lunes, 16 de diciembre de 2013

LEONORA

Fui a la biblioteca municipal en busca de un libro de Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013 y regresé con la biografía novelada de Leonora Carrington, obra por la que la escritora y periodista mejicana recibió en el año 2011 el premio Biblioteca Breve que concede la editorial Seix Barral.
Como de todos los movimientos artísticos que he debido estudiar nunca me atrajo el Surrealismo, no conocía a la protagonista de la obra citada. Ahora sé que nació en Inglaterra el año 1917 en una acomodada familia de industriales, que su era padre inglés y su madre irlandesa y que tenía tres hermanos, todos ellos varones.
Contada en tercera persona, con un estilo entre la crónica periodística y el reportaje de investigación, Elena Poniatowska, más joven que Leonora pero asidua de su casa en Méjico, hace hincapié en la rebeldía de la niña, lo que, unido a su inteligencia y extraordinaria imaginación, provocó que sus padres tuvieran muchas dificultades para educarla de acuerdo con lo que la elevada posición social que ocupaban requería.
Tras ser expulsada de varios colegios, logra por fin que le permitan estudiar pintura. Entra en contacto con el surrealismo y le impactan las obras del pintor alemán Max Ernst, con el que, a pesar de que sólo tiene 20 años y él 47 y está casado, inicia una relación amorosa en París en 1937.
En esta primera parte del libro y bastantes páginas de la segunda, Elena Poniatowska presenta a los protagonistas del surrealismo: André Breton, Artaud, Éluard, Dalí, Picasso Benjamín Péret, Marcel Duchamp, etc., hablándonos de sus obras y de su excéntrica y disparatada forma de vivir. La representación artística del mundo de los sueños, de los temores y deseos que alberga el inconsciente, da lugar a creaciones extrañas y terroríficas que ya entonces empezaban a pagarse muy bien por acaudalados mecenas, como la norteamericana Peggy Guggenheim.
La existencia llevada hasta el límite y la inestable relación que vive con Max Erns, hace que el equilibrio de Leonora se altere hasta bordear la locura y, en plena guerra mundial, internado Max en un campo de concentración francés, pasa a la España franquista en compañía de unos amigos, siendo ingresada, por mediación de su padre, en un sanatorio psiquiátrico en Santander.
En el sanatorio la someten a un agresivo y doloroso tratamiento que la autora narra con todo detalle. Una vez fuera, Leonora se traslada a Lisboa refugiándose en la embajada de Méjico. En Portugal se casa con el periodista y escritor mejicano Renato Leduc con el que viaja a Nueva York y después a Méjico, país al que, en un principio, no consigue adaptarse, lo que le lleva a separarse de Leduc.
Poco a poco Leonora se integra en el grupo de los surrealistas exiliados a causa de la guerra, se hace amiga de la pintora Remedios Varo y se une al fotógrafo húngaro de origen judío Imre Emerico Wesz (Chiki), con el que tiene dos hijos: Pablo y Gabriel.
En Méjico Leonora pinta, escribe y profundiza en la cultura ancestral del país, sintiéndose cercana a la creatividad de sus primeros pobladores, viviendo al margen de convencionalismo y explorando mediante la alquimia, la cábala, la meditación budista o la psicología de Jung las zonas oscuras que todo ser humano posee y que ella cree vislumbrar mostrándolas en sus obras.
En resumen, Leonora es un libro muy bien documentado, con el interés añadido de que su autora Elena Poniatowska conoció a la protagonista del relato homenaje, que la valora y admira de verdad y con la que, por diversas razones que dejo descubrir al lector, nuestra Premio Cervantes 2013 se identifica. 

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