lunes, 29 de octubre de 2012

UNA MISMA NOCHE

Hay ocasiones en las que, mientras lees un libro, vas intuyendo que lo que intenta contarnos el autor le ha sucedido en realidad. Ésa es la sensación que tuve al adentrarme en las páginas de “Una misma noche”, obra del escritor argentino Leopoldo Brizuela y Premio Alfaguara de Novela 2012.
Intenté justificar tal sensación apoyándome en la edad y nacionalidad del premiado, elementos que hacían factible el conocimiento y la vivencia de los hechos narrados. Y seguí leyendo. Pero anoche, cuando buscaba en Internet algún dato más de Leopoldo Brizuela, al que hasta ahora desconocía, hallé una entrevista en la que afirmaba haber vivido en realidad la experiencia traumática que da pie al relato: Una noche, teniendo él 12 años (1976, gobierno de la dictadura militar en Argentina), entraron en su casa cuatro hombres armados. A su madre la encerraron en la cocina y a su padre le obligaron a acompañarles al patio límite con la casa de al lado, vacía en apariencia, para intentar entrar a través de él. Leopoldo, que entonces estudiaba música, sin entender aún hoy el porqué de su acción, ante un hecho tan inesperado y terrible, se puso a tocar el piano.
Lo que viene a partir de este hecho, y que desarrolla en la novela, seguramente se lo habrá inventado el autor. Aceptándolo, continúa pareciéndome real.
La narración comienza con la frase: “Si me hubieran llamado a declarar, pienso. Pero eso es imposible. Quizá, por eso, escribo”. El protagonista principal y narrador es Leonardo Bazán, escritor de unos cuarenta años que ha vuelto a casa para cuidar de su madre ya anciana. Una noche contempla el asalto a la vivienda de sus actuales vecinos. Al igual que en 1976 (vivencias reales convertidas aquí en ficción), hay también hombres armados y un coche de la policía científica aparcado en las inmediaciones. Todo esto le hace recordar el primer asalto y decide, apelando a su memoria e informándose sobre la familia que entonces habitaba dicha vivienda, los Kuperman de origen judío, reconstruir los acontecimientos de esa lejana fecha y averiguar la posible implicación de su padre en ellos.
Por esta razón, la historia no es lineal, va del presente al pasado en virtud de los recuerdos, experiencias y descubrimientos que el autor realiza mientras idea el libro que exorcizara viejos fantasmas.
Se trata de un viaje introspectivo en el que, llevados por el protagonista, viviremos el terror y la angustia de los disidentes, el papel de la sociedad civil en este tipo de regímenes totalitarios y criminales (denuncia, delación, ambigüedad…) y las reacciones que el paso del tiempo va provocando en los que sobrevivieron al horror. Horror que se nos muestra en la novela con toda su crudeza durante la visita que Leonardo Bazán realiza a la ESMA, escuela militar en la que había estudiado su padre y principal centro de confinación y tortura durante el mandato de la Junta Militar.
En resumen, un libro interesante, quizá con ciertos “flecos” que incomoden al lector exquisito. Pero, si aceptamos la explicación de Leopoldo Brizuela de que la memoria modifica los recuerdos, hemos de aceptar también que en la transcripción de esos recuerdos se puedan producir ciertas lagunas.  

1 comentario:

  1. Hola! A mi sinceramente el libro me pareció infumable. Denso y aburrido, y no tiene ninguno de los elementos del "thriller".

    Verdaderamente una decepción, le tenía mucha fe. Justamente armé una nota al respecto en mi blog de literatura. Los invito a darse una vuelta para comentar, sugerir y opinar:

    http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2012/12/una-misma-noche-novela-2012.html

    Saludos!!

    Luciano // https://www.facebook.com/sivoriluciano.

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