domingo, 30 de noviembre de 2014

ÁVIDAS PRETENSIONES

He leído tres libros de Fernando Aramburu, Los peces de la amargura, Viaje con Clara por Alemania y el tercero, del que hablaré a continuación, Ávidas Pretensiones.
Lo sorprendente es que, tratándose de libros muy distintos, el autor se ha entregado a cada uno de ellos por entero y eso se nota en la maestría con la que están escritos.
Esa entrega, esa honradez intelectual resulta comprensible en Los peces de la amargura, colección de historias que tienen como protagonistas a personas del País Vasco afectadas de un modo u otro por el terrorismo de ETA. Habiendo nacido en San Sebastián, aunque resida en Alemania desde 1985, Fernando Aramburu conoce bien la enfermedad que aqueja a la sociedad vasca. Por esa razón, las historias contenidas en Los peces de la amargura son tan reales, están tan bien contadas, que deberían ser de lectura obligatoria en todos los institutos de España para atajar radicalismos y calibrar consecuencias.
Viaje con Clara por Alemania no es un libro de viajes al uso, en él se mezclan la descripción de ciudades y paisajes de ese país con las peripecias, muchas veces divertidas, vividas por los protagonistas mientras recorren el territorio alemán y la ternura que preside las relaciones entre Clara y su marido español. En Viaje con Clara por Alemania Fernando Aramburu echa por tierra viejos estereotipos y logra que el lector se sienta un poco más ciudadano del mundo.
Ávidas pretensiones no tiene nada que ver con los anteriores. La historia que nos cuenta el autor en tercera persona se centra en las, podríamos llamar “aventuras”, de un grupo de poetas y poetisas en el transcurso de las Terceras Jornadas Poéticas de Morilla del Pinar, que tienen lugar en la hospedería alquilada para tal fin que regentan las Hermanas Siervas de las Sagradas Espinas de Jesús (las espinosas).
Las relaciones entre los veintiocho poetas inscritos en las jornadas, hombres y mujeres, se apartan bastante de lo que predican las monjas. Hay sexo entre mujeres, entre hombres y entre hombres y mujeres. Hay drogas, borracheras, accidentes, peleas, equívocos, venganzas, celos, envidias y todo lo que podamos imaginar dentro de un grupo humano caracterizado por su enorme ego.
Afirma Fernando Aramburu que, siendo él poeta, no pretendía criticar al gremio, ¡pues anda que si lo pretende! Lo que sucede es que, al ser el tono general humorístico, en ocasiones no puedes evitar la carcajada, la parodia no parece tan cruel. Pero la verdad es que sólo se salva en parte el organizador de las Jornadas, el vasco Lopetegui o Lope a secas. El resto del “rebaño lirico” resulta penoso, aunque el excéntrico y disparatado modo de actuar de algunos de los participantes responda a auténticas tragedias.
Lo extraordinario de Ávidas pretensiones, dejando a un lado la originalidad del relato en sí, radica en la forma cómo está construido. Construcción que demuestra que Fernando Aramburu se inició en la poesía y conoce a la perfección las técnicas utilizadas en la misma. Ese dominio del lenguaje y su estructuración que vemos, por ejemplo, en los parlamentos de Lope a la cuadrilla, unido, como he dicho antes, a la originalidad del tema tratado, ha contribuido a que Ávidas pretensiones reciba el Premio Biblioteca Breve 2014 que otorga la Editorial Seix Barral.

