domingo, 31 de agosto de 2014

LOS BIENES DE ESTE MUNDO

Enfrentarse a la obra de una escritora judía asesinada en Auschwitz sin ideas preconcebidas creo que es poco menos que imposible. Más aún si se trata de Irene Némirovsky, hija única de una acaudalada familia ucraniana que se estableció en París huyendo de la revolución bolchevique, recibió una educación exquisita, se licenció en Letras por la Sorbona y conoció pronto el éxito literario, lo que, sin embargo, no le ayudó a que el gobierno de Vichy la defendiera teniendo, incluso, que ocultar su identidad para publicar por entregas en el semanario Gringoire la novela que nos ocupa.
Dicha novela titulada Los bienes de este mundo fue publicada como he dicho antes por entregas entre abril y junio de 1941. Irene y su marido son asesinados en Auschwitz en 1942.
Mi extrañeza de lectora aparece cuando pienso en los sentimientos de Irene Némirovsky, asociados a sus vivencias, mientras iba escribiendo cada capítulo. El temor ante un destino incierto, el rechazo de muchos por ser judía, la nula protección de las autoridades frente a la persecución nazi, deberían tenerla angustiada (ideas preconcebidas).
Sin embargo, y es la razón por la que Los bienes de este mundo me ha sorprendido, esa lógica angustia no se percibe en ninguna de sus páginas. Se trata de una historia bien escrita y, en apariencia, sin esfuerzo alguno, que se lee en unas horas  y cuyo argumento gira en torno a la familia Hardelot, propietaria de una importante fábrica de papel en un pueblecito de Francia, Saint-Elme, desde poco antes de la Primera Guerra Mundial hasta finales de la Segunda.
Irene Némirovski presenta en Los bienes de este mundo a esa familia con gran delicadeza, aunque aporte toda clase de detalles físicos y psicológicos que nos ayudan a imaginarlos y a observar cómo transcurre su vida en una sociedad provinciana, en la que cuentan mucho las apariencias y las alianzas matrimoniales entre personas de la misma clase social.
Julien, el abuelo y dueño de la empresa, exigente y fiel a los principios heredados. Charles, el padre, generoso y débil de carácter, a la sombra siempre del abuelo. Marthe, la madre, educada para perpetuar la estirpe y el rango. Pierre, el hijo que se rebela contra todos y se casa con Agnes, su amor desde la infancia. Agnes, la valiente y enamorada esposa. Simone, la novia rechazada que no olvida el desprecio. Rose, Guy, Colette, Florent, etc. Personas que van apareciendo en el relato de forma natural y, aun viviendo situaciones dramáticas, no logran conmovernos.
Visto de este modo, no acabas de entender si la autora está disimulando, si se evade así de sus problemas o si ése es realmente su estilo de escritura: presentar unos hechos y unos personajes que se enfrentan a ellos sin estridencias, sin dramatismo y sin emitir ningún tipo de juicio sobre la forma cómo se comportan, dejando que el lector extraiga sus propias conclusiones.
Conclusiones que tal vez complete cuando lea Suite francesa, considerada por los expertos la mejor obra de Irene Némirovsky.

 

domingo, 24 de agosto de 2014

EJERCICIOS RESPIRATORIOS

A poco de empezar a leer el libro titulado Ejercicios respiratorios, por el que la escritora norteamericana Anne Tyler obtuvo en 1988 el Premio Pulitzer, pensé en Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013, y en su manera de describir lo cotidiano, de tal modo que convierte al lector en espectador de lo narrado.
Ejercicios respiratorios es una novela de 441 páginas, pero la sensación, hasta incómoda a veces, de presenciar lo que en ella se cuenta, resulta similar a la que se experimenta con bastantes relatos de la Premio Nobel canadiense.
También aquí, como en muchos de esos relatos, la protagonista es una familia. En especial la madre, Maggie, una mujer sencilla, impulsiva, generosa e imaginativa que intenta que la realidad de su casa sea como ella cree  debiera ser, aunque para lograrlo tenga que inventar o forzar situaciones  destinadas a limar aristas, con las que rara vez consigue sus propósitos.
El padre, Ira, mucho más realista, acepta resignado a su querida, impredecible y atolondrada mujer; así como un trabajo rutinario,  una vida anodina, un hijo del que espera poco, una hija perfeccionista al límite y unos parientes que precisan ayuda.
La historia que nos cuenta Anne Tyler en Ejercicios respiratorios se inicia con los preparativos del viaje que Maggie e Ira emprenden para asistir al funeral del marido de una antigua amiga.
Lo que sucede desde que salen de casa hasta que vuelven nos descubre a personas corrientes con defectos y virtudes, errores y contradicciones, sin nada heroico ni tampoco hiriente o repulsivo. Todo entra dentro de la normalidad, teniendo en cuenta los protagonistas de cada uno de los hechos. Incluso el funeral está de acuerdo con la personalidad de la viuda.
El relato no se desarrolla de un modo lineal, a lo largo del mismo Maggie va recordando acontecimientos anteriores y reflexiona sobre ello mostrándonos así los rasgos de su carácter.
El título Ejercicios respiratorios se refiere a aquellos ejercicios que las mujeres suelen aprender cuando asisten a las sesiones de preparación al parto, (ejercicios que se han de repetir con relativa frecuencia para mantener el control aunque no haya un parto de por medio). Tal vez por eso en la novela destacan sobre todo los personajes femeninos, analizados de forma magistral y con los que resulta fácil solidarizarse, porque sus sentimientos y reacciones, hablo como mujer, nos son cercanos y conocidos.
Sin embargo Anne Tyler escribe tan bien, presenta la realidad de una manera tan acertada, que cualquier lector, sin importar su sexo, disfrutará en compañía de un pequeño grupo de seres humanos corrientes que le harán reír, emocionarse y contemplar, a la luz de lo que va leyendo, cómo transcurre su propia vida. 

