lunes, 29 de abril de 2013

LA FELICIDAD ES UN TÉ CONTIGO

No sé si está determinado por el sexo o por la personalidad de cada uno, pero en mi caso, mujer y bastante sensible e influenciable, lo que leo en los libros me afecta.
Claro que también me afectan las películas, las obras de teatro, las noticias de prensa (un poco menos porque los desastres se suceden muy rápido), y hasta los comentarios de las vecinas.
Sabiendo todo eso y sabiendo también que no atravieso mi mejor momento, Mila, la otra voz de “Lecturas a dos voces”, ha decidido que debo leer libros optimistas, o, por lo menos, que no contribuyan a desmoralizarme aún más.
Así que, tras Nochebuena y El país de las mujeres, que comenté la semana pasada, me ha proporcionado una obra de la novelista valenciana Mamen Sánchez cuyo título, La felicidad es un té contigo, nos orienta sobre lo que podemos encontrar en sus 334 páginas.
Para que la orientación esté aún más clara, antes de abrir la novela, en la faja que aprisiona sus hojas, Ana María Matute escribe lo siguiente: “Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto leyendo un libro”.
Como yo no soy Ana María Matute, está claro que no pueden divertirme las mismas cosas, (qué tontería acabo de escribir). Pero lo que sí consiguió  la obra en cuestión fue distraerme y que las horas dedicadas a su lectura pasasen en un soplo.
La felicidad es un té contigo es una novela que un lector exigente consideraría llena de tópicos: los ingleses flemáticos, los gitanos apasionados, la menopáusica obsesionada con el peso, el marido que se va con una más joven, el argentino sentimental, el policía frustrado, el chulo que maltrata a la mujer, etc. Sin embargo, todos esos tópicos encajan a la perfección en el argumento desarrollado por la autora, dando lugar a una obra ligera, amable, entretenida y bien escrita que te hace pasar un buen rato.
La historia que nos cuenta Mamen Sánchez en La felicidad es un té contigo tiene como protagonistas fundamentales a cinco mujeres: Berta, Soleá, María, Asunción y Gabi  que trabajan en Madrid confeccionando la revista Librarte, propiedad de Marlow Craftsman, un inglés millonario dedicado al negocio editorial.
Los malos resultados económicos de la citada revista hacen que Marlow Craftsman decida cerrarla y despedir a sus empleadas. Con esa finalidad, envía a Madrid a su hijo Atticus. Conscientes de la catástrofe que el cierre supondría para ellas, Soleá idea un plan en el que jugarán un importante papel los gitanos del Sacromonte, García Lorca y hasta el mismo Hemingway; y que conllevará la implicación del inspector de policía Manchego, la Guardia Civil y el fantasma de Tolkien, por citar algunos de los muchos personajes que aparecen y desaparecen, mientras se despliega  la trama ante los ojos del, en ocasiones sorprendido, lector.
En resumen, un simpático libro que cumple, sin que nada pueda objetarse en contra, la función para la que fue escrito: evadirte por unas cuantas horas de la compleja realidad diaria.    

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