domingo, 29 de junio de 2014

RAZÓN: PORTERÍA

Mi padre, gran lector, era también aficionado a los refranes y a las frases hechas. Una de estas frases, que solía repetir con frecuencia, afirmaba: “El sentido común es el menos común de los sentidos”.
Pues bien, creo que el autor que hoy traigo a Opticks y con el que pongo punto final al mes de junio tiene mucho sentido común; además de profundidad, sentido del humor, capacidad de comunicación y de empatía, mostrando además un optimismo muy recomendable en los tiempos que corren.
Se trata de Javier Gomá Lanzón, Doctor en Filosofía, licenciado en Filología Clásica y Derecho y autor de numerosos libros, el último de los cuales, Razón:portería, acabo de leer.
El título Razón: portería no está solo en la portada de esta breve obra (148 páginas), le acompañan los enunciados siguientes: Se vive, se ama, se desea, se sufre, se envejece, se muere, de todo lo cual se nos dará razón en la portería.
Javier Gomá explica el porqué de ese título diciendo que, al igual que el portero ayuda de diversas formas a las personas que viven o visitan un determinado edificio, la filosofía tendría que ayudarnos a los seres humanos a encontrar una explicación sobre nuestro extraño destino en la tierra; no dar soluciones, sino razones que contribuyan a dulcificar la pesadumbre de la existencia.
Razón portería recoge veintidós microensayos publicados ya en el suplemento Babelia del diario El País y otros cuatro de tamaño medio que aparecieron, o bien en Babelia, o en el suplemento cultural de La Vanguardia.
Todos estos ensayos, más o menos extensos, sirven a Javier Gomá para manifestar su forma de pensar sobre un buen número de cuestiones actuales, que él relaciona siempre con las ideas filosóficas que se han desarrollado a lo largo de la historia, demostrando un profundo conocimiento de todas ellas, de sus creadores y de los ambientes que las han favorecido o que han contribuido a que aparezcan.
Así nos habla de la universidad en La gran piñata, de La vanidad literaria, de La belleza sorprendida, de Escurrir el bulto; nos indica Las razones de la ejemplaridad, nos aporta una Idea de Europa o la manera de reconciliarnos con la vida; se pregunta ¿Dónde está hoy la Gran Filosofía?, realiza un Ensayo sobre la vocación literaria, o va En busca del Jesús histórico, por citar algunos de los títulos.
El sentido común que yo atribuyo a Javier Gomá está presente en cada uno de los ensayos que contiene el libro. Por ejemplo, es de sentido común aceptar que la experiencia más íntima compartida por todos los vivientes es el saber que somos mortales. Es de sentido común que la aceptación de una mortalidad compartida debería conducirnos a un universalismo que ampliase el espacio vital y contribuyese a que relativicemos cuestiones personales centradas en el “yo”, tan presente en la filosofía contemporánea.
Universalismo que lleva también a la comprensión de que los seres humanos somos siempre ejemplos para otros. De ahí la importancia de la ejemplaridad pública que, si se generalizase, es de sentido común que produciría en la sociedad un fecundo y positivo efecto. En caso contrario, me viene a la cabeza otra frase hecha que sirve para justificar desmanes: “El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”. 
Javier Gomá se remonta a la antigüedad clásica cuando dice que para los griegos la cultura (paideia) es el sello que una generación puede imprimir en la cera de la generación siguiente. Lamentando que esa idea de perfección unitaria no esté presente en la filosofía actual que favorece la exclusión y el individualismo. Nueva frase hecha que acostumbra a poner en práctica cierta clase de gente: “Divide y vencerás”.
De sentido común es aceptar que una buena parte de los habitantes del planeta Tierra han interiorizado las ideas de que todos los seres humanos somos libres e iguales y no hay ningún continente en el que no encontremos un grupo más o menos numeroso de personas que trabaja para que sea así.
Pero, añade Javier Gomá en Razón portería, no se trata sólo de ser libres, sino de ser libres juntos.
Recobrar lo de la perfección unitaria y seguir avanzando, porque por mucho que los movimientos fundamentalistas lo intenten, es de sentido común que la humanidad no va a retroceder en conjunto a la barbarie y al oscurantismo.

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