martes, 24 de noviembre de 2015

EL NADADOR EN EL MAR SECRETO

Si según el diccionario ineludible es aquello que no se puede eludir, o sea, que no se puede impedir o evitar su efecto, el libro que hoy traigo a Opticks, El nadador en el mar secreto del escritor estadounidense William Kotzwinkle, debe ser considerado como ineludible.
Seguro que los responsables de la editorial Navona comparten esta opinión, ya que han iniciado con dicho libro una colección nueva a la que llaman Los ineludibles.
En la definición del diccionario se habla de un efecto que no se puede impedir. La lectura de esta breve joya literaria, sólo noventa páginas, es difícil que deje indiferente a cualquier ser humano que se precie de serlo. Más aún sabiendo que el suceso que relata William Kotzwinkle  en ella ocurrió al escritor en realidad.
Los protagonistas principales de El nadador en el mar secreto son Laski y Diane, una pareja que espera su primer hijo. El eje central del relato, contado por el padre y en tercera persona, es el complicado nacimiento de ese niño.
La pareja vive en una casa solitaria rodeada de bosques. La acción transcurre durante el invierno. El néctar blanco de la luna ilumina la noche y los senderos cubiertos de nieve. Laski y Diane, en previsión de que pudiese suceder algo así, lo han preparado con antelación todo para llegar sanos y salvos al hospital.
El resto de la historia, incluso los detalles del comienzo, dejo que lo descubran los lectores. No sobra ni una línea. Tampoco falta. Todas poseen una intensidad y una belleza tal, que estremecen y abruman. Hasta logran que te sientas un intruso, alguien ajeno que altera con su presencia escrutadora esa especial atmósfera que envuelve a los futuros padres.
La soledad, la fragilidad humana, el amor, la vida y la muerte, eternos temas tratados tantas veces y por tantos autores, nos los presenta William Kotzwinkle en El nadador en el mar profundo utilizando las palabras justas, los sentimientos justos, con una conmovedora y contenida sobriedad.
Termino la reseña de hoy con lo que Lea Vélez, autora de El jardín de la memoria, ensalzado hace algún tiempo en Opticks, ha dicho sobre El nadador en el mar profundo: Quizá el mejor libro que he leído. Es metáfora del universo y de mí misma. Un libro perfecto. Una guía interior. Un resumen. Un milagro. Pura brujería.   

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