domingo, 23 de noviembre de 2014

EL MUNDO DE AFUERA

El libro de esta semana se titula El mundo de afuera, su autor es el colombiano Jorge Franco, que ha recibido por la citada obra el Premio Alfaguara de Novela 2014.
Pensando, pensando recuerdo que el Premio Alfaguara que primero leí, recomendado por mi amigo Manolo, fue Son de mar de Manuel Vicent, y el último El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez, como Jorge Franco también colombiano. Ambas obras me parecieron excelentes.
No sucede lo mismo con El mundo de afuera. No sé si es porque su autor escribe guiones de cine o porque a esta novela, basada en hechos reales, no le dedicó el tiempo necesario. El caso es que la historia, que podría dar lugar a una película, me parece poco acabada. Se tocan muchos temas y no se profundiza en ninguno.
Veamos el argumento, que va de atrás adelante y de adelante atrás, sin que a veces sepamos el porqué de tanto cambio.
El relato empieza en Medellín en 1971 con el informe que hace la policía del secuestro de Don Diego, un acaudalado Sr. de la ciudad.
De inmediato, el autor nos traslada a un lugar a las afueras de Medellín donde se alza un imponente castillo en el que viven Dita, la mujer de Don Diego, su joven hija Isolda, Hedda, la institutriz alemana que la cuida y una numerosa servidumbre.
Nuevo salto y otra escena de una cabaña perdida en el monte en la que mantienen encerrado a Don Diego varios hombres, pobres desgraciados, dirigidos por uno al que apodan El Mono, que les asegura podrán conseguir mucho dinero con el secuestro y al que considero principal protagonista de la obra.
Así, saltando de tiempo en tiempo, nos enteramos de que Don Diego es germanófilo y amante de la ópera de Wagner. Que en Berlín conoció a la aristócrata alemana Dita. Que ella aceptó vivir con él pero sin casarse. Que para residir ambos en Medellín pidió a un arquitecto alemán le hiciese los planos de un castillo parecido al de La Rochefoucauld. Que de la unión de ambos nació una niña a la que llamaron Isolda y mantienen encerrada en el castillo con todos los lujos, pero a salvo de lo que consideran influencias nefastas de “el mundo de afuera”. Que Isolda ansía vivir de otra manera y busca libertad en el bosque donde los “almirajes” le hacen complicados peinados que adornan con flores y hojas.
Si lo anterior no tuviese suficiente enjundia para desarrollar en pocas páginas, se nos cuenta la vida de El Mono, desde que era un muchacho y con la pandilla espiaba a Isolda en el recinto del castillo, hasta que entró en el mundo del hampa, junto a su novia Twiggy y otros del mismo barrio.
En la actualidad, mientras tiene encerrado a Don Diego y gestiona el rescate, parece enamorado de un muchacho muy guapo con el que se encuentra y al que hace regalos caros a espaldas de Twiggy.
Esto sería, a grandes rasgos, el contenido de El mundo de afuera. Omito multitud de detalles que se quedan sólo en un apunte y a los que no les veo utilidad, por ejemplo, las relaciones de la institutriz o el vidente belga contratado por la familia de Don Diego.
Para terminar el comentario de este Premio Alfaguara 2014, podría decirse que se trata de una novela incalificable. No es un cuento de hadas, a pesar del castillo y la “princesa” Isolda. No pertenece al realismo mágico, aunque la niña se adentre en el bosque y juegue con los “almirajes”. No denuncia una realidad social injusta, ya que profundiza poco en el contraste entre ambos mundos. No es un relato policiaco, ni psicológico ni romántico ni erótico ni…
La única calificación que se me ocurre es que se trata de un guión de cine o una historia escrita a toda prisa para optar a un premio.

 

