lunes, 13 de octubre de 2014

HEREJES

Hace ya algunos meses la directora de un taller de escritura me recomendó leyera El hombre que amaba a los perros del escritor cubano Leonardo Padura, hasta entonces desconocido para mí.
Al informarme del argumento del libro en cuestión (asesinato de Trotsky por Ramón Mercader), no me apeteció demasiado su lectura, así que continué sin saber nada acerca del autor.
Ha sido ahora, al hablarnos Kiko de Herejes, X Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza y  obra también de Leonardo Padura, cuando he buscado información sobre el escritor citado.
Leonardo Padura nació en La Habana, lugar donde reside, en 1955. Además del Ciudad de Zaragoza, ha recibido numerosos premios, en especial por sus novelas policiacas que tienen como protagonista principal a Mario Conde (no confundir con el banquero), antiguo policía retirado que malvive en la Cuba actual junto a un grupo de amigos que, aunque desengañados como él de la revolución, cuyos prometidos logros nunca vieron, viviendo en una Habana que se cae a pedazos, son incapaces de abandonar el país, porque fuera de su tierra se sentirían perdidos.
Ese ambiente de sueños frustrados y realidades ásperas en las que cada minuto cuenta, aunque haya que pasarlo acompañándose de tragos de ron más o menos infecto, lo refleja de forma magistral Leonado Padura en la primera parte de Herejes, que titula Libro de Daniel, y en la tercera, Libro de Judith.
El punto de partida de Herejes es la tragedia que padecieron novecientos judíos autorizados por los nazis el 1939 para salir de Hamburgo en un barco, el Saint Louis, y viajar hasta La Habana, previo pago de una cantidad de dinero a ciertas autoridades cubanas y a los responsables de la partida en Alemania, país en el que les obligaban a dejar todas sus posesiones.
Los nazis pretendían así demostrar al mundo que se podía abandonar su territorio cuando se deseara. Aunque de antemano conocían el fracaso de la expedición, ya que el ministerio de propaganda de Goebbels llevaba tiempo difundiendo en La Habana consignas antisemitas y las autoridades cubanas, débiles o corruptas, tampoco iban a facilitar la acogida.
Ésa es la historia con la que empieza el Libro de Daniel. Pero pronto el autor nos traslada a La Habana del año 2007 y nos presenta a Conde, que sobrevive actuando de intermediario entre antiguos jerarcas del régimen, que ocuparon las viviendas de exiliados o muertos durante la revolución en las que había libros antiguos que ahora quieren vender, y coleccionistas extranjeros interesados en su compra.
El hecho de que cada vez encuentre menos libros y las penurias económicas que lo acompañan preocupan sobremanera a Conde hasta que Elías Kaminsky, judío norteamericano recién llegado a Cuba, le encarga investigar sobre un suceso acaecido años atrás que protagonizó su padre, Daniel Kaminsky, hijo de dos pasajeros del Saint Louis rechazados en La Habana y muertos en un campo de concentración alemán. En el suceso resultará determinante un pequeño cuadro pintado Por Rembrandt.
La segunda parte de Herejes, Libro de Elías, se desarrolla en la ciudad de Ámsterdam a partir del año 1643. En Ámsterdam se han refugiado numerosas familias judías, tras las expulsiones o conversiones forzosas al catolicismo a las que fueron obligados tanto en España como en Portugal. El protagonista de esta parte, Elías Ambrosius Montalbo de Ávila, pertenece a una de esas familias. La máxima aspiración del joven Elías es entrar como aprendiz en el taller de pintura de Rembrandt, aun sabiendo que su religión prohíbe representar la figura humana.
Aquí Leonardo Padura entra de lleno en el terreno de la novela histórica que había tocado al principio con la tragedia del Saint Louis. Perfectamente documentado, en una especie de viaje en el tiempo, introduce al lector en el ambiente abigarrado y comercial de la considerada por los judíos de entonces como la Nueva Jerusalén. Sus gentes, sus paisajes, su clima, el complicado mundo religioso, la economía, la política y, lo que te impulsa a buscar en los libros de arte los cuadros que te va describiendo, el estudio de Rembrandt, la vida del pintor en su conjunto: profesional, artística, sentimental, social…
Total, una maravilla de relato, porque Leonardo Padura no se limita a desvelar el fresco, sino que profundiza en cada uno de los principales personajes mostrando sus defectos y sus virtudes y destacando, sobre todo, la necesidad humana de libertad. Necesidad y deseo que están presentes a lo largo de todo el libro.
En la tercera parte, la que menos me gusta, Libro de Judit, volvemos a la Habana actual y conocemos a unos jóvenes, los hemos, que buscan apartarse de la masa y crear una identidad propia sirviéndose de una determinada estética y viviendo y pensando de manera bastante negativa.
Al tratarse, en parte, de una novela policiaca, no descubro nada más del argumento de Herejes. Añado sólo que el libro me atrapó desde el principio, por lo que lo he leído en poco tiempo (a pesar de sus quinientas dieciséis páginas), y que la inteligente mezcla entre novela histórica bien documentada y policiaca con todos los ingredientes del género (amores incluidos), lo hace todavía más interesante.
Como interesante y aleccionador es el modo que tiene Leonardo Padura de hablarnos en él de libertad, identidad y libre albedrío.
En resumen, una joya más para mi heterogénea biblioteca.    
 


 

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