domingo, 28 de julio de 2013

FÁBULAS DEL SENTIMIENTO

El primer libro que empecé a leer de Luis Mateo Díez se llamaba La fuente de la edad. Lo compré en febrero de 1988 y me lo llevé al área de “Urgencias” del  hospital cercano, cuando acompañé a mi padre a lo que creí sería una revisión rutinaria tras su reciente operación. Me equivoqué, como también se había equivocado el cirujano. Mi padre murió en mayo y el libro continuó inacabado e inacabado está.
Digo esto porque las personas a las que siempre nos gustó leer solemos asociar los libros con determinadas circunstancias o instantes de nuestra vida, ya que en ellos encontramos palabras con las que expresar sentimientos, estímulos para abrir ventanas si se cierran las puertas, vivencias ajenas que contribuyen a relativizar las propias, evasiones, sonrisas…; o, simplemente, porque en el momento de un suceso determinado en las manos teníamos un libro.
A mi amigo Manolo le gustaba mucho Luis Mateo Díez, admiraba la capacidad del autor leonés para crear universos paralelos y su cuidada y cervantina prosa.
Yo acepto con Manolo que Luis Mateo Díez es un gran escritor, pero no para leer en vacaciones de verano ni cuando estamos bajos de defensas; y no sólo por lo que está asociado a ese primer relato que no llegué a acabar. Los mundos que inventa, casi todos en torno a Celama, lugar mítico que sitúa en el noroeste de España, aparecen poblados por seres frágiles que viven situaciones inquietantes o irreales y que terminan provocando en el lector una desazón profunda al ver reflejada en ellos su propia soledad, su inseguridad y sus vacíos.
En el libro de Luis Mateo Díez que hoy traigo a Opticks, titulado Fábulas del sentimiento, encontramos todas las características del autor, ya que se trata de doce novelas cortas publicadas a lo largo de diez años que él ha organizado en un solo volumen, perfecto exponente, insisto, de aquello que caracteriza a su extensa y valorada obra.
Los protagonistas de las historias que aparecen en Fábulas del sentimiento no acaban de encontrar su lugar en un mundo muchas veces onírico. Son hombres y mujeres huérfanos de afectos y ataduras, “huérfanos vitales y espirituales”, dice Luis Mateo Díez. Algunos poseen secretos ignorados hasta para ellos mismos y no saben cómo desenvolverse en esa incertidumbre continua que es el vivir. Se citan orfanatos, estaciones de tren, calles desiertas o lluviosas, extrañas pensiones donde conviven diferentes viajeros escapados de entornos en apariencia amables que no entienden el porqué de su huida ni lo que han de conseguir con ella.  
Los grandes escritores son capaces de plasmar en sus obras los rasgos más profundos y determinantes de las sociedades en las que habitan. Los rasgos de nuestra sociedad que transmiten las obras de Luis Mateo Díez no mueven demasiado al optimismo. Claro que como el mismo autor afirma: “La vida es un asunto a resolver”.

