lunes, 27 de febrero de 2012

UN MENSAJERO EN LA NOCHE

He terminado de leer un libro que, si estuviese escrito de otra forma, con mucha más sobriedad y cuidado en los elementos accesorios, podría resultar interesante y hasta impactante para un determinado tipo de público: el integrado por aquellas personas que se sienten atraídas por la religión en cualquiera de sus múltiples y variados aspectos. El libro se titula Un mensajero en la noche y su autora es María Vallejo-Nágera.
Del profesor Juan Antonio Vallejo-Nágera he leído dos obras: Ante la depresión y La puerta de la esperanza, ambas muy diferentes, pero que comparten el mismo estilo de escritura: claro, conciso, directo. Quizá, dentro de algunos años, su hija María será capaz de escribir de ese modo; por el momento, la forma en que se expresa en este libro resulta pueril, superficial y apresurada.
Insisto en que la historia contenida en Un Mensajero en la noche, basada según cuenta la autora en un hecho real, bien narrada, conmovería y haría reflexionar a los lectores. Recuerdo el impresionante testimonio de sus años de cárcel que nos dejó en el libro Volando en la cárcel Antonio Valera Hidalgo y las repercusiones que tuvo.
Aquí es también un preso, Albert Michael Wensbourgh, convertido ya en monje benedictino, el que cuenta su vida, desde el monasterio de esta orden en el que vive en Inglaterra, dedicado a la oración, el trabajo y la ayuda a los demás.
La transformación experimentada por Albert, que de ser un recluso desesperado y violento, ha pasado a convertirse en un místico que hace de la oración su baluarte, se debe a un hecho extraordinario: la aparición de un ángel del Señor que le induce a que modifique de manera radical su conducta.
La historia resulta tan increíble, que muchos periodistas desean entrevistar al ex recluso. Pero él elige a una joven que ni tan siquiera es periodista: María Vallejo-Nágera; quien, a partir de la entrevista, confecciona el relato, cambiando nombres y añadiendo personajes de ficción, lo que, según mi parecer, estropea todo.
Pienso que la vida de Albert, contada por él mismo desde su oscura infancia, el ingreso en prisión, el terrible sistema carcelario y los sucesos inexplicables de carácter sobrenatural que le suceden, poseen entidad y hondura dramática suficiente para que no resulte necesario añadir una historia paralela.

domingo, 19 de febrero de 2012

NÉMESIS

Pedí en la biblioteca el libro Némesis del escritor norteamericano Philip Roth porque no he leído nada de este autor y porque la obra venía precedida de muy buenas críticas y había obtenido el Premio Man Booker Internacional 2011.
La verdad es que su lectura no me ha defraudado en absoluto. Además, he comprendido por qué a Philip Roth se le compara con Saul Bellow o con Truman Capote: su estilo es ágil, casi periodístico, carece de artificios, no hay elementos innecesarios que alteren el hilo conductor del relato.
La historia que contiene Némesis se desarrolla en la comunidad judía de Newark (Nueva Jersey), y comienza en el verano de 1944 (2ª Guerra Mundial), al estallar una epidemia de polio.
El protagonista es Bucky Cantor, joven de 23 años, profesor de Educación Física, que trabaja durante las vacaciones como responsable de las actividades al aire libre de los alumnos de una escuela. La madre de Bucky Cantor murió en el parto, su padre era un delincuente y el muchacho creció junto a los abuelos maternos, rodeado de cariño y educado por un abuelo que le transmitió su espíritu de disciplina y superación y sus sólidos principios morales.
El joven es feliz trabajando en la escuela, los alumnos le admiran y respetan; aunque a él le hubiese gustado alistarse para combatir en la guerra, al igual que sus mejores amigos, pero la miopía que padece impidió el ansiado alistamiento.
A la satisfacción que siente al lado de los chicos, se une el hecho de haberse enamorado de la hija de un respetado médico de la comunidad; siendo correspondido por la joven y aceptado con gusto en su familia.
Toda esta situación, en apariencia esperanzadora para el profesor Cantor, se ve alterada por la epidemia. Poco a poco se van multiplicando los casos. Mueren varios de sus alumnos, lo que le lleva a desesperarse e interpelar a Dios, sin entender por qué lo permite.
El miedo, la cólera, el dolor, el desconcierto y la desconfianza cunden entre las gentes. Se buscan culpables, se acusa sin pruebas. Las familias pudientes se van a las montañas. La novia de Bucky Cantor está allí en un campamento y le propone que se reúna con ella, aprovechando la vacante dejada por el profesor de natación que ha sido movilizado.
Bucky Canton se enfrenta a un dilema moral: se queda con sus chicos en el centro de una epidemia que aumenta día a día, o marcha a reunirse con la persona amada, en un entorno limpio, lejos del horror que están viviendo en Newark.
La decisión que toma y lo que sucede después no puedo descubrirlo, deben hacerlo los posibles lectores. Sí he de decir que la novela, que empieza como una simple crónica periodística, termina inoculando en el lector atento un cierto desasosiego existencial que le impulsa a reflexionar y a plantearse sus propias preguntas.
Y si una vez que ha concluido el libro, a ese lector atento se le ocurre buscar qué significa la palabra Némesis, comprenderá aún mejor las razones que tuvo el jurado para premiar la obra de Philip Roth considerándola extraordinaria.

