jueves, 7 de agosto de 2014

LECTURAS DE VERANO

Leo dos novelas veraniegas de tipo policiaco, (son las únicas que tengo a mano), cuya lectura no requiere esfuerzo intelectual alguno.
La primera, El amor no es un verso libre, fue escrita en el año 2013 por Susana Fortes. La segunda, Nadie quiere saber, también del 2013, es obra de la escritora Alicia Giménez Bartlett.
 De Susana Fortes leí hace algún tiempo Esperando a Robert Capa, libro que, pese a lo interesante del tema tratado, me pareció bastante superficial y poco trabajado.
Lo mismo me sucede con El amor no es un verso libre. La llegada a la Residencia de Estudiantes en 1935 de Kate, estudiante norteamericana que desea ampliar sus estudios de literatura española, el encuentro con la intelectualidad republicana que se reúne en ella: Salinas, Alberti, Mª Teresa León, Dalí, Buñuel, etc. y la descripción del ambiente político y social de la época, hubiese requerido, siempre a mi parecer, mayor documentación y profundidad.
Si a esto unimos lo que se nos cuenta de la vida en Estados Unidos de Kate, con tragedias familiares incluidas, la relación amorosa que establece en Madrid con su profesor de literatura, el asesinato de otro estudiante de la Residencia, la investigación de la chica y el profesor buscando el móvil del crimen, el exilio de Salinas y hasta la Batalla del Ebro, todo se convierte en un batiburrillo de acontecimientos hilvanados de forma rápida, para cuyo desarrollo y tratamiento se necesitarían muchas más páginas y mucha más seriedad.  
Nadie quiere saber es la segunda novela que leo de Alicia Giménez Bartlett. La primera, El silencio de los claustros, protagonizada al igual que ésta por la inspectora de policía Petra Delicado, la comenté en Opticks hace tiempo.
En el caso actual, Petra Delicado, al abrir un antiguo caso de asesinato a instancias de la mujer del finado que no quedó tranquila con la primera conclusión del suceso, termina debiendo investigar, ayudada por la policía italiana, a la Camorra, previo viaje a la Italia imperial, y poniendo al descubierto una trama familiar bastante sórdida.
La novela, pese a algunos tópicos que me parecen excesivos y un final un tanto enrevesado, consigue entretener, cuando las circunstancias ambientales no son proclives a libros que precisen de una alta dosis de concentración.

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