miércoles, 9 de diciembre de 2015

LA VIDA DE PI

En el grupo de lectores del que formo parte se propuso que leyéramos La vida de Pi de Yan Martel, un escritor que, por cuestiones relacionadas con el trabajo de su padre, nació en Salamanca, y después de recorrer por las mismas cuestiones varios países, terminó en Canadá, donde ahora reside.
Digo esto, porque el libro que nos ocupa también es un tanto cosmopolita, aunque el personaje principal proceda de la India, Pi, y al término de su azarosa aventura, vaya a vivir a Canadá, al igual que Yan Martel.
Podemos dividir La vida de Pi en dos partes bien diferenciadas. Los meticulosos dirían que en cuatro, si tenemos en cuenta los prolegómenos de la historia, cuando su protagonista empieza a contársela al escritor que no acaba de hallar un buen relato; y el desenlace con el interrogatorio al que someten a Pi los funcionarios japoneses.
Pero atendiendo al número de páginas requeridas, yo me centraré sobre todo en dos. La primera comprende aquellas que narran lo acaecido en Pondicherry (India), lugar en el que Pi vivió con su hermano y sus padres propietarios de un zoo. A la segunda pertenecen las que nos explican lo sucedido durante los 227 en los que el adolescente Pi recorrió el océano Pacífico a bordo de un bote y en compañía de un tigre de Bengala.
Entre los lectores del grupo hubo división de opiniones y cada uno apoyó con argumentos la suya. Argumentos que incluyeron, incluso, datos científicos que corroborarían escenas del libro que muchos pensábamos podían provenir de la imaginación de Yan Martel.
Mi opinión, que es la que traigo a Opticks, es que la historia está bien construida, y aunque se apoye en hechos similares ya escritos, Yan Martel demuestra unas excelentes dotes de narrador y un exuberante caudal imaginativo. Sin embargo, me gustan mucho más la primera parte y el desenlace que la detalladísima explicación del recorrido por el océano.
La primera parte, en la que se describe la vida de la familia en Pondicherry, posee humor, ternura, profundidad y originalidad. Lo mismo sucede con el desenlace, sustituyendo lo tierno por lo sorprendente y hasta lo místico.
En la travesía por el Pacífico hay escenas muy bellas, otras de gran religiosidad y exaltación de la naturaleza. Pero luego están todas aquellas en las que se mata, se muerde, se desgarra, se tritura, se sufre, se agoniza…; y, como he dicho más arriba, con todo lujo de detalles sanguinolentos y truculentos.
La vida de Pi se publicó en el año 2002 y fue llevada al cine en el 2012. La película ganó cuatro Óscar. Según me han dicho la belleza de las imágenes y los fastuosos efectos especiales hacen olvidar los posibles detalles truculentos.
 

 

 

 

 

 

 

 

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