domingo, 29 de septiembre de 2013

LA ÚLTIMA ESCALA DEL TRAMP STEAMER

Para Rafa, Rosen y Octavio, mis jóvenes y valiosos muñidores de historias.
 
Creo que el mejor homenaje que se puede hacer a un escritor que acaba de morir es hablar de sus libros.
Así que hoy traigo a Opticks una novela de Álvaro Mutis, el autor colombiano que murió hace unos días; se titula La última escala del Tramp Steamer y fue publicada por primera vez en el año 1989.
El narrador de la obra, escrita con un estilo sobrio y reflexivo, es el propio Álvaro Mutis que nos explica al principio el porqué del relato: dejar en el papel una historia de amor singular que le fue contada y que las casualidades del destino enlazaron con sus personales experiencias.
En la explicación, Álvaro Mutis manifiesta que su primer deseo fue contársela a alguien que en el arte de narrar “se ha manifestado como un maestro”; y ante la imposibilidad de hacerlo, decidió escribirla. Por la dedicatoria sabemos que ese maestro, además gran amigo, es Gabriel García Márquez, al que en ocasiones proporcionó documentación necesaria para alguno de sus mejores libros.
Centrándonos en La última escala del Tramp Steamer, también aquí aparece, desempeñando un papel secundario, Maqroll el Gaviero, personaje habitual en muchas obras de Mutis.
El protagonista principal de la novela es un barco de nombre Alción, el viejo y maltrecho Tramp Steamer que el autor nos dice va encontrándose en sucesivos viajes que realiza por motivos de trabajo a Finlandia, Costa Rica y Jamaica, y cuya imagen mugrienta y ruinosa, pero tras la que intuye un noble orgullo y una obstinada resistencia a dejarse abatir, le provoca cierta desazón que no acierta a explicarse.
Las casualidades del destino hacen que, al trasladarse en un remolcador por el río Orinoco hacia el puerto marítimo, Mutis coincida con el marino vasco Jon Iturri, último capitán del Alción. La larga travesía da lugar a que los dos hombres intimen, hasta el punto de que el marino relata al escritor la relación que tuvo con el barco y la historia de amor que vivió merced a él con su joven y bella propietaria, la libanesa Warda Bashur.
Pese a que, al igual que Anne Michaels, autora de La cripta de invierno, Álvaro Mutis se dedicó primero a la poesía, en La última escala del tram Steamer, al contrario que sucede con el libro de la autora canadiense, en el que predomina un lenguaje poético, la poesía está más presente en el fondo que en la forma.
Aunque las descripciones de los distintos viajes, en especial los realizados en la zona del delta del Orinoco y en las proximidades de los puertos, muestren elementos que podemos hallar en sus poemas, es la desesperanza, la consciencia de lo efímero que resulta el paso del ser humano sobre la tierra, el tiempo que todo lo destruye; esa especie de exilio interior, de desarraigo, de naufragio, de nostalgia y profunda soledad que experimenta el poeta lo que encontramos en la historia de Jon Iturri que Mutis nos transmite.
Nostalgia por la plenitud vivida en un instante que ha quedado atrás en el transcurso de esa historia de amor que se repite hasta el infinito desde el inicio de los tiempos sin perder su terrible sencillez, su irremediable desventura.

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