lunes, 30 de julio de 2012

MOMENTOS DE INADVERTIDA FELICIDAD

Cuando empecé a escribir este blog, con la idea de que mi amiga Mila me acompañase en el empeño, de ahí el título “Lecturas a dos voces”, la intención inicial consistía en establecer una especie de diálogo sobre literatura en el que, junto a mi amiga, intervendrían más personas, (añoraba las tertulias con Manolo a las que, por motivos familiares, me era casi imposible asistir).
Pero las cosas no suelen suceder según lo previsto. La “otra voz” modificó sus prioridades, mis circunstancias personales empeoraron y Manolo enfermó.
Como antídoto contra el desconcierto y la tristeza, yo seguí adelante. Sin embargo, había desaparecido la “chispa” que originó el proyecto.
Ahora, releyendo el blog desde el principio, noto el cambio. Incluso, dejé de responder a comentarios que hacían los lectores. Gracias a todos ellos, en especial a Rosa, ¡qué bonito es lo que me dices!
Lo anterior viene a cuento de un libro que acaba de regalarme Mila, tal vez con intención, cuyo título “Motivos de inadvertida felicidad" ha dado lugar a que, entre otras cosas, rememore las primeras semanas de escritura y vuelva a los orígenes.
El autor del libro citado es el italiano Francesco Piccolo y, según la solapa de la obra, obtuvo al publicarla un gran éxito. A mí, sobre todo, me ha hecho pensar.
De entrada diré que, aunque sólo tiene 148 páginas y grandes claros, la podemos leer enseguida o no; que el autor no nos cuenta ninguna historia al uso; y que el título creo esconde, al menos, dos significados.
Intentaré explicarlo. El relato de Francesco Piccolo no se ajusta al esquema tradicional, sino que lo conforman situaciones que él ha vivido y que le han hecho o le hacen feliz. Algunas de estas situaciones, muy breves, se limita a enumerarlas: “El agua cuando tienes sed; la cama cuando tienes sueño”, “El momento en que termina el centrifugado de la lavadora”, “La primera y la última página de un libro”, “Descubrir que una buena acción desgrava”, etc. Otras las describe en una o varias páginas: La ciudad en agosto cuando todos están de vacaciones, la inauguración de un paso subterráneo bajo el ferrocarril que anula las barreras de los antiguos pasos a nivel, un gol de Italia en los Mundiales del 82, etc.
Suelen ser situaciones cotidianas: humorísticas, tiernas, cínicas, bobas, incalificables, etc. que muchas personas también hemos vivido, vivimos o quizá vivamos alguna vez. Por eso el libro no tiene comienzo ni fin. Los momentos son diferentes y aparecen página tras página; esto hace que la lectura nos dure el tiempo que queramos dedicarle.
Finalmente está el título: Momentos de inadvertida felicidad. ¿Quiere decir que el autor ha experimentado esa felicidad a posteriori?; ¿o que la experimentó y experimenta mientras los vivió o vive, pero no así los que le rodean, para los que la felicidad pasa inadvertida?
En mi caso y terminando ya, imaginaré que la intención del autor, igual que la de Mila, es animarnos (animarme) a mirar la vida cotidiana de distinta manera, buscando y encontrando felicidad en cada uno de los instantes que la componen.
De hecho, Francesco Piccolo expresa ese deseo en las últimas páginas del libro: “… Y que siempre en este momento alguien estuviera diciendo: qué bonito es vivir aquí. Aunque fuera para sus adentros”.

domingo, 22 de julio de 2012

LOS HERMANOS HIMMLER (HISTORIA DE UNA FAMILIA ALEMANA)