domingo, 12 de febrero de 2012

PAN NEGRO

Emili Teixidor es un escritor nacido en Roda de Ter (Barcelona) en 1933. Así que su infancia se desarrolla en la época y en los lugares descritos en el libro que acabo de leer, ambiente rural de la Cataluña de posguerra. El libro se titula Pan Negro y, según la presentación que aparece en la contraportada, su contenido está “entre la memoria y la ficción”.
La memoria de Emili Teixidor al describir situaciones y paisajes, proporciona al relato una autenticidad que engancha desde la primera página. La masía familiar que cuidan las mujeres de la casa, el bosque misterioso de colores cambiantes, el ciruelo que sirve de reposo y refugio…; pero también los distintos trabajos vinculados al medio en el que habitan: el ganado, la siega, la trilla…; y todas las palabras ya sin uso que acompañan el diario vivir y que utiliza, sobre todo, la abuela Mercedes, mientras va entreteniendo y educando a sus nietos con sabias reflexiones, sentencias, refranes y leyendas fantásticas. Uno de estos nietos, Andrés, es el que cuenta la historia que desarrolla el libro, de la que es el principal protagonista.
Andrés, vive con su abuela y sus tíos en una masía arrendada cercana a Vich. Su madre se ha visto obligada a dejarle en ella porque, además de trabajar en una fábrica, se ocupa de buscar los apoyos necesarios para sacar a su marido de la cárcel, en la que permanece acusado de actividades contrarias al régimen franquista.
Junto a Andrés, intervienen en la trama sus primos: Nuria (la Lloramicos) y Quirico chico, y una vecina, la Roviretas. Las relaciones entre estos cuatro niños y el papel que realizan en el descubrimiento de la sexualidad por parte del protagonista, ocupan un lugar importante en el relato.
Ajena a ellos, pero influyendo en sus pensamientos y experiencias, se desarrolla la vida de los mayores: la abuela Mercedes ya citada; los tíos, Quirico grande y Bernardo; el abuelo Mozo, las tías; el padre Tafalla, los maestros, los dueños de la masía, el alcalde, la Guardia Civil, etc.
La existencia de los adultos está condicionada en todos los aspectos por las circunstancias que atraviesan. Al terminar la guerra, vencedores y vencidos conviven en un ambiente de escasez, temor y revancha. El temor lleva consigo el disimulo, la mentira, la hipocresía, el rencor… Todo eso es captado por la sensibilidad extrema de Andrés, que intuye que existen realidades que se le ocultan, por las que siente una atracción morbosa o un rechazo que termina pareciéndole cruel.
Y aquí viene el problema con el que me enfrento al valorar el libro. No sé si Emili Teixidor ha dejado en la historia cabos sueltos o puntos oscuros para que comprendamos mejor cómo se siente Andrés; o dicha ocultación es un defecto del autor al construir el relato. Pienso que quizá sea lo segundo, ya que en la reseña de la película del mismo título, que ha conseguido varios premios, se dice que en el guión se tuvo en cuenta, además de Pan Negro, otra obra de Emili Teixidor. Quizá era preciso llenar esas lagunas que creo presenta el libro comentado.
De todas formas, considero que Pan Negro está muy bien escrito. Y aunque sólo sea por las impresionantes descripciones de personas, ambientes y paisajes, y la facilidad que el autor demuestra para sentirse niño y transmitirnos sus sueños, deseos, miedos y fracasos, merece la pena su lectura.

