domingo, 15 de junio de 2014

LUNA DE LOBOS

Tras comentar con admiración en Opticks La lluvia amarilla de Julio Llamazares, Zamarat me recomendó la lectura de otro libro del mismo autor titulado Luna de lobos.  Mientras lo conseguía, he leído, también de Julio Llamazares, Las lágrimas de San Lorenzo. Así que ahora puedo decir que conozco algo más el estilo de este escritor.
Tratando cuestiones del todo diferentes, los tres libros se caracterizan por su  intimismo lírico, reflejado en las figuras literarias propias de la poesía que Julio Llamazares usa con profusión, describiendo paisajes y expresando sentimientos que brotan de lo más hondo en situaciones dramáticas (La lluvia amarilla y Luna de lobos), o que visten de ternura y melancolía un esperado encuentro familiar (Las lágrimas de San Lorenzo).
Centrándonos en Luna de lobos, cuando terminé de leerlo me vino a la cabeza la expresión clásica ¡Ay de los vencidos!, ya que los protagonistas son combatientes republicanos que se esconden en los alrededores de su pueblo, situado cerca de las montañas de Illarga en León, huyendo del acoso al que les someten los guardias en los primeros tiempos de la dictadura franquista. 
La huida se prolonga a lo largo de nueve años, que en el libro se agrupan en cuatro partes: 1937, 1939, 1943 y 1946. Las condiciones de ese ocultamiento, perseguidos como alimañas y sabiendo que si les atrapan o se entregan serán fusilados, las expresa Julio Llamazares en conjunción con el paso de las estaciones, la dureza del entorno y las represalias de los vencedores sobre familiares y amigos de los cuatro republicanos huidos, pronto sólo serán tres, que buscan refugio en cuevas y minas abandonadas de la montaña.
Leo que Julio Llamazares empezó a escribir Luna de lobos, su primera novela, en 1983 y la terminó en 1985. La lluvia amarilla es de 1988. Me detengo en las fechas porque permiten seguir la evolución del escritor entre una obra y la otra.
Las descripciones en Luna de lobos son mucho más sobrias y contenidas que el derroche estético, cromático y léxico que encontramos en La lluvia amarilla, quizá por tratarse de su primera obra o quizá porque el tema tratado así lo requería. La tragedia de los hombres que huyen, forzados a actuar como alimañas, la dignidad del padre, del cuñado y la hermana de Ángel (que nos cuenta la historia), por citar algunos de los represaliados, frente a la indignidad de los delatores, no admitía demasiadas florituras o no se podía expresar de otra manera.
Por otro lado, en La lluvia amarilla hay más introspección y en Luna de lobos más acción. Aunque continúen estando presentes en ambos sensaciones y sentimientos que el autor leonés sabe expresar con enorme belleza y maestría: el miedo, la soledad, la renuncia, el hambre, el frío, el amor, la angustia, el desamparo, la impotencia, la amistad, la desesperación y en Luna de lobos, de alguna manera, la esperanza.
En resumen, Luna de lobos de Julio Llamazares es un libro de los que no se olvidan y que desde ahora ocupa un lugar privilegiado en mis lecturas. Agradezco en lo que vale el acertado consejo de Zamarat.

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