lunes, 22 de junio de 2015

COMO DE LA FAMILIA

Cuando leí en el año 2008 La soledad de los números primos del escritor Paolo Giordano, atraída por el enorme éxito que consiguió tras su publicación, escribí que era un libro de fácil lectura, con argumento interesante aunque un tanto forzado, pero que para ser su primera novela, no estaba mal. Añadí que quizá la popularidad conseguida obligaría a Giordano a esmerarse más en las siguientes publicaciones.
Ahora acabo de leer Como de la familia, última novela de este autor y opino de nuevo que se trata de un libro de fácil lectura. Ciento treinta y nueve páginas a las que no necesitas dedicar muchas horas.
El argumento gira en torno a Babette, asistenta en la casa de un matrimonio joven que espera su primer hijo. La muerte por cáncer de Babette, apodo que le pone el matrimonio dada su forma de ser, conversar y actuar, aparece en la primera página del libro y da pie a que el marido nos relate durante todo el resto lo que la asistenta, que después ejercerá también como niñera, significó para todos ellos. Relato que incluye reflexiones sobre la convivencia con su esposa, el tipo de vida que llevan, la educación del niño y la historia de la mujer que acaba de morir.
En resumen, Como de la familia es un libro que está bien escrito, que describe situaciones conocidas: enfermedad, exceso de trabajo, incomunicación en la pareja, expectativas fallidas en los hijos, dependencia de la persona que ayuda en casa, tal vez hasta cariño, pero no aporta nada, no descubre ningún tesoro oculto.
Fernando Savater en su extensa e interesante obra Misterio, emoción y riesgo realiza un análisis comparativo entre la narración y la novela actual, expresando su admiración por la primera ya que “La narración transmite la esperanza de los hombres en sus propias posibilidades. No hay esperanza sino en los recuerdos: allí están las victorias y la lección de los fracasos, la superación de lo que parecía imposible, la intervención favorable o desfavorable de los dioses, el aniquilamiento de todos los tiranos, los recursos de la astucia y el coraje… No hay tarea más ajena al narrador que la desmitificación, que es, por el contrario, la tarea primordial del novelista moderno”.
Desmitificación y ¡bien que se esfuerzan casi todos los autores que he leído en los últimos tiempos para alejar cualquier clase de mito! Algo en lo que apoyarse, que nos reconcilie con el pasado y nos ayude afrontar el futuro con una cierta dosis de esperanza.
No una esperanza ingenua en el sentido habitual de la palabra, sino la esperanza que, cito de nuevo a Savater, “Viene de aquel ingenuos latino que, según Corominas, significa noble, generoso y, propiamente nacido libre”.
   

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