miércoles, 1 de enero de 2014

LA HIJA DEL CANÍBAL

Inicio el año 2014, ojalá sea bueno para todos, con un libro de la misma autora con la que terminé el 2013, es decir, con un libro de Rosa Montero.
La verdad es que me gustó tanto La ridícula idea de no volver a verte, que busqué adentrarme algo más en su manera de contar historias.
Entre varias obras, elegí La hija del caníbal, una novela de 1997, por la que la escritora madrileña consiguió el Premio Primavera de Narrativa.
La hija del caníbal no me ha defraudado en absoluto. Hay muchas obras que envejecen mal, no es el caso de ésta, que podría calificarse de novela policiaca en un tiempo en que lo policiaco está de moda; pero en la que también se puede resaltar la denuncia que hace de la corrupción en diversos niveles de la vida social y política, algo que también está hoy de moda por desgracia.
Al lado de la trama policiaca y de la corrupción, Rosa Montero realiza en su novela un análisis de las relaciones conyugales y familiares bastante pesimista que, si miramos a nuestro alrededor con ojos críticos, tampoco se halla muy lejos de la realidad.
La protagonista principal del relato escrito por la autora, en el que en ocasiones  se introduce en un inteligente juego de identidades falsas y mentiras, es Lucía Romero, una mujer de 41 años dedicada a escribir cuentos para niños que juzga horrorosos, pero que le suponen el sustento, casada con Ramón Iruña, un anodino y acomodaticio empleado de Hacienda.
La monótona vida familiar se altera cuando Lucía y Ramón esperan en el aeropuerto el despegue del avión que les llevará de vacaciones navideñas a Viena y el hombre necesita ir al servicio. Lugar en el que desaparece sin dejar rastro.
Aturdida por la desaparición del marido, Lucía inicia su búsqueda en la que cuenta con la colaboración de un policía y, sobre todo, con la ayuda de Felix Roble, un vecino suyo de 80 años, viudo y antiguo anarquista, cuya vida, que explica a la mujer en el transcurso del relato, nos introduce en la historia del anarquismo español y de sus protagonistas más destacados, por ejemplo, Buenaventura Durruti.
Junto a Felix, interviene en la búsqueda al lado de Lucía otro vecino, Adrián, un joven que no se diferencia de los actuales, idealista y con poco dinero.
El interés de la historia se mantiene hasta el final. El ritmo es ágil y los enredos del argumento deparan al lector numerosas sorpresas. La amargura y desesperanza que alberga el fondo de algunos capítulos, contados de tal modo que parecen reflejar hechos reales, se ve compensada por otros que presentan situaciones hilarantes o que muestran una enorme ternura.
En resumen, La hija del caníbal (dejo al lector que averigüe el porqué de tal título), puede considerarse como una gran novela que no defraudará a los más exigentes.
Por ello pienso que recomendarla es una buena forma de desear a los lectores de esta sección de Opticks lo mejor al empezar el año.

2 comentarios:

  1. Tomo nota pues, aunque el género policíaco no me entusiasma, me llama bastante la atención.
    Abrazo!!

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    1. Lo policiaco es bastante accesorio. Más bien se trata de una novela que analiza las relaciones entre las personas y reflexiona sobre las motivaciones que hay detrás de cada decisión. Te gustará.

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