martes, 24 de abril de 2012

EL JARDÍN COLGANTE

Cuando empecé a leer El jardín colgante, novela del escritor barcelonés Javier Calvo, que le ha valido la obtención del Premio Biblioteca Breve 2012 que otorga la Editorial Seix Barral, pensé en Eduardo Mendoza, por el tono que crei humorístico y los extravagantes personajes que la protagonizan.
Poco a poco, conforme me adentraba en sus páginas, modifiqué mi primera impresión, ya que, a la captación de hechos surrealistas y esperpénticos, se iba incorporando la inquietud que siempre me provocan las narraciones de H. P. Lovecraf.
Ahora, reflexionando sobre lo leído, pienso que la novela de Javier Calvo está en consonancia con los gustos actuales de la mayoría de las personas, representados en los programas de televisión de más audiencia, el arte (ARCO, por ejemplo), los espectáculos desmesurados o violentos, etc.
No hay en ella cordura, belleza o equilibrio, en el significado clásico de los términos. Abundan la violencia, el esperpento, la fealdad, el histrionismo y, en palabras del jurado que le otorgó el premio, sobresale a lo largo de sus trescientas sesenta y tres páginas “un brillante tono paródico”.
Para completar el sentimiento de irrealidad que causa en el lector la lectura del texto, la caída de un gigantesco meteorito en Sollent origina, además de un gigantesco cráter, una serie de cambios climáticos que afectan fatalmente a los habitantes y ecosistemas de la zona.
Una zona de Cataluña, Barcelona y su provincia sobre todo, en la que se desarrolla el argumento de la novela.
Los hechos que se inventa el autor tienen lugar alrededor del año 1977, en la España postfranquista, transición de la dictadura a la democracia, durante la presidencia de Adolfo Suárez.
El protagonista principal es Arístides Lao, un agente secreto, insociable y de aspecto repulsivo, pero con una inteligencia privilegiada, que, después de muchas vicisitudes, recibe el encargo de sus superiores en el recién creado CESID, de exterminar una cedula terrorista de izquierdas, TOD, en la que se ha infiltrado otro agente, Teo Barbosa.
La caracterización de los personajes que integran ambos grupos, las acciones que realizan, las motivaciones que les llevan a actuar de una determinada manera, alejado todo ello de cualquier clase de idealismo, convierten a El jardín colgante en una novela transgresora y provocativa.
La España de la Transición, en la que tantos españoles pusieron su esperanza, terminó siendo una alucinación. Más o menos igual a ese “jardín colgante” que Teo Barbosa cree vislumbrar, bajo los efectos de las diversas drogas que ha ingerido en el escondite del Islote de Arañas.
Para concluir el comentario y, teniendo en cuenta el prestigio del premio que le ha sido otorgado, considero que la novela de Javier Calvo está bien escrita, su estilo es ágil, se lee con facilidad y demuestra la gran imaginación del autor.
Aparte de las características citadas, no encuentro nada más que convierta a El jardín colgante en una obra recomendable.



1 comentario:

  1. Ese lugar cercano a BCN, en Catalunya, ¿No será Terrassa?, aqui tenemos muchos jardines colgantes, macetas con sus plantas colgando de las terrazas ...

    ¿Como te permites comparar a este autor con H.P. Lovercraft? Con todos los respetos para ambos. El segundo es infinitamente mejor ... Según mi modesta (o no) opinión.

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