domingo, 21 de julio de 2013

LA PROMESA DE KAMIL MODRÁCEK

El libro de esta semana puede suponer un auténtico festín para los aficionados a la novela negra y a la buena literatura en general. Se trata de La promesa de Kamil Modrácek y su autor es Jirí Kratochvil, escritor checo nacido en la ciudad de Brno en 1940, obligado a desempeñar durante la etapa comunista multitud de oficios y leído de forma clandestina, hasta que a partir de 1995 pudo dedicarse en exclusiva a la literatura, siendo considerado en la actualidad como el autor más sobresaliente de la era post-Kundera.
Pensándolo mejor, creo que darle al libro de Jirí Kratochvil el calificativo de “novela negra” es pecar de reduccionista. Porque aunque uno de los principales personajes sea detective privado e investigue, entre otras, la desaparición de un policía, también La promesa de Kamil Modrácek habla de arquitectura, aprovechando que el protagonista es un arquitecto; describe con minucioso primor la ciudad de Brno (apetece ir a visitarla); analiza aspectos de la obra y vida de Nabokov y retrata de forma magistral la aplicación del ideario comunista a la Checoslovaquia ocupada durante la época de Stalin, realizando un retrato opresivo y sombrío con trazos que rezuman humor negro; humor que subyace en el planteamiento de situaciones absurdas y muchas veces desquiciantes.
La historia de Kamil Modrácek comienza contada por él mismo. Arquitecto famoso en la ciudad de Brno antes de la llegada de los nazis, se ve obligado a trabajar para ellos. Ya bajo el dominio comunista y habiendo muerto sus padres, vive en compañía de su esposa, que es dentista y con la que no mantiene casi ninguna comunicación. Como familiar directo conserva a una hermana más joven dedicada a la pintura y para la que construyó una casa de la que se siente particularmente orgulloso. Los comunistas le permiten continuar su trabajo de arquitecto al servicio de los nuevos jerarcas, sometido a estricta vigilancia y sufriendo continuos interrogatorios por parte de un teniente apellidado Láska. 
En uno de los interrogatorios, el teniente le dice que han apresado a su hermana acusándola de actividades subversivas y que él puede ayudarla si espía a los vecinos. A pesar de que acepta dicha tarea, en el siguiente interrogatorio el teniente le informa de que la joven se ha ahorcado en prisión. Desde ese momento y más cuando comprueba que Láska se ha trasladado con su familia a la casa que construyó a su hermana, Kamil busca el modo de vengarse del policía. Lo hace inspirándose en una historia escrita por Nabokov. Historia que le permitirá, además de lograr su venganza, construir, sin habérselo propuesto previamente, las edificaciones que siempre había soñado a la manera de Le Corbusier. El problema es que los acontecimientos se suceden de un modo imprevisible y la situación escapa de sus manos.
Aunque no es un libro fácil de leer, creo que La promesa de Kamil Modrácek reúne todos los ingredientes para interesar a los buenos lectores por el ritmo de la narración, el fondo y la forma de la misma; también a los amantes de la arquitectura y del urbanismo; por supuesto a los aficionados a la novela policiaca y a la historia en general; con seguridad a las personas que estén en contra de cualquier clase de totalitarismo.

domingo, 14 de julio de 2013

EL EFECTO DEL ALETEO DE UNA MARIPOSA EN JAPÓN

En las últimas semanas he leído dos libros en los que aparecía como telón de fondo Japón y algunos de los sucesos acaecidos cuando este país intervino en la 2ª Guerra Mundial. El primer libro fue La canción del exilio de la escritora, de madre tahitiana y padre norteamericano, Kiana Davenport, del que ya he hablado, y el segundo, que hoy traigo a Opticks, El efecto del aleteo de una mariposa en Japón, escrito por Ruth Ozeki, de padre norteamericano y madre japonesa.
Son obras extensas con gran cantidad de personajes y matices distintos que aproximan al lector a la terrible realidad de la guerra desde el punto de vista japonés y en un apartado concreto: las esclavas sexuales en La canción del exilio y los soldados kamikazes en El efecto del aleteo de una mariposa en Japón.
Pero el hecho de que uno de los protagonistas del libro de Ruth Ozeki sea un kamikaze no es lo fundamental de la novela, se trata de un ingrediente más dentro de un rico y sentido relato (da la impresión de que su autora, cuyo nombre coincide con el de una de las protagonistas, vivió de cerca muchos de los acontecimientos que narra).
Veamos el argumento: Ruth Ozeki, de madre japonesa y profesora universitaria de literatura, además de novelista, vive con su marido Oliver, experto en medioambiente y apasionado por su trabajo, en una zona agreste de la Columbia Británica (Canadá) en la costa del Pacífico. Una tarde, paseando junto al mar, Ruth encuentra en la orilla una fiambrera de Hello Kitty que contiene un diario, un paquete de cartas escritas en japonés y un antiguo reloj de pulsera. El diario pertenece a Naoko Yasutani, adolescente japonesa que se dirige en él a la persona que, intuye, podrá encontrarlo al otro lado del océano, llamando a ese posible receptor su ser-tiempo.
De ahí en adelante y de forma alternativa, iremos conociendo la vida de Ruth, contada en tercera persona, y la de Nao, que ella misma narra.
A la luz de las enseñanzas budistas que le va transmitiendo su bisabuela Jiko, monja zen de ciento cuatro años de edad, Nao despliega ante el lector su propia historia y la de su familia: su padre, importante programador de ordenadores en una multinacional norteamericana que regresa arruinado a Japón al quebrar la empresa; su madre, que ha de hacer frente a las nuevas circunstancias, intentando animar al desubicado marido; la bisabuela Jiko en su lejano y ruinoso monasterio, el tío abuelo Haruki Yasutani I, estudiante de filosofía y literatura que murió en la guerra actuando como kamikaze, etc.
La vida de la chica, el maltrato que sufre en el colegio, su opción por el suicidio, las enseñanzas de la bisabuela…, interesan de tal modo a Ruth, que pone todo su empeño en hallar a la autora del diario; a la vez, vamos descubriendo cómo se desenvuelve su propia vida y la de su marido en el lugar casi salvaje y solitario en el que decidieron instalarse.
Quizá a las personas que presumen de tener bien asentados los pies sobre el suelo, un libro como éste que nos habla de sueños, ecología, fantasmas, hallazgos sorprendentes, filosofía, meditación y hasta de mecánica cuántica, puede no interesarle.
Sin embargo, dejando a un lado todo lo anterior y fijándonos sólo en sus valores específicamente literarios, creo que reúne muchos: junto a lo bien escrito que está, informa, conmueve, interesa, sorprende y divierte en ciertas ocasiones.
Y tal vez, sólo tal vez, consiga hacernos algo más conscientes de que el aleteo de una mariposa en Japón, aunque sea leve, tiene sus efectos.

