martes, 26 de marzo de 2013

LEÓN EL AFRICANO


 
Leer un libro de AminMaalouf siempre resulta gratificante por la claridad de su prosa, la profundidad que subyace en lo que expresa y esa manera de pensar que es como un abrazo envolvente y cálido en el que caben todas las personas, sea cual sea su creencia o su raza.
Si a lo anterior añadimos que con los libros de Amin Maalouf podemos aprender historia, geografía, literatura, arte…, además de a reflexionar en positivo, no resultará extraño que hable con entusiasmo de este escritor nacido en el Líbano y galardonado en 2010 con el Premio Príncipe de Asturias.
La obra que acabo de leer, regalo de mi amiga Mila en una nueva edición bellamente ilustrada, se publicó en 1986 y su titulo es León el Africano, biografía novelada en forma de diario de Hasan bin Muhammmed al-Wazzan al-Fasi (Hasan, hijo de Mohamed el alamín de Fez), personaje de familia egregia y con excelente educación que nació en Granada allá por el 1488 y murió en Túnez alrededor de 1554.
Hasan inicia su historia en los últimos años de la Reconquista, cuando la descomposición del reino musulmán en la Península Ibérica es un hecho y Granada está a punto de caer en manos de los Reyes Católicos.
Todo se cuenta desde la perspectiva de los árabes que escapan de una situación cada vez más peligrosa para ellos, traicionados por los vencedores y acosados por la Inquisición. La llegada a tierras africanas trae también consigo multitud de problemas de adaptación y de enfrentamiento con los que ya vivían allí.
La vida de Hasan, bautizado más tarde como León por el papa León X, transcurre en ese tiempo. El relato que hace de sus andanzas resulta apasionante y nos permite conocer el mundo, a un lado y a otro del Mediterráneo, durante la primera mitad del siglo XVI.
Junto a Granada, se nos habla de Fez, El Cairo, Tombuctú, Alejandría, Constantinopla, Roma, ciudades todas a las que Hasan acude por diversos motivos y en las que le suceden multitud de aventuras que novela el autor, acompañándolas de documentadas explicaciones sobre su arquitectura, costumbres y gentes.
Junto a las ciudades y las tierras, algunas como Sudán citado por primera vez en el libro escrito por León el Africano y que se tituló Descripción de África, aparecen importantes personajes protagonistas de los hechos descritos. Así Boabdil el Chico, los Reyes Católicos, Solimán, Barbarroja, Carlos V, Francisco I de Francia, Lutero, la familia Médici, los papas León X y Clemente VII, etc.
Termino esta reseña insistiendo en lo que he destacado al principio y por lo que recomiendo leer a Amin Maalouff, dejando a un lado la claridad de su prosa y los conocimientos que nos aporta, seduce el tono respetuoso, conciliador y hasta optimista de todas sus obras.
En una sociedad en la que mucha gente parece disfrutar machacando al contrario, la voz de Amin Maalouff, comprensiva y afable, nos trae la serenidad necesaria para seguir andando y sonriendo, conscientes de que siempre hay esperanza.   

domingo, 17 de marzo de 2013

BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA

Afirma Helene Hanff en el libro del que hablé la semana pasada, 84, Charing Cross Road, que no merecen ser conservadas las obras que no apetezca releer.
Así que, aunque no comparta al cien por cien una afirmación tan radical (peligraría buena parte de mi biblioteca), he decidido disfrutar por un tiempo releyendo  libros de los que soy propietaria y que recuerdo con especial cariño. Uno de ellos es el ya nombrado y otro el que presentaré a continuación.
Se trata de Balzac y la joven costurera china, relato en gran parte autobiográfico del escritor y cineasta chino Dai Sijie.
Dai Sijie nos cuenta una historia acaecida durante el proceso de reeducación al que fueron sometidos jóvenes estudiantes, intelectuales y profesionales de todas las áreas: médicos, ingenieros, profesores universitarios, etc. durante la revolución comunista que llevó a cabo Mao Zedong.
Recordemos que, al igual que a todos los dictadores, a Mao le molestaba la cultura y, por ende, los libros. Es decir, aquello que hace a los seres humanos libres y les proporciona un criterio para no ser manejados por ninguna clase de poder. Así que ordenó a sus huestes quemar libros, menos el llamado “Rojo” que contenía las consignas destinadas a doctrinar al pueblo.
En el proceso de reeducación citado, dos jóvenes de 16 y 17 años son enviados a una aldea perdida en las montañas del Fénix del Cielo, cerca de la frontera con el Tíbet, (Dai Sijie se “reeducó” en ese lugar de 1971 a 1974). Allí trabajan en el campo y las minas, rodeados de campesinos analfabetos y en condiciones casi infrahumanas.
Sin embargo, no es eso lo que se destaca en el relato, sino lo que acaece tras el descubrimiento por parte de los jóvenes de una maleta llena de libros de Balzac, Dumas, Stendhal o Romain Roland, que guardaba en su vivienda de una aldea cercana otro joven que también estaba siendo reeducado.
El encuentro con las obras prohibidas cambia la vida de los muchachos, haciéndoles olvidar la dureza de su cautiverio. Al mismo tiempo, conocen a la preciosa hija de un famoso sastre del lugar, enamorándose ambos de ella y conquistándola gracias a las historias que contienen los libros que leen a escondidas.
Insisto en que Balzac y la joven costurera china es una joya por la profundidad de las ideas que expone de manera ligera y, a ratos, humorística; por el valor que otorga a la literatura, por la belleza que atesoran sus páginas y por lo bien que escribe su autor. Es un placer leerlo y releerlo.

