viernes, 16 de mayo de 2014

LA FAMILIA MOSKAT

Cuando Isa me prestó el libro de Isaac Bashevis Singer titulado La familia Moskat, pidiéndome que le diese mi opinión tras su lectura, añadió que esta extensa novela (575 páginas) estaba considerada por la crítica como la mejor del escritor judío y Premio Nobel 1978.
Comparando La familia Moskat, publicada en 1950, y La casa de Jampol de 1967 que leí hace algún tiempo se observan similitudes y diferencias.
En ambas la temática gira en torno a los judíos y su azarosa y atormentada historia. Las dos tienen como protagonista a una familia. En una y otra se estudia la relación de los judíos con su espacio y tiempo histórico, sobre todo Polonia, entre 1863 y finales del siglo XIX La casa de Jampol, y principios del siglo XX, poco antes de la 1ª Guerra Mundial, y 1939, invasión de Polonia por las tropas de Hitler, La familia Moskat.
Esto a grandes rasgos, también respecto a las diferencias que yo resumiría en la mayor facilidad con que se lee La casa de Jampol, quizá por el menor número de personajes y acontecimientos históricos traumáticos; quizá porque Isaac B. Singer al escribirla acumulaba más experiencia y conocimientos sobre lo que pretendía contar y cómo hacerlo.
Centrándonos en La familia Moskat, a comienzos de la obra aparecen tres árboles genealógicos que nos dan idea de la complejidad del relato y nos permiten ubicar en el lugar correcto a cada uno de los que intervienen en ella, si es que nos despistamos.
De todas formas, Isaac B. Singer es un narrador tan genial, que al lector le cuesta poco adentrarse en el argumento y avanzar de la mano del patriarca del clan, Meshulam Moskat, sus tres esposas, hijos e hijas, nietos, nietas y demás parientes, además de Koppel, su “mayordomo” administrador, secundario admirable, y el resto de los servidores y amigos de la casa.
Meshulam Moskat vive en Varsovia y, junto a Koppel, se ocupa de numerosos negocios que le proporcionan cuantiosos ingresos. Por desgracia sus hijos e hijas no han heredado las habilidades paternas, suponen un lastre y sólo la presencia del viejo los mantiene unidos. Cuando muere, la hecatombe familiar es un hecho.
Poco después del tercer matrimonio de Meshulam Moskat, llega a Varsovia el joven Asa Heshel, principal protagonista del libro, educado en el judaísmo más estricto y que ahora, con la ética de Spinoza bajo el brazo, busca respuestas para las muchas dudas ideológicas y doctrinales que le agobian.
En Varsovia Asa Heshel conoce a Hadassah, nieta de Meshulam Moskat; el amor surge entre ellos y su relación estará llena de dificultades.
El desarrollo de la historia lo dejo a posibles lectores. Destaco, eso sí, la extraordinaria panorámica trazada por el autor que nos permite contemplar como en una película, por el detalle y la viveza de las descripciones, el desarrollo de la vida en  la comunidad judía polaca en ese tiempo: fiestas, tradiciones, ceremonias religiosas, bodas, comidas, viviendas, ropas, relaciones, etc. A la vez; Isaac B. Singer profundiza en la persona concreta analizando las contradicciones entre las creencias y el modo de vivir de algunos, los enfrentamientos que se producen entre los partidarios de la tradición y la modernidad, el dolor o  el rechazo provocado por la traición a unos principios, los sueños, deseos, inquietudes, ambiciones, pulsiones sexuales, etc. que llevan a actuar de una determinada manera.
Junto a la riqueza que supone lo anterior, Isaac B. Singer nos habla de esa Europa que se va deteriorando por momentos afectando a la familia Moskat y a todos los judíos en general: 1ª Guerra Mundial, conflictos en Polonia y triunfo del nazismo, posibilidades que ofrecen Palestina y Estados Unidos; así como los nuevos movimientos sociales y religiosos entre los propios judíos: socialismo, sionismo, ortodoxia…                                         
En resumen, La familia Moskat de Isaac B. Singer es un extraordinario libro protagonizado por judíos que plantea cuestiones universales expuestas con tal maestría, realismo y fuerza narrativa que no dejará a nadie indiferente.

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