lunes, 9 de julio de 2012

LOS INVITADOS DE LA PRINCESA

A veces, cuando se lee un libro, sientes que estás muy cerca del autor. Esto sucede si, previamente, te has interesado por su vida, acciones, manera de pensar…
Como ejemplo puedo citar algunas obras ya comentadas en estas páginas: Pura alegría de Muñoz Molina, De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami y hoy, Los invitados de la princesa de Fernando Savater.
El primer libro que leí de Savater, allá por los años 90, fue Ética para Amador. Después, he seguido leyendo sus obras, tanto si se trataba de ensayo como de novela. Por cierto, la última, La hermandad de la buena suerte, no me gustó demasiado.
Todo lo contrario que Los invitados de la princesa, Premio Primavera de Novela 2012, en la que he encontrado al Savater de los primeros tiempos, el que sabía transmitir al lector el placer que sentía escribiendo, mientras exponía o denunciaba las cuestiones que más le podían preocupar o atraer.
Ahora se vale de Los invitados de la princesa para hablarnos de esas cuestiones. Toma como marco la imaginaria isla de Santa Clara, en la que la presidenta ha organizado el “Festín de la Cultura”, invitando a personalidades internacionales destacadas en todos los campos del saber.
El protagonista principal, Xabi Mendía, periodista enviado por el periódico Mundo Vasco y aficionado a la lectura y a la filosofía, llega a Santa Clara dispuesto a aprender y a pasarlo bien.
Pronto la situación se complica al producirse la erupción del volcán que corona la isla y llenarse el espacio aéreo de ceniza, haciendo imposible que salgan o aterricen aviones. Unos congresistas lo toman bien y otros, no. Pero gracias a ellos, Xabi Mendía va consiguiendo historias en las que Savater muestra sus ideas e intereses en relación con la política, el terrorismo, la educación, el nacionalismo, la vida y la muerte, la filosofía, la equitación, Internet, la gastronomía y hasta el vampirismo, por citar algunos de los temas tratados en forma de pequeños relatos escritos con agilidad y maestría.
En resumen, un libro muy recomendable que divierte, enseña y hace pensar y que, a pesar de la crítica, la ironía y la parodia que podemos encontrar en sus páginas, no es en absoluto pesimista o amargo, sino que deja en el lector una humorística sensación de esperanza.



3 comentarios:

  1. Esperanza... qué bien suena esa palabra en los tiempos oscuros que corren. Gracias por enseñarnos un poquito más, como siempre. Es un pequeño placer semanal. Un besito!

    ResponderEliminar
  2. Esperanza... qué bien suena esa palabra en los tiempos oscuros que corren. Gracias por enseñarnos un poquito más, como siempre. Es un pequeño placer semanal. Un besito!

    ResponderEliminar
  3. Querido Manu:
    La vida está llena de placeres. Tenerte cerca es para mí uno de los más importantes.
    Abrazos

    ResponderEliminar