana a la frontera húngara. Allí le hablan de un rico propietario, Lajos von Kekesfalva, que reside junto con su hija, una sobrina y numerosos criados en el castillo que lleva su nombre. La curiosidad provoca que Hofmiller busque ser invitado al castillo y sea presentado al dueño y a otras personas importantes, así como a la sobrina de von Kekesfalva y a su hija Edith, que descubre está paralítica.
En su narración, el teniente incluye, además de la suya, otras dos historias, la de von Kekesfalva y la del doctor Cóndor que atiende a Edith. En las historias de los tres hombres ocupa un lugar determinante la compasión.
Existen dos clases de compasión. Una cobarde y sentimental que, en verdad, no es más que la impaciencia del corazón por librarse lo antes posible de la emoción molesta que causa la desgracia ajena, aquella compasión que no es compasión verdadera, sino una forma instintiva de ahuyentar la pena extraña del alma propia. La otra, la única que importa, es la compasión no sentimental pero productiva, la que sabe lo que quiere y está dispuesta a compartir un sufrimiento hasta el límite de sus fuerzas y aun más allá de ese límite.
Stefan Zweig fue un gran viajero, un escritor cosmopolita al que le interesa el conocimiento directo de las gentes, de sus vidas y lugares donde viven, así como de las manifestaciones culturales y los avances de la civilización.
Mientras leía El mundo de ayer: Memorias de un europeo entendí hasta qué punto el escritor austriaco había reflexionado y reflexionaba sobre sí mismo, a la vez que sobre las gentes, lugares y situaciones que iba conociendo. Eso hace que la profundización en los sentimientos de los personajes que protagonizan Impaciencia del corazón resulte tan impactante y certera y que dichos personajes nos parezcan tan creíbles.
En estos tiempos extraños que vivimos es un placer leer a Stefan Zweig. Más aún recordando su declarado pacifismo y el enorme trabajo que realizó en pro de la unidad material y espiritual de Europa, “la gran amistad de las naciones que desconoce las fronteras”.

lunes, 12 de septiembre de 2016

EL LIBRO DE LOS BALTIMORE

La verdad sobre el caso Harry Quebert  fue la primera novela que leí de Joël Dicker. La califiqué como una novela “joven” entre otras razones más literarias porque lo era su autor, 29 años;  lo eran la mayoría de sus protagonistas y lo eran los alumnos de bachillerato de diversos institutos gallegos que le otorgaron el XX Premio San Clemente, aunque ése fuera sólo uno de los numerosos premios que recibió.
La segunda novela que leo de Joël Dicker se titula El Libro de los Baltimore y también me parece “joven”.
Protagonizada, al igual que la obra anterior, por el famoso escritor Marcus Goldman, la trama que desarrolla el libro se centra en la historia de la familia Goldman que el mismo Marcus se encarga de escribir como homenaje a sus parientes más próximos y queridos: los Goldman-de- Baltimore. Él pertenece a los Goldman-de-Montclair, Nueva Jersey, y siempre se sintió fascinado por los parientes de Baltimore que encarnaban el sueño americano con sus mansiones suntuosas, sus éxitos profesionales y deportivos y sus vacaciones de glamur.
El Libro de los Baltimore tiene 479 páginas divididas en un prólogo: Un mes antes del Drama (2004); cuatro partes: El libro de la juventud perdida (1989-1997), El libro de la fraternidad perdida (1998-2001), El libro de los Goldman (1960-1989), El libro del Drama (2002-2004), El libro de la reparación (2004-2012) y un epílogo: Día de Acción de Gracias (2012).
La palabra Drama escrita con mayúscula, detalle que manifiesta la importancia que lo que esconde tiene para Marcus, va apareciendo a lo largo de gran parte del relato, de tal modo que lo acaecido, que no está expuesto de forma lineal, se teje alrededor de ese suceso creando una interesante y amena intriga.
Sin embargo, y a pesar de reconocer que Joël Dicker escribe bien, el hecho de que la narración se centre sobre todo en las vivencias de un grupo de niños, más tarde jóvenes, expuestas por uno de ellos que nos habla de los estudios, las relaciones familiares y sociales, las diversiones o el amor, determinadas por un conjunto de complicaciones de lo más variado, algunas bastante inverosímiles, provoca que El Libro de los Baltimore se revista de una pátina juvenil que seguro agrada a muchos lectores, pero que a mí me ha dejado con una sensación parecida a la que experimenté cuando leí La verdad sobre el caso Harry Quebert, agravada aquí porque la historia está menos elaborada y hay pocos personajes creíbles.