lunes, 17 de junio de 2013

LOS BULEVARES PERIFÉRICOS

Una vez más me he fiado de Manuel Hidalgo para elegir el libro de esta semana. En uno de sus últimos artículos, hablaba de Patrick Modiano, considerándolo el mejor escritor francés actual.
La información que he buscado sobre este autor se ajusta a lo dicho por Manuel Hidalgo, Patrick Modiano ha ganado el Premio Goncourt, el de la Académie Française y el Nacional de las Letras, y el libro que acabo de leer, Los bulevares periféricos, demuestra de manera rotunda lo merecido de estos galardones.
Aunque se puede encontrar en Wikipedia, adelanto que Patrick Modiano nació en Francia en 1947, que su padre, un judío de origen italiano afincado en Salónica, desde donde emigró a París, se ausentaba frecuentemente de casa, y que eso, unido a la profesión de actriz de su madre, junto a algún otro detalle trágico, provocó que la infancia del futuro escritor resultase bastante solitaria.
Soledad que le condujo a la introspección que caracteriza todas sus obras y que, en la que voy a comentar hoy, ocupa un lugar primordial.
La historia contenida en Los bulevares periféricos, novela bastante breve que se lee en una tarde, la cuenta el protagonista de la misma, un joven de veintiséis años empeñado en buscar a su padre en la Francia ocupada por los alemanes.
Poco más se puede explicar, sin que ello aclare demasiado la trama del relato. La verdad es que la historia en sí importa bastante menos que la manera cómo el autor la cuenta.
Mediante la utilización de frases cortas y multitud de detalles descriptivos, Patrick Modiano recrea ante nosotros un ambiente inquietante, poblado por personajes oscuros y amorales, que se dejan llevar por los instintos, y que se dedican a negocios turbios que no acabamos de entender del todo. En ese ambiente, en un pequeño pueblo de veraneantes, el joven encuentra a su padre que, en apariencia, no le reconoce.
A partir de ahí, el chico recuerda el primer contacto que tuvo con él en París cuando era adolescente y las vivencias y acontecimientos acaecidos entonces. De nuevo aquí los personajes y los ambientes, también sórdidos, extraños y peligrosos, se describen con tal verismo, que terminan atrapándote y provocan en ti una sensación incómoda de no saber y no querer saber más de lo que se intuye.
En resumen, Los bulevares periféricos es un libro basado en los recuerdos y en la memoria, en el que los amantes de la buena literatura podrán hallar todo aquello por lo que un escritor nunca será relegado al olvido.

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