Tras leer el comentario que Manel añadió a mi reseña del libro de Laurent Binet, HHhH, “El cerebro de Himmler se llama Heydrich”, me propuse buscar la obra a la que él alude escrita por la sobrina-nieta del citado nazi, Katrin Himmler.
Con esta obra, que tiene por título Los hermanos Himmler, Historia de una familia alemana, la joven pretende descubrir lo que había de verdad en los relatos que sobre el pasado de sus parientes se escuchaban dentro del entorno familiar.
Comienza así una investigación de varios años para la que se sirve de archivos históricos y familiares, de diarios oficiales y cartas personales, de testimonios de los que vivieron y padecieron esos aciagos tiempos y de especialistas en las cuestiones tratadas. Todo lo cual le lleva a confeccionar un libro denso de 406 páginas que dedica a su hijo, ya que le ofrece la posibilidad de contestar con informaciones precisas cuando éste le pregunté por qué una parte de su familia intentó exterminar a la otra, (Katrin Himmler está casada con un judío).
La historia de la familia que compone Katrin se remonta a su bisabuelo Gebhard Himmler, profesor de filología, amante de la disciplina, la rectitud y el decoro, nacionalista convencido y preocupado siempre por ascender en la escala social con el propio esfuerzo y valiéndose de amistades bien situadas. Esa rectitud y ese apego radical y absoluto a las enseñas patrias: “A los hijos edúcalos para que sean hombres de convicciones alemanas”, se los transmitió eficazmente a sus tres vástagos: Gebhard, Heinrich y Ernst, tío abuelo de Katrin.
Tras las exigencias educativas y sociales de la infancia, prolongadas durante la adolescencia, llega el desastre de la 1ª Guerra Mundial, el tremendo castigo que se impuso a Alemania en los acuerdos del Tratado de Versalles, el nacimiento del nacionalsocialismo y la llegada de Hitler al poder. Katrin Himmler analiza con imparcialidad sorprendente cómo vivió su familia cada uno de los acontecimientos citados. El imparable ascenso de Heinrich Himmler hasta los más altos cargos decisorios del régimen nazi, entre otros “comisario del Reich para el Fortalecimiento de la Etnia Alemana” (RFK), su consiguiente responsabilidad en el asesinato de millones de judíos, polacos y eslavos, todos considerados inferiores y despojados de cualquier atisbo de humanidad, “Tenemos la obligación de despiojarnos”; la frialdad con la que tomaba decisiones espeluznantes regresando después regresar a su casa convertido en un padre cariñoso y en un hijo y hermano ejemplar.
Pero no queda ahí la denuncia de la escritora, que no exime de responsabilidades en los hechos que cuenta a su tío abuelo Gebhard y a su abuelo Ernst. También ellos fueron nazis convencidos y se aprovecharon del poder de Heinrich para medrar, vivir muy bien y, una vez terminada la 2ª Guerra Mundial, intentar que se salvasen sus respectivas familias.
Insisto en que el libro reúne tal cantidad de datos, que no se puede discutir nada de lo que expone porque se apoya en ellos. Pienso que los aficionados a la historia lo deben considerar muy valioso. También todos los lectores que deseen profundizar con objetividad y rigor en una etapa histórica deleznable.
Como idea final, no me sorprende el papel de la educación (banderas, uniformes, himnos, desfiles, asociaciones de jóvenes, etc.), la propaganda y los medios de comunicación de la época en el desarrollo de la doctrina nacionalsocialista, ya que todo eso es propio de los regímenes totalitarios. Lo que sí me sorprende es que la mayor parte del pueblo alemán, orgulloso de su origen germánico y su raza aria, mirase hacia otro lado cuando se estaba exterminando a los considerados inferiores y que, incluso hoy haya personas que se apoyan en mitos étnicos y en falsos patriotismos para justificar sus diferencias.

