domingo, 6 de octubre de 2013

APROXIMACIÓN AL QUIJOTE

Al igual que la semana pasada, hoy quiero homenajear a un autor que acaba de morir trayendo a Opticks uno de sus libros publicado en 1970. Se trata de Martín de Riquer y de su Aproximación al Quijote.
Martín de Riquer, nacido en Barcelona en 1914, está considerado como uno de los humanistas españoles más destacados del siglo XX. Doctor en Filología Románica, especialista en literatura medieval y del Siglo de Oro, recibió por su actividad cultural y académica numerosos premios, como el Nacional de las Letras o el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Entre sus investigaciones y trabajos destacan los realizados sobre Miguel de Cervantes, de cuyas obras fue un ameno y extraordinario divulgador.
En los tiempos en los que yo estudié bachillerato El Quijote se consideraba una lectura obligatoria y no recuerdo a ningún compañero entusiasmado con la obligatoriedad (y posterior examen capítulo a capítulo) de tal lectura.
Sin embargo, Martín de Riquer en su Aproximación al Quijote y en tan sólo 166 páginas consigue lo que un año de lectura obligatoria no logró: que entiendas a la perfección la obra cumbre de Cervantes y que te apetezca leerla de nuevo, buscando los detalles, giros lingüísticos, intenciones y hasta errores que cometió su autor al escribirla.
Martín de Riquer empieza su libro hablándonos de Miguel de Cervantes. Conocemos así que su vida nunca fue fácil: soldado en los Tercios, herido en Lepanto, cinco años cautivo de los turcos, varios planes de fuga fallidos, recaudador de contribuciones, preso bajo la acusación de haberse quedado con el dinero recaudado, etc. En lo literario, tampoco alcanzó el éxito que le proporcionase honores y riquezas; ni tan siquiera encontró una persona importante para prologar El Quijote, la fama no le precedía.
Tras la biografía de Miguel de Cervantes y el análisis de su obra literaria, Martín de Riquer entra de lleno en la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha afirmando ya desde el principio que se trata de una obra de clara intención satírica y paródica.
En aquellos tiempos, finales del siglo XVI y comienzos del XVII, estaban de moda los libros de caballería, imagino que tenían la función que buena parte de la programación televisiva tiene en nuestros días: ayudar a que el lector o el que escuchaba tales historias se evadiera de las preocupaciones diarias. Cervantes, que conocía a la perfección dichos libros, arremete contra ellos parodiándolos desde el principio al fin con la sola intención de lograr que “el melancólico se vuelva a risa, el risueño la acreciente”.
Y es que, según mantiene Martín de Riquer, tras haber estudiado en profundidad a Cervantes, éste era un hombre con gran sentido del humor, pese a lo aciago de su existencia. Debo decir que a mí El Quijote siempre me pareció un libro triste, pero no es caso de explicar por qué.
Un humor que Cervantes admira en la novela del valenciano Johanot Martorell Tirant lo Blanc, hasta el punto de copiar de ella ciertos recursos, por ejemplo los refranes que aparecen de continuo en las parrafadas de Sancho, y de que el cura decida salvarla de la quema en el escrutinio de la librería del hidalgo.
Terminada la primera parte, Martín de Riquer analiza la segunda con la misma agudeza, maestría y amenidad como lo hizo con la primera. Sabemos así que esta segunda parte la escribió Cervantes empujado por la publicación del Quijote de Avellaneda y que se centra más en lo acaecido a los dos personajes principales que en la introducción de historias ajenas, picarescas, pastoriles o moriscas en las que demuestra su dominio de todos esos géneros pero que, de algún modo, le apartan de la idea central y hasta fue criticado por ello.
Termina Martín de Riquer su didáctico e ilustrativo libro con un breve análisis del estilo literario de Cervantes que viene a demostrarnos el porqué está considerado como un genio de la Literatura universal, su obra es alabada por todos los críticos y es motivo de gozo y disfrute para una gran cantidad de lectores.
 

2 comentarios:

  1. No lo he leído, pero supongo que tarde o temprano terminaré haciéndolo. Gracias por recordármelo.
    Abrazo!

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    1. Es un libro por el que no pasa el tiempo. Proporciona una visión panorámica y excepcional sobre Cervantes y su obra.

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