martes, 18 de noviembre de 2014

LA TRABAJADORA

Leo en el periódico la historia de una joven periodista que, a pesar de sus variados empleos, sobrevive con enormes esfuerzos por el poco dinero que le proporcionan todos ellos y que, aun prescindiendo de cualquier clase de capricho, ciñéndose a lo básico, necesita la ayuda de sus padres para llegar a duras penas a fin de mes.
El análisis de esta vida en precario se completa con diversos estudios sobre la situación laboral y las expectativas de futuro que tienen los jóvenes españoles, en general, bastante deficientes.
Lo anterior viene a cuento porque Elisa, protagonista del libro de Elvira Navarro que hoy traigo a Opticks y que se titula La trabajadora, es una mujer joven empleada como correctora en una importante editorial que retrasa los pagos durante meses. Esa situación de inseguridad y carencias le obliga a buscar una vivienda en la periferia de Madrid y a compartir el alquiler con Susana, extraña y enigmática persona que construye murales con pequeñísimas figuras recortadas de catálogos y revistas.
Tanto Elisa como Susana viven obsesiones de tipo patológico, más agudas en la primera que en la segunda, que les hacen bordear el oscuro campo de la locura, sin que lleguemos a saber qué exactamente es lo que las provoca.
Las obsesiones de una y otra se cruzan sin juntarse. Ambas las padecen e intentan liberarse de su carga de modo individual, aunque Susana hable a Elisa de ellas y le explique el modo cómo las puso en práctica.
Estas confidencias, que Elisa va escribiendo, sirven de inicio al libro, conduciendo al lector de atrás hacia adelante de la historia y de delante atrás, en una complicada estructura de cambios que nos hace partícipes de la desazón y de la angustia que padecen las protagonistas.
Los encuentros eróticos por parte de Susana con el enano Fabio, la crudeza en la exposición de sus deseos morbosos, las descripciones de su anatomía…Todo esto unido a esa ciudad casi fantasmagórica que Elisa recorre enajenada, con barriadas que dejó a medias la especulación y viviendas de las que se aprovechan okupas y sin techo (el detalle de los cables que salen de las casas y se conectan furtivamente al tendido eléctrico general), los efectos del bloqueo mental que sufre la joven periodista, la situación de inseguridad y miedo que le provoca el no saber cuándo cobrará el sueldo y si lo cobrará alguna vez.
La trabajadora es el segundo libro que leo de Elvira Navarro. El primero, La ciudad en invierno que la dio a conocer en el complicado mundo editorial, muestra ya el estilo característico que apreciamos en éste: frases cortas y directas, profundo análisis psicológico de los personajes, detalladas descripciones de la ciudad en la que vive, preocupación por la persona como ente social desarraigado.
En La trabajadora la preocupación se centra en el ámbito laboral que conduce a los jóvenes a enfrentarse al futuro de manera pesimista y desesperanzada, asumiendo que deben revisar a la baja sus expectativas y conformarse con vivir una vida en precario, en la que encontraran muchas dificultades para trazar una trayectoria laboral en la que edificar sus proyectos vitales.
De esto a la locura hay sólo un paso que Elvira Navarro reproduce en La trabajadora con realismo impactante y total.

lunes, 10 de noviembre de 2014

TANTA GENTE SOLA

El día 1 de noviembre, festividad católica de Todos los Santos, visito el cementerio, que alberga ya una buena parte de mi historia, y me detengo unos momentos ante las tumbas de los que fueron importantes en ella: mi abuela, mis padres, mi amigo Manolo…
Dejando a un lado las referencias familiares, que no vienen a cuento, considerando el libro que hoy me ocupa y las fechas que son, voy a hablar de Manolo.
Y es que, hasta que coincidimos en el mismo colegio y supe de su afición a los libros, yo había sido una lectora solitaria que solía leer, sin orden ni concierto, en cualquiera de los campos de la literatura: novela, poesía, teatro o ensayo, aquello que le iba mejor a mi estado de ánimo o recomendaban los periódicos en los suplementos culturales.
Compartiendo conmigo sus lecturas, Manolo consiguió dirigir mi atención hacia los libros que él creía mejores, en general bastante pesimistas.
Hablo de libros y no de autores. Ambos pensábamos que, en ocasiones, los más respetados escriben obras que podíamos calificar de poco dignas.
Uno de los primeros libros que Manolo me recomendó era de Vila-Matas. Investigando  la trayectoria de este autor, descubrí el término metaliteratura. Es decir, algo así como literatura dentro de la literatura. Descubrí también que a Vila-Matas no le gustaba nada dicho término y afirmaba que la literatura podía ser simplemente buena o mala.
Lo anterior viene a cuento porque, de los nueve relatos que contiene Tanta gente sola, libro de Juan Bonilla que hoy traigo a Opticks en recuerdo de mi amigo Manolo, uno de ellos, en concreto el sexto, tiene por nombre Metaliteratura y se refiere a un cuento de Borges que el protagonista de la historia pretende convertir en realidad.
Pero no sólo este sexto relato nos presenta literatura dentro de la literatura, el último del libro, titulado El lector de Perec, gira en torno a Je me souviens, obra de Georges Perec compuesta por cuatrocientas ochenta anotaciones que comienzan todas con las tres palabras del título (Yo me acuerdo).
En el caso de Tanta gente sola, viene bien la opinión de Vila-Matas. Se trata de un excelente conjunto de relatos, en apariencia diferentes porque los protagonistas tienen distintas edades y vivencias, que Juan Bonilla engarza con gran habilidad utilizando como nexo de unión al poeta, que aparece en el primero, en el cuarto y en el séptimo, unificándolos todos en el noveno y último.
Tanta gente sola del escritor andaluz Juan Bonilla es uno de esos libros capaces de complacer a los lectores más exigentes. Está escrito con un cuidado minucioso que apreciamos en las situaciones que plantea y en la elección de un lenguaje adecuado en cada momento al personaje protagonista y a sus especiales circunstancias.
Un lenguaje que varía según las diferentes soledades y logra que al lector le apetezca volver a leer determinadas páginas por la precisión analítica del texto o la belleza de lo expresado.