domingo, 17 de agosto de 2014

CANTA IRLANDA

Recupero las lecturas “serias” con un libro que, desde que conocí su salida al mercado, me apetecía leer. Se trata de Canta Irlanda y lo ha escrito Javier Reverte.
En los últimos tiempos tengo por norma comprar sólo libros cuya lectura me ha causado una impresión favorable y creo enriquecen mi heterogénea biblioteca. Uno de estos libros, apasionante e ilustrativo, fue Corazón de Ulises del mismo autor.
Cuenta Javier Reverte en el prólogo de Canta Irlanda que inició su escritura en el año 2004, cuando viajó a la isla con la finalidad de relatar las experiencias vividas. Pero la impresión que ese viaje le produjo resultó tan intensa, que pensó que su objetividad se vería bastante mermada al poner por escrito lo sentido. Así que el relato quedó aplazado hasta el 2012 y un nuevo viaje.
Los apuntes obtenidos en el viaje primero unidos a los del segundo, nos dan idea de los avances del territorio en infraestructuras y cuestiones técnicas. Todo lo demás: clima, carácter, costumbres, creencias, es decir, lo que hace a Irlanda ser como es, no se ha modificado en absoluto.
La lluvia, los campos verdes, el viento que golpea las costas del Atlántico, el olor a hierba que acaba de cortarse, son algunos de los elementos de un entorno en el que, sobre todo los hombres, han trabajado, se han emborrachado, defendido con las armas su libertad y plasmado todo ello en extraordinarias obras literarias y canciones populares que continúan cantando en los múltiples pubs de ciudades y pueblos.
El libro está planteado de una forma muy original. Cada capítulo comienza con un poema, una canción o un texto literario en castellano y en inglés que le sirve al autor de guía para visitar los lugares relacionados con él, atendiendo a cuestiones esbozadas en el título. Lógicamente el primer texto pertenece al Ulises de James Joyce; el capítulo se titula Bloomsday, 2004.
Y junto a James Joyce, Patrick Kavanagh, Oscar Wilde, William Yeats, Samuel Beckett, Jonathan Swift, por citar algunos escritores irlandeses más, nos adentran en la “Isla Esmeralda”, en el carácter heroico y fatalista de sus gentes y en su costumbre de hacer, según Heinrich Boll, “poesía de la desgracia”.
Al lado de los escritores están los héroes, casi siempre con final trágico; los cineastas (el capítulo 7 ¿Innisfree? ¡Por aquí!  lo dedica Javier Reverte a la película El hombre tranquilo de John Ford), los músicos y hasta los santos.
En resumen, Canta Irlanda es uno de esos libros cuya riqueza de contenido, (aporta, incluso, fotografías de muchas de las personas y de los hechos que en él aparecen), resulta complicado sintetizar. Por lo cual recomiendo su lectura si se desea disfrutar de todo ello.

jueves, 7 de agosto de 2014

LECTURAS DE VERANO

Leo dos novelas veraniegas de tipo policiaco, (son las únicas que tengo a mano), cuya lectura no requiere esfuerzo intelectual alguno.
La primera, El amor no es un verso libre, fue escrita en el año 2013 por Susana Fortes. La segunda, Nadie quiere saber, también del 2013, es obra de la escritora Alicia Giménez Bartlett.
 De Susana Fortes leí hace algún tiempo Esperando a Robert Capa, libro que, pese a lo interesante del tema tratado, me pareció bastante superficial y poco trabajado.
Lo mismo me sucede con El amor no es un verso libre. La llegada a la Residencia de Estudiantes en 1935 de Kate, estudiante norteamericana que desea ampliar sus estudios de literatura española, el encuentro con la intelectualidad republicana que se reúne en ella: Salinas, Alberti, Mª Teresa León, Dalí, Buñuel, etc. y la descripción del ambiente político y social de la época, hubiese requerido, siempre a mi parecer, mayor documentación y profundidad.
Si a esto unimos lo que se nos cuenta de la vida en Estados Unidos de Kate, con tragedias familiares incluidas, la relación amorosa que establece en Madrid con su profesor de literatura, el asesinato de otro estudiante de la Residencia, la investigación de la chica y el profesor buscando el móvil del crimen, el exilio de Salinas y hasta la Batalla del Ebro, todo se convierte en un batiburrillo de acontecimientos hilvanados de forma rápida, para cuyo desarrollo y tratamiento se necesitarían muchas más páginas y mucha más seriedad.  
Nadie quiere saber es la segunda novela que leo de Alicia Giménez Bartlett. La primera, El silencio de los claustros, protagonizada al igual que ésta por la inspectora de policía Petra Delicado, la comenté en Opticks hace tiempo.
En el caso actual, Petra Delicado, al abrir un antiguo caso de asesinato a instancias de la mujer del finado que no quedó tranquila con la primera conclusión del suceso, termina debiendo investigar, ayudada por la policía italiana, a la Camorra, previo viaje a la Italia imperial, y poniendo al descubierto una trama familiar bastante sórdida.
La novela, pese a algunos tópicos que me parecen excesivos y un final un tanto enrevesado, consigue entretener, cuando las circunstancias ambientales no son proclives a libros que precisen de una alta dosis de concentración.