lunes, 25 de junio de 2012

EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ

A las personas que nos tomamos la vida demasiado en serio, nos conviene de vez en cuando leer libros como el que voy a recomendar hoy. Se trata de El abuelo que saltó por la ventana y se largo; su autor, Jonas Jonasson, un periodista sueco que ya ha recibido por esta novela, la primera que escribe, diversos y variados galardones.

El argumento de la obra, sencillo en apariencia, tiene como protagonista principal a un hombre internado en una residencia de ancianos y que está a punto de cumplir cien años. Este hombre, Allan Karlsson, decide no asistir a los festejos preparados por ese motivo, a los que acudirán el alcalde y otras autoridades locales, además de periodistas que inmortalizarán el momento. Así que Allan Karlsson, la mañana en la que ha de realizarse la fiesta, Salta por la ventana y… se escapa.
Desde esos instantes hasta el final del libro, las aventuras del vitalista abuelo y el resto de personas que va encontrando durante su huída, completarán un primer relato repleto de tipos estrafalarios, escenas hilarantes y sagaces observaciones que, al desarrollarse la historia, en la fría, contenida y “cuadriculada” Suecia, todavía te sorprenden más, llevándote a pensar aquello de que “en todas partes cuecen habas”, que también los suecos tienen sus chanchullos, sus corruptelas y su justicia no demasiado justa.
Pero con ser el relato citado original y estar muy bien escrito, aún me ha gustado más la biografía del abuelo que, desde el instante de su nacimiento, 2 de mayo de 1905, sirve de alternancia a los hechos en curso.
Biografía que Jonas Jonasson va relacionando con los acontecimientos más sobresalientes que tienen lugar en el siglo XX, al igual que con los personajes que los protagonizan: 1ª Guerra Mundial, Revolución Rusa, Stalin, Guerra Civil Española, Franco, 2ª Guerra Mundial, Truman, Churchill, Mao…
En dichos acontecimientos, desempeña un papel importante el abuelo; y con todos los personajes, mantiene relaciones de lo más variopinto. Un ejemplo es que ayuda a construir la bomba atómica a los americanos y a los rusos, es deportado a Siberia junto con el hermano de Einstein, cruza la península de Corea en plena guerra, atraviesa la cordillera del Himalaya y se convierte en agente de la CIA, por citar situaciones y aconteceres que el autor presenta con una mirada crítica, mucho más inteligente y profunda de lo que puede dar a entender la lectura del libro, si nos fijamos sólo en el humor que aparece en la mayor parte de sus páginas.
No añado más, aunque podría hacerlo, dado lo mucho que me agrada el libro. Pero creo que es mejor que los lectores descubran por sí mismos la riqueza de su contenido y disfruten con todo lo que la obra puede aportarles.
Pese a ello, no quiero terminar el comentario sin decir que a mí me ha servido esta lectura para afianzar algunas certezas, desterrar ciertos estereotipos y, aunque sea momentáneamente, dada mi forma de mirar la vida, divertirme y relativizar lo que sucede, ya que, siguiendo la reflexión del abuelo: “Todo será como tenga que ser, porque es como suele ser. De hecho, casi siempre es así”.



