martes, 16 de junio de 2015

TAMBIÉN ESTO PASARÁ

Tras la lectura del libro de Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte, y del escrito por Lea Vélez titulado El jardín de la memoria, en los que ambas escritoras afrontan la muerte de sus respectivos esposos, el que acabo de leer, También esto pasará de Milena Busquets, pese a tener como eje central la muerte de su madre en 2012, y no haciendo aún demasiado tiempo que murió la mía, no me ha conmovido ni emocionado del mismo modo que lograron hacerlo las dos primeras obras citadas.
No quiere esto decir que el libro en sí no me parezca valioso, está muy bien escrito, se lee con facilidad y el planteamiento de las relaciones entre la madre y la hija, así como la repercusión de dichas relaciones en la vida posterior de la joven, es interesante y acertado. Sin embargo, me deja indiferente.
 Analizando el porqué de esta sensación, pienso que puede influir el hecho de haber perdido a mi madre y no compartir ni uno solo de los pensamientos que sobre la pérdida de la suya expone la protagonista de la novela de Milena Busquets, Elena, alter ego de la propia autora, que no ha querido poner su nombre y el de su madre, la famosa editora y escritora Esther Tusquets,  para que nadie piense que desea aprovecharse de esa fama en beneficio de la difusión del libro.
Precaución que considero bastante absurda, ya que, de todas formas, en lo que va contando Milena, puede reconocerse a la que, durante largo tiempo, fue considerada como la editora vitalista, enérgica, independiente y generosa; también como la escritora profunda y perspicaz, que al final de su vida, a consecuencia de la enfermedad degenerativa que padecía, se convirtió en un ser de comportamiento difícil y amargado, consciente en ocasiones de la actitud de los falsos amigos, otrora aduladores, a los que no interesa lo que dice: “Una de las cosas más duras de hacerse viejo es darse cuenta de que lo que explicas ya no le importa a nadie”.    
La difícil relación que mantienen madre e hija, las reacciones de la segunda ante las exigencias de la primera y el dolor por la pérdida que se hace cada vez más presente y provoca reflexiones continuas, evocando las horas vividas y valorando lo bueno que recibió de ella, junto a la descripción de paisajes y ambientes, Cadaqués sobre todo, es lo que más me gusta de También esto pasará.
Lo que menos, el ambiente en sí, la frivolidad presente en muchas de sus páginas: el sexo, los maridos, el amante, las amigas, la insistencia en explicar el modo en que unos y otros van vestidos, o lo que se refiere al atractivo hombre del cementerio, por citar sólo algunas particularidades, creo que restan profundidad y emoción a la obra.
Aunque tratándose de la segunda novela de la autora y dada la repercusión internacional que ha tenido, seguro que irá perfeccionando su quehacer y el éxito acompañará posteriores proyectos.
 

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