domingo, 20 de julio de 2014

LA VERDAD SOBRE EL CASO HARRY QUEBERT

Son varios los calificativos que se me ocurren cuando pienso en la novela que acabo de leer. En principio podría decirse que es una novela original y sorprendente por la forma que tiene el autor de contarnos la historia y por los muchos caminos que, en apariencia, conducen al desenlace final.
En segundo lugar me parece una novela “joven”. Lo es el autor: Joel Dicker (29 años), lo son los principales personajes cuando ocurren los hechos que constituyen el núcleo del relato y lo es, por su actualidad, una buena parte del relato en sí: estudiante tramposo que se arroga un prestigio no merecido, catapultado al éxito con la primera obra que publica y que ha escrito según las directrices del también escritor y profesor de literatura Harry Quebert, enfrentado a la crisis de la “página en blanco” al pretender escribir la segunda, presionado por su editor neoyorkino que desea fabricar un best seller y le ofrece la ayuda de “escritores fantasma” y algunos elementos más que los lectores descubrirán sin duda.
La novela, que se titula La verdad sobre el caso Harry Quebert, tiene seiscientas setenta y tres páginas, resulta muy adecuada para leer en vacaciones y ha recibido numerosos premios: Goncourt des Lycéens, Gran Premio de la Academia Francesa y el premio Lire a la mejor novela en lengua francesa; además, los lectores de El País la han elegido como Mejor libro del año.
Con estos antecedentes, sería absurdo negarle merecimientos a La verdad sobre el caso Harry Quebert. En el mundo del “género negro”, la historia que nos cuenta el joven y famoso escritor Marcus Goldman, centrada en la investigación de un doble asesinato por parte de varios policías y de él mismo en la pequeña y aparentemente tranquila ciudad de Aurora, a la que ha regresado a petición de Harry Quebert que piensa que la tranquilidad de la ciudad contribuirá a que venza el desastroso síndrome de la página en blanco e ideé su segunda novela, atrapa e interesa desde el principio.
La simultaneidad entre sucesos ocurridos en tiempos diferentes, las inteligentes salidas falsas que Joël Dicker presenta para confundir al lector y las indicaciones que, en relación con la escritura, el autor veterano proporciona a su aventajado alumno, aportan una considerable calidad a la trama.
Una trama con multitud de elementos diferentes que mantienen la intriga hasta las últimas líneas del libro. Y quizá ahí resida una posible objeción por mi parte: la gran cantidad de elementos de despiste me resulta un tanto artificiosa.
Artificio que, unido a lo poco creíbles que me parecen algunos personajes, contribuyó a que calificase de “joven” en el inicio de este comentario a La verdad sobre el caso Harry Quebert del escritor nacido en Ginebra Joël Dicker.

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