sábado, 20 de diciembre de 2014

BUENOS DESEOS

Este año para enviar, en nombre de los que hacemos Opticks, los mejores deseos a nuestros amigos y visitantes, he elegido un villancico que llega a España desde la querida tierra cubana. Lo he elegido porque parece ser que el futuro de Cuba se presenta con menos nubarrones.
Ojalá que la ausencia de nubarrones sea poco a poco tan común en el futuro de todos nosotros como la alegría de los cubanos.
             
                CAMPANITAS DE CUBA
 
Eco se oye en las campiñas,
ecos de alegres cantares,
cantan al Rey de los Cielos
voces que son celestiales.
 
Y en todo el campo cubano
se escuchan bellos cantares,
cantan al Rey de los Cielos,
dormidito entre pañales.
Cuba le adora y le canta,
con campanitas cubanas.
 
                   Noche tan linda y tan bella
                   no hubo jamás en la tierra.
                  noche que en todo se alegra
                     con la llegada de Dios.
 
                  Brilla en el cielo una estrella,
                   se oyen campanas lejanas,
                    son campanitas cubanas,
                    son campanitas de amor.
    

domingo, 14 de diciembre de 2014

MOVIMIENTO PERPETUO

Hace frío y llueve. Enfrento la última semana de otoño con la melancolía que suele acompañarme a lo largo de toda la estación. Un estado de ánimo que me lleva a elegir alguno de los libros que fueron importantes en un tiempo por el placer de su lectura, las tertulias a que dieron lugar, lo que aprendí de ellos y otras cuestiones que, como las anteriores o más personales, quedan al margen de la obra en sí.
Uno de esos libros fue y será siempre Movimiento perpetuo de Augusto Monterroso. Al igual que a otros grandes autores, Manolo me había descubierto a Monterroso antes de que le dieran en el año 2000 el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Recuerdo que, tras la lectura de Onís es el asesino, a los dos nos dio por componer palíndromos e intercambiarlos (los guardo todos como recuerdo de aquellas literarias jornadas).
Después he oído o leído alusiones al escritor, que se consideraba guatemalteco aunque nació en Honduras, referidas al considerado el cuento más breve del mundo: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Nada más, al menos en mi círculo próximo. Se publica tanto, las novedades son tan abundantes y variadas, que no se suele releer a escritores poco prolíficos como lo fue Monterroso, pese a su enorme valía intelectual.
Movimiento perpetuo incluye fábulas, en las que el lector ha de deducir la moraleja; ensayos, historias, disquisiciones, pensamientos y reflexiones en muchas de las cuales el autor hace de la brevedad un arte.
Intercalados con los escritos de Monterroso en Movimiento perpetuo hay reproducidas citas literarias de autores diversos, en las que se alude de alguna manera a las moscas, título también de la primera reflexión extensa del autor que aparece en el libro.
Augusto Monterroso es un escritor culto, en sus historias demuestra amplios conocimientos de autores y obras fundamentales de la Literatura universal. Uno de los muchos ejemplos que encontramos en esta obra podría ser el, llamémosle ensayo, que titula Beneficios y maleficios de Jorge Luis Borges. Maneja de un modo magistral la ironía, en el fondo de la que percibimos una íntima tristeza y un pesimismo amargo: El hombre no se conforma con ser el animal más estúpido de la Creación, encima se permite el lujo de ser el único ridículo.   Y es que se dice de Monterroso que era muy tímido y el ridículo es el gran enemigo de los tímidos.
Vuelvo a leer lo que he escrito hasta ahora y me doy cuenta de que me estoy quedando muy corta en mis apreciaciones. Hay que tener el genio de este hombre, su formación, su valía intelectual para sintetizar en pocas líneas todo lo que ha aportado a la literatura, todo lo que sus obras pueden enseñar a los autores que empiezan: el manejo del lenguaje, de los silencios, de la composición del texto. La profundidad en lo que escribe, sus dotes de observación, su compromiso con los más altos valores humanos (quizá provenga de ahí el escepticismo), su peculiar sentido del humor y hasta su ternura.
De todo lo que disfrutarán ampliamente en cualquiera de los pocos libros que nos dejó y, por supuesto, en este excepcional Movimiento perpetuo que el mismo Augusto Monterroso presenta así: La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas;  no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

LA GENTE DE JULY

Conforme pasa el tiempo y cumplo años, el cargo que ocupa una persona, sus títulos o posición social me van diciendo menos. La verdad es que nunca me dijeron demasiado. Siempre tuve presente la hipocresía que subyace en la frase “Haced lo que os digo y no hagáis lo que hago”. Así que procuro vivir de acuerdo con lo que pienso y creo. Eso me hace no tener demasiados amigos, pero los pocos que tengo son geniales.
Lo anterior viene a cuento de una discusión que hemos mantenido a veces varios lectores: ¿Debe juzgarse una obra literaria al margen de la persona que la escribe? Mi opinión es que sí. Lo contrario sería propio de regímenes totalitarios o de seres con bajos instintos que, por el hecho de pertenecer la persona a una determinada clase social, tener unas ideas, una religión, una moral o unas costumbres distintas del que juzga, condenan su obra al ostracismo o a la hoguera (junto con ella misma en ocasiones), como por desgracia ha sucedido y sigue sucediendo en demasiados lugares de la Tierra.
Esto no quiere decir que no haya autores cuya vida y obra estén sincronizadas. Un ejemplo es la autora que hoy traigo a Opticks, Nadine Gordimer.
Nadine Gordimer nació en Sudáfrica en 1923 y murió en el mismo país el pasado mes de julio. De raza blanca, clamó contra el apartheid, defendió la libertad y la democracia, se implicó en causas que ayudaran a los más débiles y obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1991.
Como escritora, Nadine Gordimer afirmaba que con sus libros no pretendía gritar contra el racismo, que eso lo hacía con sus acciones.
La gente de July, novela publicada por Nadine Gordimer en 1981, cuenta la historia de Bam y Maureen, un matrimonio de clase acomodada en la Sudáfrica del apartheid. Maureen y Bam Smales no comparten las ideas racistas que consideran intolerables, por lo que tratan de un modo que piensan es respetuoso y correcto a July, su criado negro.
Adelantando la revuelta que en 1992 acabaría con la segregación racial, Nadine Gordimer coloca al matrimonio y a sus tres hijos bajo la protección de July que, así comienza la novela, les sirve té en la cabaña de su aldea.
Dicha cabaña pertenecía a la madre del criado y él la ha ofrecido como refugio a los Smales, después de guiarlos hasta ella por terrenos desconocidos, mientras huían de la violencia reinante en la ciudad en la que residían, tras el levantamiento de la población negra.
En un escenario reducido, la cabaña y poco más, con el estilo sobrio y denso que le caracteriza, sin florituras ni elementos superfluos que nos distraigan del fondo del relato, la escritora sudafricana presenta las reacciones de unos y otros en una situación en la que el antiguo criado ha pasado a ser salvador, defensor y hasta jefe de sus antiguos amos.
La adaptación a una vida carente de comodidad alguna, muy fácil en los niños, las reticencias de la mujer y la madre de July ante la llegada de los blancos y, sobre todo, la reflexión continuada de Maureen sobre su vida pasada, las funciones que July desempeñó en la casa y el cambio experimentado, lo que la lleva a frecuentes enfrentamientos dialécticos con el hombre, plantea al lector muchos y variados interrogantes.
Interrogantes a los que Nadine Gordimer no responde en La gente de July. La historia queda abierta, Cada lector podrá buscar, si lo desea, el final más acorde con sus preferencias personales.