lunes, 11 de marzo de 2013

84, CHARING CROSS ROAD

En las tres últimas obras que he leído se recomienda acudir a la mejor literatura en el momento de elegir un libro. Se dan para ello razones de todas las índoles:  moral, psicológica, social y hasta económica.
Así que, desde hoy, durante cierto tiempo y como medida terapéutica, voy a seguir esas indicaciones.
Ya que me he comprometido con Opticks a comentar un libro cada semana, por lo menos que se trate de uno que pueda aportar algún estímulo positivo a mi deprimente estado de ánimo.
Inauguro el régimen depurativo iniciado con 84, Charing Cross Road, volumen de sólo 122 páginas que recoge la correspondencia real que mantuvieron a lo largo de veinte años (de 1949 a 1969) la escritora estadounidense Helene Hanff, el librero inglés Frank Doel y otras personas relacionadas con la librería, especializada en libros agotados, regentada por éste en el 84 de Charing Cross Road de Londres.
Helene Hanff, en un principio joven y desconocida escritora de obras por encargo (guiones televisivos, libros para niños, obras de teatro…), pide al librero volúmenes difíciles de encontrar en las librerías habituales, casi todos de segunda mano en los que ella valora, además del contenido, el papel, la encuadernación y hasta las anotaciones realizadas en los márgenes por sus anteriores dueños.
Poco a poco se establece una relación de amistad entre los interlocutores, fomentada por los alimentos que Helene envía a Londres desde Estados Unidos. Recordemos la situación de Europa en aquellos años y las restricciones de todo tipo que padecen los europeos.
Las cartas nos muestran ese estado de cosas, los avatares de sus protagonistas, (veinte años dan para mucho), las humorísticas escaramuzas que mantiene la autora con sus proveedores literarios ingleses, cuando tarda en recibir lo pedido o no responde a las expectativas forjadas y, sobre todo, el amor de ésta por los libros que reflejan los comentarios que hace de los tesoros que va recibiendo.
Termino la recomendación de hoy con la reseña aparecida en el The New York Times, que puede leerse en la contraportada, y que expresa de manera certera lo que la obra alcanzaría a significar para un lector atento: 84, Charing Croos Road nos seduce y nos hace sintonizar con la humanidad… nos proporciona un bálsamo para el espíritu, y una protección contra las crispaciones de la vida contemporánea”.
Y todo en sólo 122 páginas.  

lunes, 4 de marzo de 2013

LA BUENA NOVELA

La buena novela es una obra de la escritora francesa Laurence Cossé cuyo tema central son las librerías y los libreros. Por lo tanto, creo que no puede dejar indiferente a ningún aficionado a la lectura.
La historia, de tintes policiacos, empieza con lo que se intuye puede tratarse de un intento de asesinato que afecta a tres personas en distintos lugares del país. Luego sabremos que esas personas forman parte de un selecto grupo de ocho escritores que tienen la función de recopilar cada uno de ellos seiscientos títulos de “buenas novelas”. Con ese propósito han sido elegidos por Francesca Aldo-Valbelli, acaudalada dama perteneciente a la burguesía italo-francesa, y por Ivan Georg, gran lector y que conoce bien el mundo de los libros.
La gestación de este proyecto “librero”, comenzando por lo que impulsa a Francesca a ponerlo en marcha, pedir la colaboración de Ivan, elegir el lugar en el que ha ubicarse la librería, distribuir los espacios en su interior y hasta el modo como se decora, ocupa bastantes páginas y es interesante. Pero más interesante aún resulta la manera de escoger los libros que albergará tan cuidado espacio: sólo deberán ser “buenas novelas”. De hecho, la librería ha de llamarse “La buena novela”.
Para elegir esas buenas novelas se cuenta con el grupo de escritores citado y con los títulos que aporten Ivan y Francesca, a los que se incorpora Oscar, eficaz empleado y escritor novel de excelente criterio literario.
Pronto “La buena novela” es conocida en los ambientes culturales parisinos, se disparan las ventas y con ellas la inquina de otros libreros, dueños de editoriales, escritores no seleccionados y hasta de políticos. Se acusa al lugar de elitista, de arrogarse el mérito de saber cuándo un libro puede considerarse bueno y, a la par que la envidia, va creciendo el descrédito ideológico, sucediéndose los ataques de todo tipo al proyecto y a sus creadores.
Toda la gestación, desarrollo de la idea y reacción virulenta del mundo editorial y cultural francés (junto a la admirativa y gratificante de los aficionados a la mejor literatura) es lo que más me interesa del libro y por lo que recomiendo su lectura, ya que es una de estas obras en la que apetece subrayar y que sería muy instructivo analizar entre varios lectores.
Lo que me parece un poco más flojo es el armazón sentimental del relato, es decir, los amoríos de los protagonistas. Aunque entiendo que puede contribuir a que la historia que nos cuenta Laurence Coosé sea más atrayente y guste a un determinado público.
Por mi parte, aseguro que me han bastado para disfrutar, aprender, reflexionar y hasta hacer una lista de autores que desconocía, franceses sobre todo, los capítulos que tratan casi en exclusiva de la librería y de los libros.