martes, 24 de junio de 2014

LA TIERRA CONVULSA

En el suplemento cultural del periódico que suelo leer aparecen reseñadas las que, a juicio de los realizadores de dicho suplemento, son las 25 mejores novelas españolas publicadas entre 1989 y 2014. Una de estas obras tiene por autor a Ramiro Pinilla y se titula Verdes valles, colinas rojas.
Verdes valles, colinas rojas es una extensa obra sobre los vascos repartida en tres libros. La lectura del primero de ellos, La tierra convulsa, me ha ocupado bastantes días.
El argumento de La tierra convulsa gira en torno a dos familias que viven en Getxo: los Atulbe, aldeanos ligados a la tierra, y los Baskardo-Oiaindia, aristócratas pertenecientes al grupo de personas que inicia la industrialización.
Ramiro Pinilla construye con laboriosidad de artesano un formidable relato épico que abarca en este primer libro desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el XX, aunque en la historia que nos cuenta entrelaza los episodios y apoya algunos de ellos en sucesos anteriores y mitos que han servido de referencia, y quizá sirven aún, a muchos vascos para defender su inocencia.   
La inocencia de los hombres de la madera, habitantes de los verdes valles, a los que llega el mal en forma de una mujer de fuera, Ella, que modificará en su totalidad la estructura de ese mundo que consideran idílico al tener un hijo ilegítimo con Camilo Baskardo, unirse premeditadamente a los Atulbe, alterando sus formas de vida, y consiguiendo un enorme poder económico.
Frente a los verdes valles, de las colinas rojas, se extraerá el hierro necesario para la naciente industria, uno de cuyos promotores será Camilo Baskardo, enfrentándose por ese motivo a su esposa, Cristina Oiaindia, discípula de Sabino Arana y defensora radical de las genuinas raíces vascas.
Todo lo acontecido en este tiempo y que supone el paso de los hombre de madera a los de hierro, intenta explicarlo con amplias reflexiones un viejo maestro, Don Manuel, defensor de esa primitiva inocencia, y uno de sus alumnos, Asier Atulbe, que pregunta y pregunta, buscando hallar, tanto las razones del cambio, como las resistencias ante el mismo.
La tierra convulsa, bien lo indica su nombre, no es un libro amable. El visceral rechazo de los aldeanos a todo lo que llega del exterior, maketos incluidos, resulta irracional, absurdo y enervante. El papel jugado por el clero. La terrible situación de los mineros explotados por los patronos, las huelgas y sus consecuencias; el triste destino de Isidora, la joven que se levanta contra la injusticia en los comienzos del socialismo obrero, por citar algunas de las situaciones que aparecen en la obra, están narradas con un enorme y crudo realismo.   
Un realismo que convive con el llamado “Realismo mágico” (Ramiro Pinilla se declara admirador de Gabriel García Márquez), en episodios como el de las llamas que a Saturnino Atulbe le envían desde América y que tantos enfrentamientos provocan en la cerrada sociedad.
En resumen y simplificando mucho, La tierra convulsa, primer libro de la trilogía Verdes valles, colinas rojas del escritor vasco Ramiro Pinilla, analiza desde dentro, de modo magistral y descarnado, el nacionalismo vasco, similar en bastantes aspectos a cualquier otro nacionalismo.

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