lunes, 13 de agosto de 2012

DIARIO DE UN CUERPO

El único libro que he leído de Daniel Pennac ha sido “Como una novela y me gustó mucho porque estaba escrito de forma clara y directa y porque su contenido coincidía con mi propia manera de pensar.
En "Diario de un cuerpo" he encontrado ese mismo estilo, al que he de añadir la autenticidad que reflejan ambas obras. No hay en ellas nada de artificioso, ningún guiño para los modos y modas actuales.
Daniel Pennac se vale al comienzo de este relato de una estrategia común a bastantes escritores: cierta amiga que acaba de enterrar a su padre le entrega multitud de cuadernos en los que el fallecido recoge sus vivencias. En vista del interés de lo narrado, él promueve la publicación de dichos cuadernos, respetando el anonimato impuesto por su autor.
Se trata pues de un diario en el que el protagonista cuenta su vida desde los 12 años en 1936 hasta que muere en 2010.
Lo original del diario es que la persona que lo escribe cuenta su vida relacionándola con el propio cuerpo.
Comienza cuando el miedo le impide controlar sus reacciones fisiológicas en un campamento de verano y se impone el reto de vencer esa sensación, para continuar después pendiente de cada cambio físico, orgánico, emocional, etc. en la adolescencia, en los estudios, como miembro de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, al enamorarse, trabajar, divertirse, enfermar, tener hijos, envejecer, convivir con la esposa, los hijos, los amigos, los nietos, los bisnietos y sentir la llegada de la muerte que pone fin a una vida plena y conscientemente vivida.
Todo ello está expresado, insisto, de modo tan auténtico, que obliga al lector a observarse a sí mismo, sorprenderse, analizar sus más intimas reacciones, sonreír ante ciertos detalles, inquietarse ante otros y deleitarse siempre con la manera de mirar el mundo que tiene este escritor.
Una mirada tierna, compasiva y esperanzada en la que se conoce al pedagogo narrador de historias que fue, es y será siempre el gran lector, profesor y más tarde escritor Daniel Pennac.

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