lunes, 18 de junio de 2012

HHhH


Conforme avanzo por el camino de la vida entre libros y prisas, voy descubriendo lo mucho que ignoro y soy consciente de que cada vez me queda menos tiempo para llenar lagunas, en muchos casos, auténticos océanos de desconocimiento.
Todo esto me ha venido a la cabeza mientras leía HHhH (acrónimo de “Himmler Hirn heissst Heydrich” – “El cerebro de Himmler se llama Heydrich”), frase aplicada por las S.S. al que fuera jefe de la Gestapo e impulsor de la denominada “Solución Final”, cuyo objetivo, durante la II Guerra Mundial, consistía en la total exterminación de los judíos.
Confieso que desconocía los hechos que sirven a Laurent Binet para escribir HHhH, libro que le ha valido la obtención del premio Concourt de primera novela. Estos hechos giran alrededor de la llamada “Operación Antropoide”, gestada en Inglaterra con el fin de asesinar a Reynhard Heydrich.
De entre los refugiados pertenecientes a la Resistencia checoslovaca, la Dirección de Operaciones Especiales de Churchill seleccionó a dos paracaidistas, el eslovaco Jozef Gabcík y el checo Jan Kubis, para llevar a cabo el arriesgado plan.
Tras cometer el atentado y morir los autores del mismo en el interior de la iglesia en la que habían buscado refugio, las represalias contra la población civil fueron tan brutales, que en muchos lugares del mundo se hicieron eco de ellas, acelerándose así el proceso que acabaría con el terrorífico régimen nazi.
Hasta aquí y brevemente el argumento de la obra, ahora me centraré en el autor. Laurent Binet nació en París en 1972, hizo el servicio militar en Eslovaquia y ha vivido en Praga; así que se vale de los conocimientos adquiridos en ambos lugares y de una ingente documentación acumulada durante años: libros, películas, relatos orales, etc. para contarnos los hechos acaecidos.
Lo original es la forma que tiene de contárnoslos, de tal manera, que el libro más parece un ensayo que una novela histórica. Huyendo de las invenciones habituales en las novelas históricas al uso, en las que se parte de un acontecimiento real y se rellenan los huecos con ficción, Laurent Binet busca la complicidad del lector mientras descubre la historia real e intenta transcribirla con rigor y exactitud.
Así le acompañamos en su investigación, repleta de referencias culturales, en las que, como he dicho anteriormente, está presente el cine y otros libros y autores que se han aproximado al tiempo histórico que él nos describe. Compartimos sus dudas, sus titubeos a la hora de añadir algo de ficción al relato, y disfrutamos cuando la investigación avanza y un nuevo descubrimiento viene a apoyar todo lo que nos cuenta.
En resumen, un libro excepcional, sin apenas diálogos y, sin embargo, de fácil lectura, que interesa desde la primera página hasta llegar al épico final, que te hace compartir la opinión que el autor resume en esta frase: “La historia es un gran cementerio repleto de héroes olvidados”.
Algunos de estos héroes, rescatados gracias al concienzudo y admirable trabajo de Binet, quedarán siempre ya en mi memoria.

lunes, 11 de junio de 2012

EL DECÁLOGO DEL CAMINANTE

En la biblioteca municipal, Isa me habló de un libro que otro lector fue incapaz de terminar de leer. Como se trata de un lector exigente, sentí curiosidad por hallar las razones del rechazo. Así que volví a casa con el libro en cuestión.

Su título, El decálogo del caminante, me indujo a pensar en un ensayo relacionado con los viajes o algo parecido. Su autor, Manuel Pimentel, tiene bastantes obras publicadas y aunque no he leído ninguna, el número demuestra que posee experiencia en el complicado campo de las letras.
Sólo en la primera página descubrí por qué mi compañero lector fue incapaz de terminar el libro. La obra pertenece al género llamado de autoayuda, la escritura resulta forzada y, avanzando en el relato, lo que nos cuenta el autor por boca de Stefan, el periodista norteamericano que lo protagoniza, es del todo increíble.
Stefan cuenta que su vida cambió al conocer a una enigmática mujer, Sara Elly, que, a lo largo de diversas citas, le fue mostrando la “Sabiduría del camino”. Las reflexiones y enseñanzas que recibe de la mujer en dichas reuniones, Stefan las resume en lo que llama El decálogo del caminante.
Insisto en que no he leído ninguna obra de Manuel Pimentel, así que no cuento con elementos de juicio suficientes para saber, en general, cómo escribe.
Centrándome en El decálogo del caminante, da la impresión de que es una obra de encargo, escrita en un breve espacio de tiempo, destinada a jóvenes que leen poco y realizada con una finalidad concreta, quizá más económica que literaria, dado el éxito que está teniendo esta clase de literatura.
Por lo demás, se lee en un rato y las enseñanzas del decálogo pueden ser útiles a jóvenes despistados que se enfrentan a un futuro imprevisible. Lo que alguien ya consideraría positivo.
Aún así, como la semana pasada coincidieron dos hechos reseñables que tienen relación con escritores, a saber: la muerte de Ray Bradbury y la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Literatura a Philip Roth, me permito recomendar de nuevo dos obras escritas por ellos de las que habré pasadas entradas: Fahrenheit 451, del primero y Némesis, del segundo.
Creo que de ambas, los jóvenes despistados podrán extraer no uno, sino muchos decálogos que les permitirán descubrir y disfrutar de futuros y fructíferos caminos.