domingo, 7 de julio de 2013

EL MATRIMONIO DE LA SEÑORITA BUNCLE

El matrimonio de la señorita Buncle de la escritora inglesa Dorothy Emily Stevenson  (1892-1973) es un libro muy apropiado para leer en vacaciones.
La duda es si lo será sólo para mujeres, o cualquier persona podría pasar unas horas agradables con las peripecias que le suceden a Miss Buncle, convertida aquí por su matrimonio con Arthur Abbott en Sra. Abbott.
Por lo que me han contado de la obra anterior que publicó la autora, El libro de la señorita Buncle, creo que me hubiese gustado más que ésta que, aunque bien escrita y con un planteamiento interesante al principio, termina indigestándose por lo que, siempre a mi parecer, considero un exceso de almíbar y de perfeccionismo en todos los campos: personas, paisajes, ambientes, relaciones…
También es cierto que la situación del país en estos momentos y la mía en particular presenta tantas aristas, que choca frontalmente con lo que voy leyendo y, aunque le ponga mucha imaginación, me cuesta situarme en la idílica vida de Miss Buncle.
Veamos el argumento: Bárbara Buncle se casa con su editor, Arthur Abbot, pero la felicidad no es completa, porque dos de los criados no aceptan a la nueva Sra. y los vecinos les invitan una y otra vez a actividades poco apetecibles. Así que el matrimonio decide marcharse a vivir a otro lugar y es Bárbara la encargada de encontrar el más adecuado.
Por fin, en plena campiña inglesa, Bárbara descubre un precioso pueblo y en él la casa que siempre soñó. Cuando acude a un bufete de abogados para pedir que se la enseñen, se produce una confusión y uno de estos abogados le muestra el testamento que acababa de hacer la dama más acaudalada de la localidad. Este desliz determinará gran parte de la historia.
¿Qué destaco? La pintura, siempre en tonos pastel, que la autora hace de personajes y ambientes; la perspicacia, no exenta de candor, con la que la protagonista del relato analiza a todos los que la rodean; la forma de escribir, ágil y cuidada que proporciona una fácil lectura, lo que, unido a que la historia está narrada en un tono ligero y positivo, puede contribuir a que los posibles lectores agobiados olviden por un rato sus atormentadas o prosaicas existencias.