martes, 4 de noviembre de 2014

LA VERDAD Y OTRAS MENTIRAS

Conforme te vas adentrando en La verdad y otras mentiras, primera novela escrita por el guionista alemán Sascha Arango, si eres aficionado a las historias policiacas de “serie negra”, descubrirás que Henry Hayden, personaje principal de dicho libro, se asemeja en múltiples aspectos a Tom Ripley, protagonista de las novelas de “serie negra” creadas por Patricia  Highsmith.
Ambos, Tom Ripley y Henry Hayden, recurren a la doble personalidad para ocultar sus trapicheos más o menos graves; planifican con total frialdad cada uno de los movimientos que realizan, las estrategias que diseñan destinadas a despistar a los posibles investigadores les salen bien y carecen por completo de sentimientos de culpabilidad.
Además, también en los dos casos, tanto Tom Ripley como Henry Hayden se las ingenian para desaparecer del lugar en el que ha cometido los delitos y empezar de nuevo en otro escenario.
La originalidad de La verdad y otras mentiras estriba, sobre todo, en su argumento. Henry Haydin es un escritor famoso alabado por la crítica y por los lectores que vive junto a su esposa y un perro en una antigua casa alejada de la ciudad.
Lo que los lectores y críticos ignoran es que los libros que publica Henry Haydin no los escribe él sino Martha, su esposa.
Martha escribe por un impulso que le fuerza a hacerlo, pero no desea ninguna clase de notoriedad. De hecho, hasta que conoció a Henry, lo que iba escribiendo lo amontonaba en el sótano de cualquier manera expuesto a las ratas y a la humedad.
En el matrimonio formado por Henry y Marta, bastante atípico por cierto, las funciones están repartidas de manera que el hombre se ocupa de los asuntos materiales y la mujer tan sólo de escribir.
Entre las ocupaciones materiales de Henry está la de encargarse de la casa en todos los aspectos, asistir a la presentación y difusión de los que creen sus libros, inventar dedicatorias para los numerosos compradores, disfrutar de cualquier lujo apetecible y acostarse con las mujeres que más le atraen.
La verdad y otras mentiras empieza cuando Betty, amante de Henry y redactora jefe de la editorial que publica sus obras, le muestra una ecografía y le confiesa que aquello que ve es hijo de ambos.
A partir de ahí, con gran habilidad, Sascha Arango desarrolla la trama característica de una novela negra, en la que todos los personajes tienen alguna tara psicológica, la sociedad en su conjunto tampoco se salva y los acontecimientos se suceden de un modo vertiginoso y perfectamente planificado para beneficiar al “malo” de la historia.
Leo en la contraportada que ya se ha cerrado la venta de los derechos cinematográficos de La verdad y otras mentiras y que su autor, Sascha Arango, ha recibido la aclamación unánime de la crítica y los lectores por su excepcional debut literario.
Mi opinión es que se trata de un libro brillante y sorprendente que interesa desde el principio hasta el final, incluyendo el mensaje contenido en el título. 
Si tenemos en cuenta el prestigio internacional como guionista que posee el autor alemán, seguro que dará lugar a una exitosa versión cinematográfica con un suspense de lo más inquietante.