lunes, 6 de febrero de 2012

TODAS LAS HISTORIAS Y UN EPÍLOGO

Hoy recomiendo a los lectores un libro que, a su vez, me fue recomendado por uno de mis hijos, con la advertencia de que el hecho de no saber inglés podría impedir que su lectura me entusiasmase tanto como le había entusiasmado a él.
El libro se titula Todas las historias y un epílogo, su autor es Enric González, periodista y corresponsal de El País en diversas ciudades europeas y norteamericanas. Aquí relata sus experiencias en tres de ellas: Londres, Nueva York y Roma; refiriéndose a Jerusalén, ciudad en la que reside actualmente, en el epílogo que cierra la obra.
No se trata de un libro de viajes, tampoco de una crónica periodística al uso, Enric González combina ambos géneros y los enriquece, documentándose exhaustivamente sobre aquello que narra. Así de una ciudad el lector puede saberlo casi todo: historia, clima, diseño arquitectónico, población por barrios, idiosincrasia de sus habitantes, gastronomía, restaurantes más recomendables, ventajas e inconvenientes que ofrece a los residentes, etc.
Desde la primera página, el autor demuestra que es un extraordinario observador. Su mirada, sagaz e inteligente, le permite apreciar detalles que para un visitante ocasional pasarían inadvertidos. La descripción de esos detalles te impulsa a desear conocer el lugar en el que se ubican: una plaza, una iglesia, un barrio, una colina…
Por otro lado, la búsqueda de las causas que dieron forma a la ciudad descrita, le conduce a indagar en su historia: violenta y terrible la de Roma, curiosa y desconocida para mí la de Nueva York, típicamente inglesa la de Londres.
El hecho de ejercer como corresponsal de un periódico importante, permite a Enric González acceder a personas y ambientes singulares e inalcanzables para el común de los mortales. Políticos, religiosos, literatos, artistas… desfilan por sus páginas, al lado de personas corrientes e, incluso, personas de ambientes marginales. En todos ellos, la mirada de Enric aprecia siempre algo que les identifica y hace únicos.
Sagacidad e inteligencia al observar y agilidad y destreza al narrar lo observado, son características importantes de este autor. Pero en el libro también hay humor, por ejemplo, al contarnos las múltiples vicisitudes que conlleva instalarse en un lugar nuevo y desconocido; hay agradecimiento hacia los muchos que hacen más fácil y agradable la llegada y la estancia; hay rabia y tristeza al evocar a los compañeros muertos en el desempeño de su trabajo: Julio Anguita y Ricardo Ortega; hay ironía, hay ternura y, sobre todo, hay sinceridad.
Por lo anterior y mucho más que omito intentando ser breve, me permito recomendar el libro a los que ya conocen las ciudades citadas; con él podrán viajar de nuevo en un viaje especial e ilustrativo. A los que no las conocen pero tienen previsto visitarlas, la lectura ha de servirles de estímulo y de preparación.
En mi caso, que no sé inglés, no las conozco y las posibilidades de hacerlo alguna vez son algo escasas, el libro me ha servido para reflexionar, aprender y disfrutar mientras lo leía.