lunes, 4 de junio de 2012

EL CUADERNO DORADO

El libro del que voy a hablar hoy, El cuaderno dorado, se publicó en 1962 y supuso el espaldarazo definitivo para la escritora británica Doris Lessing, que en el año 2007 recibirá el Premio Nobel de Literatura.
La principal protagonista de El cuaderno dorado es Anna Wulf, escritora de una sola novela de gran éxito, militante comunista, divorciada y madre de una niña.
Junto a Anna ocupa un papel destacado en el relato su amiga Molly, divorciada también, igualmente militante comunista y madre de un joven problemático.
Tras su primera novela, Anna atraviesa un periodo de sequía creadora que sólo le permite escribir algún que otro artículo para periódicos o revistas y dedicar su tiempo a una serie de “cuadernos” que identifica mediante colores: Negro, relata su estancia en Sudáfrica y otros países del África Negra; rojo, recoge sus experiencias dentro del partido comunista y su tremenda decepción ante los errores cometidos al aplicar los principios marxistas; amarillo, cuenta su vida de mujer luchadora que intenta superar dificultades en las relaciones sentimentales y sexuales que mantiene con diferentes hombres; azul, diario de los acontecimientos acaecidos día tras día: amistad con Molly y problemas de ésta y de sus familiares, sentimientos hacia su propia hija, visitas a la psicoanalista, sueños, etc.; dorado, el más breve y síntesis de los cuatro anteriores.
Me parece muy interesante el prólogo que Doris Lessing escribió en el año 2007 para una nueva edición de El cuaderno dorado. En él se defiende de las muchas críticas y opiniones opuestas que recibió la primera vez que fue publicado. Entonces las feministas lo acogieron como un estandarte del feminismo combativo y los comunistas no aceptaron las reflexiones negativas sobre su ideología, basadas en la propia experiencia de la escritora (gran parte del libro es autobiográfico).
Doris Lessing afirma que su intención al escribir el libro no fue en ningún momento convertirse en apologista del feminismo ni echar por tierra la ideología marxista. Aunque pienso que las personas que hayan soñado con cambiar el mundo de jóvenes, valiéndose para tal fin de cualquier credo o partido político, podrán reconocerse en Anna.
La intención de Doris Lessing era crear una novela totalmente veraz sobre los pensamientos, sentimientos y experiencias de una mujer, Anna, en una importante época histórica, al término de la 2ª Guerra Mundial. Pensamientos y sentimientos que pueden considerarse universales. De igual modo, habla en el prólogo de la crítica literaria en unos términos que considero muy acertados.
Personalmente creo que merece la pena leer esta obra, además de porque está muy bien escrita, por todo lo que supuso de transgresora y de polémica cuando se publicó, y por lo que podemos aprender del tiempo histórico transcrito por la autora: apartheid, comunismo en Sudáfrica, Gran Bretaña y Estados Unidos, gobierno de Stalin, psicoanálisis, neurosis sociales, etc. De hecho, me ha gustado mucho la narración que hace de su estancia en África, la total sinceridad con la que se expresa. Sinceridad que encontramos a lo largo de toda la obra en el análisis de los sentimientos, ideas y actitudes de la protagonista.
Es casi una disección del ser humano que busca la autenticidad en todos los actos que realiza, por lo que intenta actuar siempre desde la más absoluta libertad. Al armazón o marco de la novela, Doris Lessing lo tituló “Mujeres libres”.