lunes, 28 de enero de 2013

LA MANCHA HUMANA

En Reyes, uno de mis hijos me regaló La mancha humana, obra del escritor norteamericano Philip Roth, que fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012 y del que sólo había leído Némesis.
Al igual que Némesis, este libro es denso, psicológico y analítico, así que su lectura no resulta demasiado fácil. Philip Roth pasa en él revista a la sociedad norteamericana de manera crítica y despiadada; lo hace valiéndose de Nathan Zuckerman, escritor también y su alter ego en el libro.
Nathan Zuckerman sitúa el principio de la historia en el verano de 1998, en pleno escándalo Lewinski. Es entonces cuando su amigo Coleman Silk, profesor de lenguas clásicas en una universidad de provincias que alcanzó la excelencia en la etapa en la que fue su eficaz, inteligente y brillante decano, le confiesa que mantiene relaciones sexuales con Faunia Farley, limpiadora en dicha universidad y mucho más joven que él.
Coleman Silk, profesor de lenguas clásicas antes y después de ser decano, abandonó la docencia en la universidad porque, cumplidos los setenta años, honorablemente casado y padre de cuatro hijos ya adultos, se refirió a la ausencia de unos alumnos a los que nunca había visto en clase con la frase : “Quizá se hayan convertido en negro humo”. La expresión “negro humo” dicha sin intención alguna, al tratarse de alumnos negros los ausentes, provoca que le acusen de racismo y se organice un enorme alboroto.
Las denuncias llegan por todas partes, creando una situación tan esperpéntica e injusta, que la mujer de Coleman muere de un ataque cardiaco y él dimite, apartándose de la universidad e intentando escribir la historia de esa caza de brujas desatada con las palabras negro humo. Ante la imposibilidad de darle forma, pide que lo haga Nathan Zuckerman, iniciándose así una amistad que llevará a éste a averiguar todo lo relacionado con la vida de Coleman; investigación que modifica por completo la percepción que tenía de su amigo y que publicará después de que él y Faunia hayan muerto.
Antes he dicho que la obra de Philip Roth es densa, analítica y psicológica. Las situaciones están analizadas desde un punto de vista negativo (consecuencias de la mancha humana de la que habla Faunia). Para este análisis, se ayuda muchas veces de obras de autores clásicos, (recordemos la materia impartida por el profesor protagonista). Sobresale la envidia, que siempre subyace en el ataque a los que buscan la excelencia; la hipocresía y el puritanismo de sociedades cerradas que viven de apariencias; la corrupción en la universidad con subvenciones y premios a obras copiadas o inútiles; el rechazo al diferente, sea por el color de la piel, la clase social o la religión. Ocupa un lugar destacado la guerra de Vietnam y los traumas sufridos por los combatientes que sobrevivieron a ella.
En resumen,  La mancha humana es un libro valiente y bien escrito que nos hará pensar y mirar a nuestro alrededor, quizá buscando “manchas”.
Lo único que no acaba de convencerme es el afán que muestra Philip Roth por cerrar todas sus reflexiones, intentando apoyarlas en argumentos sólidos. Creo que así limita a los lectores su propio campo de reflexión.

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