lunes, 16 de julio de 2012

ARRUGAS. PABLO Y ESTEBAN

Esta semana he leído dos libros muy diferentes entre sí. El más breve, Arrugas, es un cómic escrito y dibujado por Paco Roca, Premio Nacional de Cómic 2008. El más extenso, Pablo y Esteban, lo escribió hace ya bastantes años Francisco Cándido Xabier.
La historia que Paco Roca nos cuenta en Arrugas la encontramos a diario en las sociedades contemporáneas avanzadas. Las arrugas se esconden, molestan, están muy mal vistas y lo mismo sucede con sus vulnerables portadores, las personas ancianas, los viejos. Por lo tanto, se les aleja del entorno familiar y se les recluye en residencias, donde esperan la muerte medio drogados por todos los fármacos que ingieren. En una de esas residencias, Emilio, director de banco jubilado enfermo de Alzheimer, ingresa de la mano de su hijo.
Paco Roca dibuja y describe de forma magistral el ambiente del centro, la terrorífica “planta superior” que alberga a los desahuciados. Ambiente que se suaviza un tanto al presentarnos a los ancianos que acogen a Emilio, en especial, Miguel, un residente sin familia que intenta ser activo y mantener su dignidad, evitando a la vez, mediante los más variados trucos, que los médicos vayan descubriendo el avance de la enfermedad en el recién llegado.
Apoyándose en este cómic, el director de cine Ignacio Ferreras realizó una película de animación, presentada con el mismo título, que ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales.
El segundo libro, que podríamos llamar “confesional”, recoge la biografía novelada de Pablo de Tarso y Esteban; además relata cómo pudo ser la vida de los seguidores de Jesús de Nazaret en los siglos iniciales del cristianismo.
Aunque ambas obras son enriquecedoras y están muy bien escritas, cada una en su estilo, aconsejo se demore su posible lectura a un tiempo más proclive al optimismo y a la esperanza.
Por mucha ternura que encontremos entre el grupo de abuelos que rodean a Emilio en la residencia, por mucho entusiasmo que ponga Miguel para no dejarse avasallar por las circunstancias, es un hecho la sensación de incomodidad y hasta de angustia que deja en el lector una realidad tan cercana y con tan pocas, tan poquísimas soluciones al mismo tiempo humanas, prácticas y baratas.
De igual modo, por mucha serenidad y conformidad con su destino que observemos en aquellos primeros cristianos, por mucho trabajo entusiasta al servicio de un alto ideal y por mucha ayuda divina en el desarrollo del mismo, la constante presencia de la cruz en forma de repudio, difamación, torturas, persecuciones, asesinatos, etc., si uno no tiene madera de santo, más que animar, plantea interrogantes de difícil y complicada respuesta.

lunes, 9 de julio de 2012

LOS INVITADOS DE LA PRINCESA

A veces, cuando se lee un libro, sientes que estás muy cerca del autor. Esto sucede si, previamente, te has interesado por su vida, acciones, manera de pensar…
Como ejemplo puedo citar algunas obras ya comentadas en estas páginas: Pura alegría de Muñoz Molina, De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami y hoy, Los invitados de la princesa de Fernando Savater.
El primer libro que leí de Savater, allá por los años 90, fue Ética para Amador. Después, he seguido leyendo sus obras, tanto si se trataba de ensayo como de novela. Por cierto, la última, La hermandad de la buena suerte, no me gustó demasiado.
Todo lo contrario que Los invitados de la princesa, Premio Primavera de Novela 2012, en la que he encontrado al Savater de los primeros tiempos, el que sabía transmitir al lector el placer que sentía escribiendo, mientras exponía o denunciaba las cuestiones que más le podían preocupar o atraer.
Ahora se vale de Los invitados de la princesa para hablarnos de esas cuestiones. Toma como marco la imaginaria isla de Santa Clara, en la que la presidenta ha organizado el “Festín de la Cultura”, invitando a personalidades internacionales destacadas en todos los campos del saber.
El protagonista principal, Xabi Mendía, periodista enviado por el periódico Mundo Vasco y aficionado a la lectura y a la filosofía, llega a Santa Clara dispuesto a aprender y a pasarlo bien.
Pronto la situación se complica al producirse la erupción del volcán que corona la isla y llenarse el espacio aéreo de ceniza, haciendo imposible que salgan o aterricen aviones. Unos congresistas lo toman bien y otros, no. Pero gracias a ellos, Xabi Mendía va consiguiendo historias en las que Savater muestra sus ideas e intereses en relación con la política, el terrorismo, la educación, el nacionalismo, la vida y la muerte, la filosofía, la equitación, Internet, la gastronomía y hasta el vampirismo, por citar algunos de los temas tratados en forma de pequeños relatos escritos con agilidad y maestría.
En resumen, un libro muy recomendable que divierte, enseña y hace pensar y que, a pesar de la crítica, la ironía y la parodia que podemos encontrar en sus páginas, no es en absoluto pesimista o amargo, sino que deja en el lector una humorística sensación de esperanza.



lunes, 2 de julio de 2012

EL ENREDO DE LA BOLSA Y LA VIDA

Lamento disentir de Eduardo Mendoza cuando afirma lo siguiente, a propósito de su nuevo libro que acabo de leer y que se titula El enredo de la bolsa y la vida: “Con la crisis hemos recuperado algo que no debemos olvidar, que éste es un país pobre y cutre”.
No creo que España sea un país pobre y cutre. Menos ahora que hemos ganado la Eurocopa de fútbol con un equipo de jugadores extraordinarios y un entrenador ejemplar en todos los aspectos.
No me gustan las generalizaciones ni los estereotipos. Cuando más leo y viajo, más me doy cuenta de que en todas partes hay buena y mala gente, ambientes cutres y selectos, mezquindad y generosidad, altivez y sencillez…
Lo que pasa es que Eduardo Mendoza ha encontrado con sus libros que resaltan lo esperpéntico y lo cutre, un auténtico filón. Él mismo confiesa que el más reeditado de todos ellos es el esperpento total Sin noticias de Gurb y que la saga del detective sin nombre, a la que pertenece El enredo de la bolsa y la vida, resultó ser la que menos le costó escribir y la que más dinero le da.
Teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que la lectura del libro en cuestión puede calificarse de fácil y entretenida; ideal en esos días de calor en los que nuestro cerebro no está para profundidades literarias.
La historia se desarrolla sobre todo en Barcelona, ciudad que no sale demasiado bien parada en el relato de Mendoza. La protagoniza y cuenta el citado detective, propietario aquí (junto con la Caixa), de una peluquería sin clientela, situada cerca de un enorme bazar chino regentado por la familia Siau. El abuelo Siau, con sus agudas e hilarantes observaciones, me parece uno de los personajes más simpáticos.
El argumento tiene como tema central la desaparición de un antiguo compañero de manicomio del detective, Rómulo el Guapo, que se produce tras haberle propuesto un negocio que él no acepta. Poco después, se presenta en la peluquería Marigladys, niña de 13 años apodada “Quesito”, mostrándole una carta de Rómulo, al que considera su segundo padre, en la que se despide de ella y le ruega que no le juzgue por lo que va a hacer.
Preocupado por el tono de la misiva, el detective decide investigar y busca la ayuda de una peculiar tropa formada, además de por Quesito, por el Pollo Morgan, timador que trabaja como estatua viviente representando a Doña Leonor de Portugal con bigote; el Juli, un africano albino también estatua, en este caso de Ramón y Cajal; la Moski, que perteneció a las juventudes estalinistas y se gana la vida cantando y tocando el acordeón sin tener idea de música ni canto; Pashmarote Pancha, dueño de un centro de yoga; Mahnlik, repartidor de pizzas; el señor Armengol, regente del restaurante “Se vende perro”, en el que se reúnen los “investigadores”, etc., etc.
Tras diversas e histriónicas aventuras, el detective descubre que Rómulo el Guapo va a participar en el asesinato de Ángela Merkel, planeado por el terrorista internacional Alí Aarón Pilila.
Como puede observarse, Eduardo Mendoza ha elegido para confeccionar su novela cuestiones e intereses conocidos y actuales; desde las estatuas vivientes, hasta la señora Merkel, pasando por los bazares chinos, el terrorismo y las clases de yoga, por citar algo de lo mucho y variado que aparece en el libro.
Surge así una historia bien escrita y bien hilvanada que entretiene y divierte al mismo tiempo. Si además contribuye al bienestar económico del autor, habrá que recomendar su lectura.